miércoles, 9 de octubre de 2019

Y llegará el diez de noviembre



Y llegará el diez de noviembre, con España desvencijada, sin ganas ni fuerzas para levantarse el domingo.

Llegará el diez de noviembre y tendremos los oídos cansados de escuchar los gritos mitineros, las mentiras y las promesas que nunca se tiene intención de cumplir. Esas promesa que el once de noviembre se volverán a meter en un cajón para la siguiente cita electoral, y quedarán olvidadas cuatro años o si el resultado no le viene bien al Régimen, tan solo unos meses, para de nuevo, si hay elecciones,  volver a hablar de las subidas de las pensiones, de la derogación de la ley mordaza, de la criminal reforma laboral, de los aforamientos y los blindajes ante la ley, que discrimina a los españoles por su apellido, por su puesto o por su dinero, también, puede que se hable de esa cámara que no sirve para otra cosa que para que quienes no sirven para otra cosa que para chupar del bote, sigan chupando, como es el Senado.  Sí,se hablará de todo eso,  pero solo en los mítines, no en el Parlamento después del diez de noviembre.  Como dice el viejo refrán, prometer hasta meter...

Llegará el diez de noviembre, y tendremos la sensación de que nos han estafado, que repetimos la acción sin sentir el placer que la morcilla de cebolla de las lentejas, y que esas lentejas tienen más gorgojo que mentiras en la boca de los charlatanes de feria, esos que nos hacen levantarnos un domingo para regalarles una paga vitalicia, mientras se ríen de nosotros.

Llegará el diez de noviembre, y nos sentiremos marionetas, porque sabemos que las decisiones no están en nuestra mano, que no somos nosotros quienes decidimos el Gobierno, que los nudos están bien atados, y no nos dejarán desatar, ni uno ni ninguno. Y que lo que menos importa es que saquen a una momia infame por los aires, porque hasta eso forma parte del espectáculo, "pan y circo", decían los romanos, y pan y circo nos dan, y con eso nos entretienen y nos mienten.

Llegará el diez de noviembre, y veremos a los estafadores de lo público con sus rostros envilecidos por la hipocresía camuflados con la careta de la "responsabilidad", hablando de la patria y de respeto a las decisiones judiciales, a esas decisiones judiciales, que al igual que los gobiernos, están al servicio de quienes tejieron las sogas e hicieron los nudos que todavía no hemos logrado deshacer y que tan bien atados quedaron y los números nos dan para para desatar alguno, ya buscarán la manera de repetir elecciones y pedir el voto útil, que es el más inútil de los votos. Sin dudar, si es preciso en crear nuevos partidos que dividan el voto y la fuerza.

Y cuando llegue el diez de noviembre, a pesar de ser domingo, a pesar de no tener ganas de levantarte para ir a votar, a pesar de saber que colaboras con una gran estafa, es preciso levantarse, no para obedecer a quien nos manden votar, no para desbloquear a quienes bloquearon, que, tenerlo claro, fueron poderes, instituciones y personas que no se presentaron a las urnas, los otros solo fueron obedientes vasallos.

El diez de noviembre es preciso votar con ganas y con rabia, sí también con rabia indignada y sobre todo con memoria, contra esos que guardan pleitesía a los usurpadores no elegidos por la fuerza de los votos.

Es preciso votar para que nadie ensucie la memoria de las víctimas, para que nadie insulte los valores y los ideales de quienes lucharon por la libertad y la democracia y todavía esperan, hay que votar por dignidad y porque ellos lo exigen para que sus nombres no se borren jamás de la historia.

Sí, hay que votar con la memoria y el corazón, porque si obedecemos, no solo seremos estafados sino también cómplices. Porque la democracia, la de verdad, también, tal vez, alguna vez, podría ser, llegasen gracias a unas papeletas rebeldes, de esas que no se resignan a ser partículas de arena seca entre nuestros dedos abiertos, y tal vez esos papeles que terminan en trituradoras, tengan el filo lo suficientemente afilado como para cortar los nudos.

Paco Arenas.

Autor de Magdalenas sin azúcar, novela recomendada por cuatro catedráticos de literatura y uno de historia.


lunes, 7 de octubre de 2019

Un virus llamado fascismo y los restos vivos del dictador




Siempre he defendido la idea de que España necesitaba una derecha moderna y democrática que dejase de rendir pleitesía a un dictador. Bien es cierto que es algo bastante complicado, viniendo de donde viene, y siendo que durante la mal llamada transición en lugar de buscar una verdadera y limpia reconciliación nacional con la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas de la dictadura, se promulgó una ley de amnistía que dejaba libre de toda culpa a los asesinos y verdugos y condenaba al olvido a las víctimas, hasta el punto que cuarenta y dos años después, mientras que el genocida reposa en un mausoleo con flores frescas a diario, 114.000 víctimas esperan en cunetas y fosas comunes, VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.

 Grave, muy grave es que un miserable líder de los nazis españoles, quiera manchar el nombre de 13 jóvenes asesinadas por los traidores a la patria que fueron los golpistas del 36.

 Más grave es que por injurias y apología del terrorismo, la Fiscalía del Estado, "tan eficiente" a la hora de imputar cargos a gentes de izquierdas, titiriteros, cantantes, tuiteros,  políticos independentistas, o jóvenes navarros, como los de Alsaua, que los y ha acusado de terrorismo, por una pelea de taberna, y sin temblarle el pulso.   Sin embargo, esa Fiscalía, no ha tomado todavía en consideración esa incitación al odio y al terrorismo de un nazi. 

También, muy grave, que desde un parlamento se llame a la quema de "parroquias", como ocurrió el pasado jueves en la Asamblea de Madrid, quedando de manera palpable que el fascismo sigue vivo, y desgraciadamente no solo en un partido de extrema derecha, con el que están coaligados otros dos partidos que se auto definen, a bombo y platillo,  como "constitucionalistas".

 Uno que jugaba a ser un partido de centro democrático, y después de derecha democrática, ha terminado siendo socio de la extrema derecha, el otro, en el que han convivido durante años demócratas de derechas, junto con monárquicos y fascistas. El jueves en la Asamblea de Madrid se  quitaron la careta y han sobrepasado por la derecha a la extrema derecha franquista y neo nazi, sin que pase nada, la Fiscalía solo actúa contra demócratas, para tenernos a raya, no vaya a ser que pidamos más democracia y consigamos la República.  

Eso es muy grave, lo leído, con papel en mano, por la muy prescindible presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso, es una declaración de intenciones y es fascismo vivo, puro y duro, lo añadido por el vicepresidente de Madrid, Ignacio Aguado, es fascismo vivo, puro y duro. Y creo que la fiscalía y policía española y judicial deberían tomar cartas en el asunto, no vaya a ser que estén preparando las antorchas para quemar parroquias y luego echar la culpa a otros, como ya han hecho con sus palabras. El peligro, ahora, no está en una momia, sino en los restos vivos y en el virus del fascismo.  

Me temo que el virus del fascismo sigue vivo, y que alcanza a miembros de algunos partidos presuntamente democráticos, y a otros que copian un discurso ultranacionalista, olvidándose que un día fueron partidos democráticos, y por tanto, republicanos. Y que decir que parte de los restos vivos del dictador, como es la monarquía, representan los valores de la República Española, además de ser mentira y un insulto a la memoria democrática y a las víctimas del fascismo, también un insulto a la inteligencia.

Ya es hora de avanzar con vacunas democráticas para evitar la propagación del virus del fascismo y el contagio a instituciones y partidos democráticos, y eso se hace dando pasos para la recuperación de la Memoria Democrática y la República

Paco Arenas.
Autor de Magdalenas sin azúcar, novela recomendada por cuatro catedráticos de literatura y uno de historia.

viernes, 4 de octubre de 2019

Sobre espantos, fascistas y descerebrados en el siglo XXI del muy corrupto Reino de España




Que la representante del partido fascista diga barbaridades y considere que sacar al golpista y genocida Francisco Franco del Valle de Cuelgamuros es un «es un ataque al orden constitucional» y que se le debe guardar lealtad a un asesino y a la libertad, puede estar hasta dentro de lo normal, para eso representa a un partido claramente fascista/franquista/nazi.

Lo que no está tan claro, es que la muy prescindible presidenta de la Comunidad de Madrid, diga esas barbaridades que sobrepasen por la derecha a los fascistas, siendo, como presume de ser, presuntamente «constitucionalista» y considere que sacar a un dictador genocida del Valle de Cuelgamuros, sea preludio de la quema de parroquias, como dijo ayer:

«Me espanta la Ley de Memoria Histórica» y considere que sacar al verdugo de su mausoleo faraónico y separarlo de sus víctimas sea «tener que remover heridas o abrirlas» y se pregunte, leyendo palabra por palabra, que no fue un lapsus propio del nerviosismo ni de la torpeza congénita que le caracteriza, lea:
 «¿Qué será lo siguiente? ¿La cruz del Valle? ¿Todo el Valle? ¿Las parroquias del barrio? ¿Arderán como en el 36...?»
Autenticas barbaridades propias de una mente enferma y fanatizada.

Fueron mucho más las barbaridades que dijo y que en cualquier país realmente democrático la inhabilitarían para el cargo, pero en España no pasa nada, asumir los discursos de la extrema derecha se está convirtiendo en algo habitual, por parte de muchos partidos, incluidos algunos que deberían estar alejados de esas ideas.

Lógico, que el representante y prescindible vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Aguado, que pertenece a un partido que dice ser de centro, como presuntamente es Cs, hubiera afeado o matizado las palabras de la muy prescindible presidenta madrileña, eso como mínimo; pero como quien manda y maneja el gobierno de Madrid es el partido fascista y hay que tenerlos contentos, ha echado más leña al fuego, y también quiere quemar iglesias y ha dicho en línea con la «ayusada» de la prescindible de Madrid:

«es una certeza que en el año 36 ardieron las iglesias pero que también es una realidad que el Gobierno regional va a hacer todo lo posible para que no vuelvan a arder en 2019 como consecuencia de que haya alguien que quiera imponer su ideología sobre otras».

¿En manos de quienes están en la prescindible comunidad autónoma de Madrid? ¿Quién pretende quemar iglesias?
Es  preciso cerrar heridas, y una de las formas de hacerlo es honrando a las víctimas, sea cual sea su ideología, provocadas por un criminal golpe de Estado, seguido de una guerra civil y una genocida dictadura, en la que se produjeron la mayoría de las víctimas, porque resulta llamativo, que el número de muertos, una vez terminada la guerra, fuera infinitamente mayor, y que la posguerra fuera más que la paz, un genocidio y un expolio en toda regla.  Es preciso cerrar heridas, pero con Verdad Justicia y Reparación.

Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar

martes, 1 de octubre de 2019

¿Patriotismo de trapo o de puchero? España o la patria como arma contra España, o la patria por parte de presuntos patriotas





Decía don Manuel Azaña, el último presidente de España, elegido de manera democrática, hace la friolera de 83 años:

«Nadie tiene el derecho de monopolizar el patriotismo, y que nadie tiene el derecho, en una polémica, de decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica; se necesita que, además de patriótica, sea acertada.»

Desde un tiempo a esta parte, desde la extrema derecha principalmente, pero también desde posturas supuestamente democráticas, por supuesto de derechas. Se ha dado por hacer, de eso que llaman patriotismo, un arma arrojadiza contra los españoles que tenemos otro concepto de patria diferente al que tienen ellos, esos que se auto proclaman patriotas; pero que reducen su patriotismo a un trozo de tela, sin ver ni mirar más allá de sus narices.

Es cierto, no lo niego, que esas muestras, de presunto patriotismo, a algunos nos producen risa.

Poner una bandera en el balcón, perdonen ustedes, no es ser patriota o ser más español que quien no la pone. Tampoco añade valor estético a la fachada o edificio, y en muchas ocasiones se puede hacer el ridículo, más porque algunos no saben lo que deben poner abajo, arriba, a derecha o izquierda, otros, para no liarse, o ponen el trozo de tela sin escudo, tal y conforme les ha dado en el ayuntamiento de Madrid y en la más que prescindible «comunidad autónoma» de por poner la bandera, tapando bonitas fachadas. Sobre gustos estéticos, nada que opinar.

Siempre, en España, veíamos ridículo que los yanquis colocasen banderas en sus casas. Ahora, no quiero pensar lo qué se imaginan los turistas ante tanta «exaltación patriótica», con tanta bandera en fachadas y balcones, muchas descoloridas, sucias y con cagadas de palomas y otros pájaros, mientras que los habitantes de dichas viviendas se dejan pisotear y arrebatar derechos esenciales, y hasta el puchero de sus hijos.

El patriotismo de trapo está de moda, lo que no está de moda es el patriotismo de verdad, el de defender los derechos y el puchero. España es mucho más que una bandera, que una palabra o el nombre de un país. Y feo está que desde la extrema derecha se utilice el supuesto patriotismo contra otros conceptos, posiblemente mucho más patrióticos que trozos de trapo «Made in China» en muñecas o balcones.

Es falso que ser fascista o de derechas sea más patriótico que ser de izquierdas o republicano. Del mismo modo que es estúpido y una falacia que alguien piense que las izquierdas nos avergoncemos de la palabra España, siendo muchos los partidos y organizaciones de Izquierda que llevan la palabra España en su nombre. Así que menos patriotismo de trapo, y más de defender los derechos de los españoles, más defender el puchero de nuestros hijos, porque lo que realmente avergüenza es que se utilice la palabra España, o el patriotismo como arma arrojadiza contra españoles, catalanes, vascos, gallegos, valencianos..., de izquierdas o de derechas. Y puestos a poner banderas, mejor la bandera de España, la de la República Española, claro está. 

Y si comienzo este texto con las palabras del último presidente de España elegido de manera democrática, os dejo con un gran poeta español, don Antonio Machado, que explica mejor que yo nuestro patriotismo:

«Los últimos años de la ida española han cambiado profundamente nuestra psicología. Acabamos de cosechar muy amargos frutos; y el recuerdo del reciente desastre nacional, surge en nuestro espíritu como una nube negra que nos vela el épico sol de otros días.
Tras un largo período de profunda inconsciencia, en que no faltaron lauros para los viejos héroes, ni patrióticas charangas, ni cantos de cuartel, perdimos –como todos sabéis- los preciosos restos de nuestro imperio colonial. Fue éste un golpe previsto por una minoría inteligente y que sorprendió a los más. Imaginaos al pueblo español como a un hombre que, inesperadamente, recibiera un fuerte garrotazo en la cabeza, cayera a tierra sin sentido y al recobrarlo, se levantara preguntando: ¿Dónde estoy?

Comenzamos a despertar y a mirar en torno nuestro.
Acaso el golpe recibido nos pondrá en contacto con nuestra conciencia.

Por lo pronto, nuestro patriotismo ha cambiado de rumbo y de cauce. Sabemos que ya que no se puede vivir ni del esfuerzo, ni de la virtud, ni de la fortuna de nuestros abuelos; que la misma vida parasitaria no puede nutrirse de cosa tan inconsistente como el recuerdo; que las más remotas posibilidades del porvenir distan menos de nosotros que las realidades muertas en nuestras manos. Luchamos por libertarnos del culto supersticioso del pasado.

¿Nos valió, acaso el heroísmo de Castro y Palafox para salvar nuestro prestigio, en jornadas recientes que no quiero recordar? ¿Vendría en nuestra ayuda la tizona de Rodrigo, si tuviéramos que lidiar otra vez con la misma? No creemos ya en los milagros de la leyenda heroica.

Somos los hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo está por hacer. He aquí lo que sabemos.
Sabemos que la patria no es un finca heredada de nuestros abuelos; buena no más para ser defendida a la hora de la invasión extranjera. Sabemos que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo para la cultura y el trabajo. El pueblo que la descuida o abandona, la pierde, aunque sepa morir. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra; que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril, que tanto puede ser nuestra como de los buitres o de las águilas que sobre ella se ciernen. No sois patriotas pensando que algún día sabréis morir para defender esos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el árbol o con la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero.»

Antonio Machado

Grandes don Antonio Machado y don Manuel Azaña, dos intelectuales de verdad.


Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar

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