jueves, 4 de agosto de 2016

La carta de Blanca Brisac a su hijo, La mayor de las 13 rosas

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece jóvenes asesinadas por los franquistas, conocidas como las Trece Rosas, tenía un hijo. Ella no era militante de ningún partido, es más era católica  y votante de. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aún se conserva y es esta: 

Carta de Blanca Brisac a su hijo Enrique. Fotografía de ElMundo.es
Querido, muy querido hijo de mi alma,

En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.

Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.

Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.

Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.


lunes, 18 de julio de 2016

Los traidores (Poesía)





Los traidores
llegaron como un grito de verano
en el silencio de la noche oscura,
amordazando las gargantas,
atando las manos,
arrojando ceniza en los ojos,
sembraron la muerte
en nombre de la patria
aquellos que la apuñaban por la espalda.

No es paz,
lo que impone la espada
que derrama la sangre del pueblo.
No es paz,
La que siembra de cadáveres los campos
Donde el trigo debe crecer.
No es paz,
La que llena de lágrimas los cementerios.
No es paz,
La impuesta por los traidores.

©Paco Arenas

domingo, 17 de julio de 2016

Ochenta años de una traición a la patria, el golpe de Estado de 1936

Las heridas se se deben cerrar, no es posible ni conveniente mantener heridas abiertas supurando permanentemente. Sin embargo las heridas no se cierran ni se curan olvidando el cuchillo que las ha provocó, ni echando tierra, lodo o mentiras sobre ellas.

Las heridas de los pueblos resultan difíciles de curar siendo más necesaria su curación que las del cuerpo. No se curan con imposiciones surgidas del poder de las armas, sino del poder del dialogo y la palabra.


Los pueblos no pueden ni deben vivir en un enfrentamiento constante, ni entre naciones ni entre facciones. Es preciso firmar la paz después de una guerra, pero en España no hubo una guerra, sino un golpe de Estado, no hubo paz, sino victoria imposición y represión.


Para cerrar las heridas lo primero que se debe saber la verdad, toda la verdad, las barbaridades cometidas por unos y por otros, con la frialdad que debe imponer el paso del tiempo transcurrido; pero sin embargo,   sin olvidar la dignidad de las víctimas , reparando y resarciendo en lo posible la memoria de las mismas con justicia, sin olvido. Dándoles sepultura digna, diciendo con claridad quienes fueron sus asesinos, que jamás serán juzgados por tribunales, ni nadie lo pretende, pero sí por la historia.

En España hace ochenta años no hubo una guerra, fue un golpe de Estado, que a los traidores que lo dieron les costó tres años imponer su ley, a base de terror, a costa de llevar a cabo el mayor genocidio de la historia de nuestra patria.

No es admisible, que ochenta años después España sea el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos, después de Camboya.

No se puede tolerar que el Régimen impuesto por aquellos traidores continué vigente de acuerdo a los designios de aquellos generales traidores a la patria.

No existe ni es posible legitimidad de ningún Estado democrático asentada sobre un genocidio criminal. En 1936, España existía un Régimen democrático, que fue abolido por el mencionado golpe de Estado. Para hablar de un Estado democrático es preciso que la restauración de la legitimidad y soberanía usurpada por los golpistas se restituya.

martes, 28 de junio de 2016

Los cómplices (Hiltler llegó al poder de manera democrática)

Tal vez, solo tal vez, si hiciese una pregunta nada inocente a mis amigos y paisanos que han votado a una asociación de malhechores y corruptos, comprendería lo que sentimos muchos. 

Es cierto, que la luz separa los colores y en la oscuridad se concentran. Que todos y nadie, aspiramos a ser los sacerdotes de nuestra propia religión, que todos tenemos nuestras razones o justificaciones ante los demás; pero, sobre todo ante nosotros mismos, para obrar de una manera u otra. 


Por culpa de las religiones, de las creencias, en nombre de todos los dioses, en nombre de todas las ideologías, se ha matado, violado y justificado esos asesinatos y esas violaciones. No es nada nuevo bajo el sol, que incluso en nombre de la paz se han declarado las más criminales guerras, que todavía hoy riegan de sangre, no solo allá donde las localizaron, sino también en nuestro país, en Madrid, en París, en Londres, Orlando...


Hasta ahí es donde yo quiero llegar, nadie, nadie comprendería que un grupo terrorista se presentase a las elecciones y hubiese gente tan miserable que les votase, aunque fuese en nombre del Dios supremo. Sin duda muchos votarían esa opción. Tampoco nadie entendería que la Camorra Napolitana se presentase a las elecciones, a pesar de haber sembrado de muerte Italia, de traficar con personas, desahuciar y robar la casa a mucha gente, enriquecerse a costa del pueblo...Sin embargo, la mafia napolitana, la mafia calabresa, también se presentaban a las elecciones y sus representantes eran elegidos alcaldes, diputados o senadores. Durante muchos años los italianos votaban a mafiosos que sabían que eran mafiosos, de manera democrática. En España, durante muchos años muchos españoles votaban por opciones políticas que apoyaban a ETA, además de manera masiva en Euskadi. Y la mayoría de los españoles, como es lógico, rechazábamos que se votase esa opción. Y a pesar de que era ejercida de manera democrática, pues la llevaban a cabo personas libres que ejercían ese derecho al voto libre, considerábamos a los votantes de esa opción, cómplices de terrorismo.


Sin embargo, amigos, consideremos digno de respeto y de lo más democrático y natural el votar a organizaciones que de manera masiva han saqueado el país cual mafias sicilianas, calabresas, napolitanas. Organizaciones que han sembrado la muerte, el hambre y la desesperación, que han sembrado el terror entre las capas más vulnerables de nuestra sociedad...

Lo siento, NO VOY A HACER LA PREGUNTA, tampoco no voy a decir de organización de la que estoy hablando. Todos sabemos que organización ha realizado todo eso y a pesar de ello ha cosechado millones de votos, de manera democrática, como Hitler. 

lunes, 27 de junio de 2016

Mis condolencias a las víctimas de PP


Mis más sinceras condolencias a los familiares de las víctimas causadas a raíz de los desahucios, de los despidos, de la desesperación, del terror institucionalizado.
Las velas de la esperanza por una España mejor y más democrática no se han plegado, han ardido quemadas por marrullerías y traiciones inconfesables. España durante estos cuatro años ha sido una nave a la deriva que ha ido soltando lastre, tirando a los pobres a las fauces de los lobos, de los perros de presa. En estos años a los más pobres y vulnerables se les ha robado el cobijo de la más humilde de las bóvedas, se les ha negado y robado a más de 500.000 familias su modesta techumbre. Los misiles del terror se han adueñado de miles y miles de familias hambrientas por culpa del saqueo al que ha sido sometido el país, se ha practicado el robo desde el poder, no como un caso aislado, sino sistemático y a las víctimas de se las ha arrastrado por el lodo, por el estiércol hasta convertir sus lamentos, sus gritos de desesperación en rebuznos faltos de dignidad.
Me niego a creer que más de siete millones de personas hayan votado a los miserables que han llevado a cabo estos execrables hechos. Me niego una y mil veces. Tal vez en un vano intento de sentirme; a pesar de todo, español. Porque sí, yo también soy español, español, como aquella manada de cómplices que coreaban ante la sede de una organización condenada por corrupción. No obstante, me avergüenzo de esa España que ellos defienden, de esa España sin dignidad que vota a presuntos delincuentes.
La virgen violada tiene el himen roto, por mucho que quieran decir que es casta y pura, por mucho que la enjabonen en las aguas del río Ganges, millones de zánganos la han violado y su hedor apesta por los cuatro puntos cardinales de este podrido reino. A mi, desde luego, no me representa. A pesar de ello me niego a creer que un tercio de los votantes ha votado a esa caterva de presuntos delincuentes. Me inclino, sabiendo su condición, que han hecho trampa, como en tantas otras ocasiones.
Esos votos cómplices al partido de la corrupción es una licencia para seguir mangando, recortando en sanidad, en educación, para rescatar a las mafias financieras a costa de los españoles de a pie, a llevar a cabo, todavía más criminales reformas laborales, a amordazarnos todavía más, a que este escrito merezca más cárcel que un corrupto robe al pueblo millones de euros y sea más penado robar una bandeja de carne de siete euros que saquear el país entero...
Pero eso, sí, tapándonos la nariz por el hedor que sale de las casas de los cómplices que han votado a esa presunta organización (¡uy que miedo!) cada uno que le ponga el calificativo que quiera, como si queréis patriotas, saldremos a la calle orgullosos y contentos y gritaremos con la mano en el pecho:
¡SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOOOOOOOOOOOOOL!
Guardaré tres días de luto en recuerdo de las víctimas de suicidios/asesinatos, traicionadas, Razón por la cual no contestaré durante a estos tres días a los comentarios. Acabo de desinstalar facebook del móvil. Esas víctimas merece al menos mi respeto.

sábado, 25 de junio de 2016

Carta abierta a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (antes de saber el resultado)


Compañeros, tal vez ninguno de los dos seáis el modelo de primer ministro que quiero para mi país (España) No digo presidente porque presidente es otra cosa, que hoy por hoy, ese puesto está usurpado por el heredero de un dictador. Ambos aspirarais al puesto de primer ministro. Ojalá aspiraseis a Presidente.

Los programas de PSOE y UNIDOS PODEMOS, tienen muchas semejanzas, más de las que yo quisiera. Pues ninguno de los dos habláis de recuperar la Soberanía Popular, arrebatada tras un genocidio por el dictador.

En las elecciones del 20 diciembre, ambos cometisteis torpezas imperdonables para quien aspira al puesto de primer ministro. Vamos a olvidarlas, vamos a empezar de nuevo.

Olvidemos que tú, Pedro Sánchez, podías haber sido primer ministro, sabes que jamás con la condición de ir preñado por Albert Rivera. Sabías que eso nadie de izquierdas se casaría contigo si ya imponías una amante innegociable para con quien se supone que te debías casar. Perdona la comparación. Tú sabrás quien te impuso ese pacto inviolable con Albert Rivera. Lo vamos a olvidar.
  Olvidemos que tú, Pablo Iglesias, pecaste de soberbio cuando te postulaste para viceprimer ministro. En cierto modo humillaste a la novia con la que te querías casar. Rompiste el encanto, aunque a un cobarde le hiciste que se cagará patas abajo y renunciarse a presentarse, facilitando que se postulase Pedro Sánchez.

Yo tengo claro, quienes fueron los culpables, y creo que afortunadamente muchos españoles, que debido a esa percepción van a cambiar su voto. Yo no os vote ni a uno ni a otro, a quien vote va a ahora en coalición dentro de Unidos Podemos.

TODO ESO VAMOS A OLVIDARLO.

No sé quién sacará más votos, la única encuesta real es la de las urnas, sino no hacen trampas, Fernández Díaz no es un ejemplo de demócrata ni de juego limpio, más bien todo lo contrario. Dicho esto, ambos debéis poner todo vuestro esfuerzo en llegar a un acuerdo de gobierno, sin agentes extraños a lo que debe ser un Gobierno del Cambio. Si está Ciudadanos dentro, no es un Gobierno del Cambio, no es un Gobierno de Izquierdas. Quien gane que sea primer ministro, quien quede segundo que sea vice primer ministro. Un gobierno de izquierdas, progresista, “A la valenciana”. Quien no lo haga, será juzgado por el pueblo, por traicionar las justas aspiraciones del pueblo que sufre.  Lo dice una víctima del Gobierno Mariano Rajoy, tres años y medio desempleado y más de año y medio sin cobrar. Yo todavía me defiendo, mucha gente pasa hambre, Necesitamos un gobierno de izquierdas, no un pelele del IBEX 35. 

Lo he hablado con algunos amigos, tanto de Podemos, como PSOE, Izquierda Unida y Compromis. Salvo excepciones estamos de acuerdo.

Solo hay dos alternativas, solo dos posibilidades de Gobierno:

PSOE/UNIDOS PODEMOS ó PSOE/PP. Ciudadanos no sumó en las pasadas elecciones, y ahora tampoco sumará. Dejar gobernar a la mafia, por activa o por pasiva sería una TRAICIÓN AL PUEBLO Y POR TANTO A ESPAÑA.


Juntos podéis lograr cambiar el país, hacer que mucha gente pueda volver a sonreír…

NO NOS TRAICIONÉIS.

Salud e inteligencia para gobernar y República para España



Atentamente: Paco Arenas

martes, 21 de junio de 2016

¿No pretenderás que vote al Coletas?

Con Jesús he compartido muchas cervezas y cafés. Siempre creyó tener las ideas muy claras; aunque lo más claro que tuvo siempre fue su falta de compromiso y el temor a ser despedido. No obstante, se consideraba, hasta hace muy poco, de izquierdas.


Llevaba más de quince años sin verlo. Ambos nos alegramos mucho, y al despedirnos quedamos, como quince años atrás en que nos llamaríamos de vez en cuando. Nos sentamos en un bar, e inevitablemente, tras hablar de mi novela, terminamos hablando de política. Como castellanos que somos los dos, hablamos del mal en muchos casos irreparable que ha llevado a cabo Cospedal en cuatro años.

Hablamos del cementerio nuclear de Villar de Cañas, un tumor maligno en el corazón de nuestra provincia, que intento inyectad la muy prescindible de Castilla-La Mancha. También de los niños con cáncer, despreciados por la junta y su máximo responsable, el muy despreciable Echániz, también de esos niños sanos que les diagnosticaban la necesidad de una intervención quirúrgica de riesgo, los abrían en canal en hospitales privados que facturaban a la Junta de Comunidades, y los volvían a coser sin llevar a cabo ninguna operación, porque la única operación era la económica para llenar los bolsillos de los amigetes.  Hablamos del sufrimiento de esos niños, de esos padres y de lo miserable que nos parecía que muchas personas lo sepan y a pesar de ello, voten a esos desalmados, sin ponerse en la piel de los padres o de los niños, más todavía.

 Hablamos de la corrupción, de que se robe al pueblo y eso provoque la miseria e incluso el suicidio de miles de personas al año, más de 1500 anuales en los últimos seis años, que deberían ser considerados asesinatos terroristas. Que el pueblo lo sepa con pelos y señales y continué votando a esos miserables, ese pueblo se convierte en cómplice. Ambos conforme hablábamos nos indignábamos más y más.

Viendo, que nos indignábamos bastante, convinimos dejar de hablar de política y hablar de nuestra situación personal y familiar. Me dijo que continuaba trabajando en el mismo lugar que hacía quince años, pero ganando menos de novecientos euros al mes, a pesar de que antes ganaba más sin echar horas extras y ahora las echaba.  Su mujer, fue despedida y ahora estaba asegurada cuatro horas y trabajaba ocho, a pesar de ello, no llegaba a los setecientos euros, de los cuales tenía que descontar transporte, quedándole limpios poco más seiscientos euros.  Sus dos hijos, con las carreras terminadas, mano sobre mano, y sin poder hacer un master porque no les llega para comer. Inevitablemente volvimos a hablar de política. Él, el moderado votante del PSOE, parecía un revolucionario jacobino, dispuesto a cortar cabezas, no cesaba de quejarse lo mal que están las cosas, y lamentarse que no sabía por dónde tirar. Yo, más calmado, le dije que era preciso cambiar, dejar de votar a ladrones.

—¿Y a quién votas? Sí son todos iguales, mira Griñan y Cháves, la Susana Díaz, el marido también lo han pillado…

—Hay más opciones, ahora por primera vez la izquierda de verdad se presenta unida a las elecciones. Tiene muchas posibilidades de ganar. Yo voy a votar a los mismos que he votado toda la vida, a mí no me han defraudado…

Se me queda mirando, apura la cerveza de golpe. Llama al camarero y pide otra ronda. Menea la cabeza de un lado a otro.

—Mira, tal y conforme está la cosa, estoy bien. No llego a fin de mes, pero como todos los días. Más vale malo conocido que bueno por conocer.

—¿Sabes que tus hijos con este gobierno no tienen futuro? ¿Qué no van a encontrar trabajo y si lo encuentran van a cobrar una miseria? ¿Sabes…

Intenté hacerle ver de su equivocación, hablándole de lo que más le podía doler, del futuro de sus hijos, que de seguir así jamás tendrían un futuro digno. Del desfalco de la hucha de las pensiones, ya que aspiraba a jubilarse pronto. De que se convertía en cómplice de delincuentes.  Pegó un puñetazo en la mesa ofendido.

—¿No pretenderás que vote al Coletas? Menuda pinta.

—Pues nada.  Sigue votando a ladrones bien vestidos con traje y corbata, que compran con el dinero que te roban —le contesté.

Al despedirnos estaba convencido de que pasarían otros quince años sin llamarnos y sin vernos. Hoy, contra todo pronóstico, me ha llamado, al ver el número reflejado en el móvil, me he sentido tentado a no cogerlo. Al final lo he cogido.

—Que oye, mis hijos, que van a votar al Coletas…—me dijo tras los saludos protocolarios.
—¿Y, tú?

—Pues, eso, que no me fio un pelo del peluquín de Rajoy. Que yo llevo treinta años sin comprarme un traje y los delincuentes de traje y corbata lo compran con el dinero que nos roban.

Nos despedimos tras más de media hora de alegre conversación y quedamos que el domingo a las once de la noche, estaríamos celebrando juntos la victoria de Unidos Podemos.

Paco Arenas

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