domingo, 19 de enero de 2020

El «pin parental» y el último asesinato de la inquisición




El último asesinato cometido por la Inquisición fue un maestro, su nombre Cayetano Ripoll, natural de Tortosa, y valenciano de adopción. Fue acusado, por analfabetos en su mayoría, de no creer en Dios, de cuestionar la fe y de enseñar a leer y escribir a los niños de Ruzafa contra la voluntad de sus padres, que se oponían a que sus hijos fueran a la escuela en lugar de ir a trabajar la huerta. Lo más curioso, es que la mayoría de sus vecinos lo consideraban, lo que era, una buena persona, generoso con los más desfavorecidos y amigo de hacer favores a todo aquel que lo necesitaba. Su pecado ser maestro y enseñar de acuerdo a su conciencia y en contra de la voluntad de algunos padres.
La inquisición había sido abolida doce años antes, pero el arzobispo de Valencia, que era todavía más reaccionario que Cañizares (el actual) y ya es decir, firmó su condena a muerte acusado de sustituir en las oraciones de clase la expresión «Ave María» por «alabado sea Dios», no acudir a misa, ni llevar a sus alumnos, no salir a la puerta para saludar el paso de la procesión, además de comer carne el viernes santo.
De nada sirvieron las protestas de la prensa internacional, pues en España, la prensa, en manos de Fernando VII, ni se hizo eco de la noticia. Su cuerpo, tras ser asesinado, fue quemado en la Pechina, el de su asesino, está en la catedral de Valencia.
El llamado «pin parental» va contra el tiempo y la evolución de la historia, un intento inquisitorial de pretender crear una sociedad estúpida y sin criterio, de meter miedo y censurar la conciencia de los encargados de educar a las futuras generaciones. El mal llamado «pin parental» pretende lo mismo que quienes denunciaron a Cayetano Ripoll, tener hijos tan ignorantes y retrógrados como ellos.
Desde siempre, desde la derecha más retrograda se ha buscado tener el control de la educación, acabar con la educación libre, no es de extrañar que los maestros sean siempre el objetivo principal a liquidar.

sábado, 18 de enero de 2020

Nosotros los malos españoles, los vende patrias...


🔻

🔻Dicen, ellos, los "patriotas", los "españoles de verdad", los "buenos españoles", los "españoles de bien", que nuestra intención es desmembrar España, tal y conforme hicieron ellos con el cadáver de Teresa de Ávila, con la única intención malsana de desgarrar el corazón de los patriotas de bien, de los españoles de verdad.

🔻Dicen que queremos reducir a cenizas las incandescentes y rutilantes ascuas de nuestra gloriosa historia nacional, grabada con letras de oro y brillantes en las páginas de los libros de la humanidad.
Dicen, que somos buscadores de huesos, al mismo tiempo que reclaman respeto y beatifican a otros.

🔻Ellos que hablan de la historia y enarbolan olvidadas banderas, critican que nosotros honremos a las víctimas españolas de holocausto nazi. Porque, esas 7.000 víctimas del nazismo, que llevaban el triángulo rojo invertido eran españoles, se sentían españoles, igual nosotros.

🔻Sí, somos españoles, y sabemos que el reloj de la historia no debe detenerse, y debe navegar, dejarse llevar por las corrientes que nos lleven en dirección a un futuro más justo e igualitario.
España, la España de verdad no reside en los palacios, ni en las manos de quienes agitan banderas de odio, sino en los surcos, en las fábricas y en las manos de quienes trabajan, en no pocas ocasiones en precario, para sacar a sus familias adelante. La patria se hace trabajando, no colocando banderas en los balcones.

🔻Nosotros no tenemos problemas en decir ¡Viva España!, pero en libertad, justicia y diálogo entre las distintas formas y maneras de sentir España y este símbolo, representa con más dignidad España que muchas banderas, representa a todos los demócratas españoles, puesto que las personas que fueron apresadas, torturadas y asesinadas en los campos de concentración nazis, lo fueron por ser demócratas, republicanos españoles, con el beneplácito de la dictadura genocida que, entonces, se autodenominaban españoles de bien y patriotas. los llamaba anti españoles.

Paco Arenas

Autor de Magdalenas sin azúcar

martes, 3 de diciembre de 2019

Escribir para ser voz…


Dedicado a todos quienes, como mi abuelo Felipe López, sufrieron en el Penal de Chinchilla de Monte-Aragón, o cualquier otro penal, la privación de libertad por el simple hecho de pensar diferente.

Escribir, sí escribir,
escribir para ser voz,
escribir para ser memoria,
Sí, escribir,
escribir para ser aliento, abrazo y beso,
Escribir el dolor,
que no vimos y sufrieron.
Escribir el beso que no llegaron a dar,
pero que se echó de menos,
se echa de menos
en cada recuerdo,
en cada latido.
Escribir las ansias de libertad,
de aquellos a los que les arrebataron la primavera,
y queriendo volar,
vieron el cielo desde el infierno.
Escribir,
doliéndome el alma,
sin entusiasmo ni ganas,
sobre una barra de hielo,
más ardiente que el corazón de los verdugos,
más fría,
que las palabras que no se dijeron.
Escribir el amor que no se llegó a consumar
entre sábanas de libertad pisoteada.
Escribir,
para que los nombres no se borren de la memoria,
Escribir,
para que su recuerdo y mi memoria,
estén tan cerca,
amor mío,

como mis labios de tu boca.
Escribir,
para resucitar la palabra,
no cualquier palabra,
por hermosa que sea,
no la palabra huera,
no la palabra por la palabra,
sí la palabra como puño cerrado,
como beso de amor en los labios,
como abrazo al hijo,
a la madre,
al hermano,
al padre,
al amigo o el compañero,
la palabra como argumento,
la palabra como arma.
La palabra de aquellos
que no pudieron decir te quiero,
la palabra de aquellos,
que, amando la libertad,
respiraron el aire a través de oxidados barrotes.
Escribir, sí escribir,
hasta el último aliento antes del último beso,
después del último te quiero,
justo un instante antes,
del penúltimo recuerdo.
Escribir, sí, escribir,
no para abrir heridas,
no desde el odio de la revancha,
sino desde el amor,
para que su recuerdo y mi memoria,
estén tan cerca,
amor mío,
como mis labios de tu boca.




P.D. Poco a poco, voy conociendo a descendientes de compañeros de mi abuelo, Felipe López, hijos, nietos o bisnietos, que en la mayoría de los casos no vivieron para contarlo, y que cuando salieron del penal de Chinchilla de Monte-Aragón, fue para morir ante un pelotón de fusilamiento. De lo que allí se pasó, muy pocas de las víctimas vivieron para contarlo. Hasta a las mismas autoridades golpistas avergonzaron las atrocidades que allí se cometieron, hasta el punto de derribar el penal en los años cincuenta del pasado siglo. Creo, sé, que estoy en deuda con mi abuelo Felipe López, por eso le puse su nombre al protagonista de Magdalenas sin azúcar, pero también estoy en deuda con todos sus compañeros, y me estoy planteando, hacer una presentación de Magdalenas sin azúcar en ese Castillo. Mientras tanto, no dejaré de intentar dar voz a quienes se vieron privada de ella.

Paco Arenas

domingo, 20 de octubre de 2019

¿Cuántos cadáveres será necesario poner encima de la mesa en Cataluña para que las palabras tomen fuerza?



¿Cuántos cadáveres serán necesarios en Cataluña para que las palabras tomen fuerza?

¿Uno?, ¿dos?, ¿los dedos de una mano? ¿los de las dos?

¿Acaso una sola de sangre no es más valiosa que una bandera?

Si los heridos fuesen los hijos de los jueces o de los políticos, ¿acaso no se habrían sentado ya a dialogar?

Si, llenarse la boca de patria, mientras la apuñalan por la espalda, no diese votos, ¿no estarían buscando soluciones?

Si al inviolable le importase la sangre de los españoles, le importara España, ¿sería juez y parte o estaría de saraos en Asturias?

Cuando el Tribunal supremo obedeció las ordenes del poder político corrupto y dictó sentencias a sabiendas de que eran desproporcionadas...¿no sabían lo que iba a pasar o no les interesaba saberlo?

Cuando se habla de que no se van a dar indultos, y de que se deben cumplir las penas, ¿se piensa en el bien de España y del pueblo o en los votos de los intransigentes?

Cuando Quin Torra, el molt poc honorable president de la Generalitat, animó a los CDR y luego mando a los mossos d'esquadra contra ellos, ¿ lo hizo por convicciones democráticas? ¿Acaso no sabía que quienes recibirían los palos eran jóvenes catalanes?

Cuando el rey de los españoles de derechas, se fue de celebraciones a Asturias, ¿no era consciente que él es parte, y no pequeña, del problema?

Y por último, ¿habría conflicto si no hubiera existido antes políticos, jueces y miembros de la Casa Real, corruptos que necesitaban banderas para tapar su corrupción? Recordar las palabras de uno de los políticos nacionalistas catalanes, el mayor corruptos y esposo de la madre superiora de la corrupción en Cataluña, con múltiples "negocios" con muchos políticos nacionalistas españoles, y según muchas informaciones, hasta con el rey emérito:

"Si se toca la rama de un árbol caerán todas"

Pues eso.

Solo hay un camino, el DIALOGO.
Me temo, que, tristemente, no lo habrá hasta que haya muertos sobre la mesa, y todos se echaran la culpa; pero, TODOS serán culpables, porque solo les interesa el voto, no porque sean patriotas españoles o catalanes. Decir también, que el problema viene de lejos, España no es una democracia plena, la judicatura, la jefatura del Estado, el pasteleo político, tiene raíces profundas en la ciénaga putrefacta del franquismo, lo cual, no permiten que la desarrolle el árbol de la democracia de una manera efectiva y real.

Paco Arenas autor de Magdalenas sin azúcar, novela recomendada por cuatro catedráticos de literatura y uno de historia.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Y llegará el diez de noviembre



Y llegará el diez de noviembre, con España desvencijada, sin ganas ni fuerzas para levantarse el domingo.

Llegará el diez de noviembre y tendremos los oídos cansados de escuchar los gritos mitineros, las mentiras y las promesas que nunca se tiene intención de cumplir. Esas promesa que el once de noviembre se volverán a meter en un cajón para la siguiente cita electoral, y quedarán olvidadas cuatro años o si el resultado no le viene bien al Régimen, tan solo unos meses, para de nuevo, si hay elecciones,  volver a hablar de las subidas de las pensiones, de la derogación de la ley mordaza, de la criminal reforma laboral, de los aforamientos y los blindajes ante la ley, que discrimina a los españoles por su apellido, por su puesto o por su dinero, también, puede que se hable de esa cámara que no sirve para otra cosa que para que quienes no sirven para otra cosa que para chupar del bote, sigan chupando, como es el Senado.  Sí,se hablará de todo eso,  pero solo en los mítines, no en el Parlamento después del diez de noviembre.  Como dice el viejo refrán, prometer hasta meter...

Llegará el diez de noviembre, y tendremos la sensación de que nos han estafado, que repetimos la acción sin sentir el placer que la morcilla de cebolla de las lentejas, y que esas lentejas tienen más gorgojo que mentiras en la boca de los charlatanes de feria, esos que nos hacen levantarnos un domingo para regalarles una paga vitalicia, mientras se ríen de nosotros.

Llegará el diez de noviembre, y nos sentiremos marionetas, porque sabemos que las decisiones no están en nuestra mano, que no somos nosotros quienes decidimos el Gobierno, que los nudos están bien atados, y no nos dejarán desatar, ni uno ni ninguno. Y que lo que menos importa es que saquen a una momia infame por los aires, porque hasta eso forma parte del espectáculo, "pan y circo", decían los romanos, y pan y circo nos dan, y con eso nos entretienen y nos mienten.

Llegará el diez de noviembre, y veremos a los estafadores de lo público con sus rostros envilecidos por la hipocresía camuflados con la careta de la "responsabilidad", hablando de la patria y de respeto a las decisiones judiciales, a esas decisiones judiciales, que al igual que los gobiernos, están al servicio de quienes tejieron las sogas e hicieron los nudos que todavía no hemos logrado deshacer y que tan bien atados quedaron y los números nos dan para para desatar alguno, ya buscarán la manera de repetir elecciones y pedir el voto útil, que es el más inútil de los votos. Sin dudar, si es preciso en crear nuevos partidos que dividan el voto y la fuerza.

Y cuando llegue el diez de noviembre, a pesar de ser domingo, a pesar de no tener ganas de levantarte para ir a votar, a pesar de saber que colaboras con una gran estafa, es preciso levantarse, no para obedecer a quien nos manden votar, no para desbloquear a quienes bloquearon, que, tenerlo claro, fueron poderes, instituciones y personas que no se presentaron a las urnas, los otros solo fueron obedientes vasallos.

El diez de noviembre es preciso votar con ganas y con rabia, sí también con rabia indignada y sobre todo con memoria, contra esos que guardan pleitesía a los usurpadores no elegidos por la fuerza de los votos.

Es preciso votar para que nadie ensucie la memoria de las víctimas, para que nadie insulte los valores y los ideales de quienes lucharon por la libertad y la democracia y todavía esperan, hay que votar por dignidad y porque ellos lo exigen para que sus nombres no se borren jamás de la historia.

Sí, hay que votar con la memoria y el corazón, porque si obedecemos, no solo seremos estafados sino también cómplices. Porque la democracia, la de verdad, también, tal vez, alguna vez, podría ser, llegasen gracias a unas papeletas rebeldes, de esas que no se resignan a ser partículas de arena seca entre nuestros dedos abiertos, y tal vez esos papeles que terminan en trituradoras, tengan el filo lo suficientemente afilado como para cortar los nudos.

Paco Arenas.

Autor de Magdalenas sin azúcar, novela recomendada por cuatro catedráticos de literatura y uno de historia.


lunes, 7 de octubre de 2019

Un virus llamado fascismo y los restos vivos del dictador




Siempre he defendido la idea de que España necesitaba una derecha moderna y democrática que dejase de rendir pleitesía a un dictador. Bien es cierto que es algo bastante complicado, viniendo de donde viene, y siendo que durante la mal llamada transición en lugar de buscar una verdadera y limpia reconciliación nacional con la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas de la dictadura, se promulgó una ley de amnistía que dejaba libre de toda culpa a los asesinos y verdugos y condenaba al olvido a las víctimas, hasta el punto que cuarenta y dos años después, mientras que el genocida reposa en un mausoleo con flores frescas a diario, 114.000 víctimas esperan en cunetas y fosas comunes, VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.

 Grave, muy grave es que un miserable líder de los nazis españoles, quiera manchar el nombre de 13 jóvenes asesinadas por los traidores a la patria que fueron los golpistas del 36.

 Más grave es que por injurias y apología del terrorismo, la Fiscalía del Estado, "tan eficiente" a la hora de imputar cargos a gentes de izquierdas, titiriteros, cantantes, tuiteros,  políticos independentistas, o jóvenes navarros, como los de Alsaua, que los y ha acusado de terrorismo, por una pelea de taberna, y sin temblarle el pulso.   Sin embargo, esa Fiscalía, no ha tomado todavía en consideración esa incitación al odio y al terrorismo de un nazi. 

También, muy grave, que desde un parlamento se llame a la quema de "parroquias", como ocurrió el pasado jueves en la Asamblea de Madrid, quedando de manera palpable que el fascismo sigue vivo, y desgraciadamente no solo en un partido de extrema derecha, con el que están coaligados otros dos partidos que se auto definen, a bombo y platillo,  como "constitucionalistas".

 Uno que jugaba a ser un partido de centro democrático, y después de derecha democrática, ha terminado siendo socio de la extrema derecha, el otro, en el que han convivido durante años demócratas de derechas, junto con monárquicos y fascistas. El jueves en la Asamblea de Madrid se  quitaron la careta y han sobrepasado por la derecha a la extrema derecha franquista y neo nazi, sin que pase nada, la Fiscalía solo actúa contra demócratas, para tenernos a raya, no vaya a ser que pidamos más democracia y consigamos la República.  

Eso es muy grave, lo leído, con papel en mano, por la muy prescindible presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso, es una declaración de intenciones y es fascismo vivo, puro y duro, lo añadido por el vicepresidente de Madrid, Ignacio Aguado, es fascismo vivo, puro y duro. Y creo que la fiscalía y policía española y judicial deberían tomar cartas en el asunto, no vaya a ser que estén preparando las antorchas para quemar parroquias y luego echar la culpa a otros, como ya han hecho con sus palabras. El peligro, ahora, no está en una momia, sino en los restos vivos y en el virus del fascismo.  

Me temo que el virus del fascismo sigue vivo, y que alcanza a miembros de algunos partidos presuntamente democráticos, y a otros que copian un discurso ultranacionalista, olvidándose que un día fueron partidos democráticos, y por tanto, republicanos. Y que decir que parte de los restos vivos del dictador, como es la monarquía, representan los valores de la República Española, además de ser mentira y un insulto a la memoria democrática y a las víctimas del fascismo, también un insulto a la inteligencia.

Ya es hora de avanzar con vacunas democráticas para evitar la propagación del virus del fascismo y el contagio a instituciones y partidos democráticos, y eso se hace dando pasos para la recuperación de la Memoria Democrática y la República

Paco Arenas.
Autor de Magdalenas sin azúcar, novela recomendada por cuatro catedráticos de literatura y uno de historia.

viernes, 4 de octubre de 2019

Sobre espantos, fascistas y descerebrados en el siglo XXI del muy corrupto Reino de España




Que la representante del partido fascista diga barbaridades y considere que sacar al golpista y genocida Francisco Franco del Valle de Cuelgamuros es un «es un ataque al orden constitucional» y que se le debe guardar lealtad a un asesino y a la libertad, puede estar hasta dentro de lo normal, para eso representa a un partido claramente fascista/franquista/nazi.

Lo que no está tan claro, es que la muy prescindible presidenta de la Comunidad de Madrid, diga esas barbaridades que sobrepasen por la derecha a los fascistas, siendo, como presume de ser, presuntamente «constitucionalista» y considere que sacar a un dictador genocida del Valle de Cuelgamuros, sea preludio de la quema de parroquias, como dijo ayer:

«Me espanta la Ley de Memoria Histórica» y considere que sacar al verdugo de su mausoleo faraónico y separarlo de sus víctimas sea «tener que remover heridas o abrirlas» y se pregunte, leyendo palabra por palabra, que no fue un lapsus propio del nerviosismo ni de la torpeza congénita que le caracteriza, lea:
 «¿Qué será lo siguiente? ¿La cruz del Valle? ¿Todo el Valle? ¿Las parroquias del barrio? ¿Arderán como en el 36...?»
Autenticas barbaridades propias de una mente enferma y fanatizada.

Fueron mucho más las barbaridades que dijo y que en cualquier país realmente democrático la inhabilitarían para el cargo, pero en España no pasa nada, asumir los discursos de la extrema derecha se está convirtiendo en algo habitual, por parte de muchos partidos, incluidos algunos que deberían estar alejados de esas ideas.

Lógico, que el representante y prescindible vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Aguado, que pertenece a un partido que dice ser de centro, como presuntamente es Cs, hubiera afeado o matizado las palabras de la muy prescindible presidenta madrileña, eso como mínimo; pero como quien manda y maneja el gobierno de Madrid es el partido fascista y hay que tenerlos contentos, ha echado más leña al fuego, y también quiere quemar iglesias y ha dicho en línea con la «ayusada» de la prescindible de Madrid:

«es una certeza que en el año 36 ardieron las iglesias pero que también es una realidad que el Gobierno regional va a hacer todo lo posible para que no vuelvan a arder en 2019 como consecuencia de que haya alguien que quiera imponer su ideología sobre otras».

¿En manos de quienes están en la prescindible comunidad autónoma de Madrid? ¿Quién pretende quemar iglesias?
Es  preciso cerrar heridas, y una de las formas de hacerlo es honrando a las víctimas, sea cual sea su ideología, provocadas por un criminal golpe de Estado, seguido de una guerra civil y una genocida dictadura, en la que se produjeron la mayoría de las víctimas, porque resulta llamativo, que el número de muertos, una vez terminada la guerra, fuera infinitamente mayor, y que la posguerra fuera más que la paz, un genocidio y un expolio en toda regla.  Es preciso cerrar heridas, pero con Verdad Justicia y Reparación.

Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar

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