martes, 11 de octubre de 2016

Llanto por España


Lo decíamos, pero no lo queríamos creer. Estaba todo atado…, y tan bien atado. Ya no hay respuestas que podamos esperar de esos labios que tantos nos mintieron. Todo era una fantasía y lo sabíamos, aunque quisiésemos escapar de la realidad. Se quedaron los muertos esperando nuestro despertar de la gran siesta del cloroformo maldito que aturde a los idiotas cual burundanga en manos de miserables.

“Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
(Luis Eduardo Aute)


Cantó el poeta una mañana de septiembre, después de aquella silenciosa danza, de aquel maldito baile de muertos. Pensábamos que romperíamos las cuerdas, siendo dueños de nuestro destino, y ahí estaban los buitres esperando nuestros despojos de esta triste tierra después de del saqueo. Lo hemos visto tantas veces.
Nos han hecho formar parte de su hipócrita patria, que no es España. Esa patria donde la mafia da golpes de Estado ante la menor amenaza contra sus privilegios. Después de lo visto, ¿qué imbécil puede creer ser dueño de su parte soberana de España?
Dejarme que guarde en este viejo baúl las esperanzas, los recuerdos y los sueños envueltos en banderas de libertad, con naftalina para que no se apolillen. Porque hoy por hoy, amigos míos, no creo en estas generaciones que se escandalizan por una camiseta, y no porque les han robado el futuro a sus hijos. Malditas generaciones aquellas que duermen la siesta mientras les quitan las sábanas que protegen el sueño de sus hijos…
Tal vez, algún día, alguien sabrá desatar el nudo, y estos escritos, trazados con la sangre de mis venas, no tengan ningún sentido, ahora infinita tristeza embarga el alma, si acaso la tengo.
No hay incertidumbre, ojalá, está todo muy claro: Bastardos, traidores y ladrones tienen la sartén por el mango, el pueblo español somos quienes nadamos en el aceite hirviendo, mientras con el cucharón nos dan en la cabeza a quienes alzamos la voz. son los mismos tiempos grises de antaño, ahora sin fusiles también nos matan
Quien quiera entender que entienda, quien queira despertar que despierte, quien no que siga durmiendo la siesta del cloroformo. 

©Paco Arenas

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