viernes, 12 de marzo de 2021

¿Madrileñofobia? El estúpido argumento de los ineptos

Sólo los estúpidos pueden creer que existe madrileñofobia. Es el viejo de envolverse en la bandera, algo que hacen todos los corruptos e ineptos para seguir sus tropelías.

Ha ocurrido siempre, recuerdo a Zaplana, a Francisco Camps, que hablaban de envidia, manía o fobia a los valencianos, cuando la prensa hablaba de sus corruptelas, antes de dimitir, también varios discursos bastantes parecidos, al de Isabel Díaz Ayuso:

No permitiré que se ataque a Valencia. Todos los valencianos, no podemos permitir que se nos diga a los valencianos como debemos pensar en nuestra tierra, ni que se dañe ni a su economía ni instituciones. Mientras yo sea president, defenderé hasta con mi vida la libertad del Reino de Valencia de todos los ataques que se hagan contra el valencianismo. Estarem tots a l'una veu per a defensar València i ofrenar noves glòries a Espanya…

Ni existía fobia a los valencianos entonces, ni ahora a los madrileños, ¡menuda gilipollez! Ni Camps, ni Zaplana eran Valencia, ni Pujol o Puigdemont, Cataluña, ni el rey emérito ni el actual son España, del mismo modo que Isabel Díaz Ayuso, es Madrid, ni representa la libertad en Madrid, más bien al contrario.  Y que se critique a Ayuso, a Zaplana, Camps, los reyes o Pujol, no es atacar a Madrid, Valencia, España o Cataluña. 

Sólo gente sin riego en el cerebro puede caer en la trampa de esta tipa peligrosa, la bolsonaro española, ha llevado a Madrid al colapso sanitario, lo cual ha provocado que uno de cada cinco fallecidos en España, sea madrileño.       

Isabel Díaz Ayuso, no es Agustina de Aragón, no está defendiendo a Madrid de una agresión externa, sus cañones apuntan al corazón y a los bolsillos de los madrileños, y por si fuera poco, tiene menos luces que un candil apagado.

martes, 23 de febrero de 2021

¿Fracasó el golpe del 23F? 40 años de una farsa (la fabricación de un héroe de ficción)


 


 ¿Fracasó el golpe del 23F? 40 años de una farsa

A estas alturas del cuento sería preciso ser muy ingenuo para creer que el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue un fracaso, a pesar de la mascarada de ensalzamiento, hoy en el Congreso, de quién fue erigido como héroe sin serlo, y que ahora está huido rodeado de lujos que pagamos todos en Dubái, protegido por personajes de conductas todavía menos ejemplares que el presunto héroe.

Antes del presunto golpe de Estado las manifestaciones eran multitudinarias y comenzaba a hablarse de República, el propio primer ministro, Adolfo Suárez reconocía ante Victoria Prego, que no se hacía referéndum sobre monarquía o República, porque la Democracia habría arrasado por amplia mayoría, según las encuestas que realizaba el Gobierno y diversos medios.  

El heredero de dictador y su reinado estaban en peligro. Suárez, a pesar de proceder del Movimiento Nacional, se había creído la Democracia, y puede que tal vez soñara con ser el tercer jefe de Estado elegido de manera democrática, ¿quién sabe? Lo cierto es que, según diversos medios, rechazó la propuesta de recortar drásticamente aquel sucedáneo fraudulento de democracia y decidieron quitárselo del medio.

Creo que todos deberíamos hacer memoria, leer lo que se escribió fuera, en el extranjero, el informe de la embajada alemana, el libro del coronel Martínez Inglés, para terminar, preguntándonos si realmente fracasó el golpe de Estado del 23-F de 1981, o si fue golpe o autogolpe.

Vamos por partes:

 29 de enero de 1981, los preparativos del golpe en Melilla 

Lo que aquí relato lo viví en primera persona junto a otros muchos soldados, por tanto, saqué conclusiones, creo que acertadas. Vamos a ello:

 El presunto golpe de Estado fue algo que se estuvo fraguando desde hacía tiempo, a mi entender Adolfo Suárez no estaba de acuerdo con él, creía en la Democracia, al contrario que su hijo.  Suárez fue una víctima inocente, pero no así otros, deberían servir de pista sus palabras:

 «No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España» 

Yo tuve oportunidad de verlo en persona aquel 29 de enero de 1981, y lo que vi, literalmente fue un cadáver y no solo político...

 La memoria siempre es frágil y antojadiza, pero a pesar de ello, mirando las cosas con perspectiva, desde el presente, se llegan a comprender cosas que en los momentos, en los cuales transcurrieron los acontecimientos, suelen pasar desapercibidas, ocultas arrastradas por los mismos.

El 29 de enero de 1981, dos de las tres banderas de la Legión de Melilla formamos en el fuerte de Rostro Gordo, para recibir la visita del entonces presidente del gobierno Adolfo Suárez. La visita estaba prevista para las 3 de la tarde, nos hicieron vestir con el uniforme de gala de la legión, en manga corta y con el pecho descubierto, el frío helaba hasta las pestañas, aquel día en Melilla la temperatura primaveral se había marchado de vacaciones, sin que pasase Filomena de visita.

 El presidente del gobierno llegó sobre las seis de la tarde en helicóptero, el cual aterrizó allí mismo en la explanada del fuerte.    A esas alturas de tarde, ya casi de noche, estábamos helados y tiritando, para combatir el frío, los mandos cometieron la torpeza de hacernos desfilar a paso legionario a intervalos, siendo infinitamente peor, el remedio que la enfermedad. Tras cada sesión de paso legionario, terminábamos chorreando de sudor, con la ropa empapada, con el aire frío secando nuestra ropa y riñones. Fueron muchos los compañeros que en los días posteriores cayeron enfermos, por aquella negligencia de los mandos.

Cuando Adolfo Suárez pasó revista a las tropas, como ya he dicho me pareció ver a un auténtico cadáver, políticamente ya lo era. Su rostro blanco como la nieve, acartonado, totalmente demacrado. Podría decirse que sus ojos mostraban la misma preocupación o desesperación que muestra una madre cuando le dicen que su hijo va a morir por una grave enfermedad.

Mucho después supe que fue obligado a dimitir por parte del rey, al que hoy se le rinde homenaje y pleitesía a pesar de sus conductas poco ejemplares. Fue obligado a dimitir por presiones del rey y de militares de su entorno, es algo que ha salido en diversos medios después, y en la prensa internacional entonces.

 El día 22 de ese mismo mes, Suárez fue citado por el Rey para almorzar en La Zarzuela. Compartiendo mesa y mantel con significados comensales: los tenientes generales Milans del Bosch, González del Yerro y Merry Gordon, responsables militares, respectivamente, de Valencia, Canarias y Sevilla. Los tres llevan tiempo quejándose de la situación y no ocultan su apuesta por un golpe de timón que «enderece» la vida política española, ignoro si entonces también hablaron de asesinar a veintiséis millones de españoles, Suárez estaba al tanto de sus conspiraciones.

Aunque Suárez intenta exculpar al rey, según Moran:

 El Rey no sólo se lo había pedido, sino que había presionado para que dimitiera, pues los militares amenazaban con un golpe de Estado, si Suárez no abandonaba la presidencia, por ya no considerarlo «uno de los suyos».

 

El objetivo era formar un gobierno de concentración, presidido por Alfonso Armada, jefe militar de la Casa Real, gobierno que incluso contaba con la aquiescencia de los socialistas, al menos por el oligarca Felipe González y allegados, gerifaltes, ahora posicionados en la extrema derecha y sentados en consejos de administración de las empresas energéticas.

Volvamos a aquel miércoles, 29 de enero de 1981

Fuimos muchos quienes comentamos el aspecto demacrado del presidente del gobierno.  No estaría en la explanada de Rostro Gordo más allá de cinco minutos, el tiempo necesario para un rápido desfile legionario, después se marchó con los mandos militares presentes, entre los que había de diversos cuerpos, y mandaron romper filas. Entonces no comprendí el motivo de aquella extraña visita a la guarnición de Melilla, la cual no fue publicitada para nada. Cuando al día siguiente, bajamos a Melilla, nadie sabía nada de la misma, de hecho, resulta muy difícil encontrar nada sobre aquel viaje de Suárez, existe alguna referencia mínima.  

Por otra parte, si el discurso de la dimisión como presidente del gobierno lo grabó por la mañana, si ese día nada sabíamos de la visita, hasta la hora de comer, si la visita estaba prevista para las tres de la tarde y no llegó hasta pasadas las seis de la tarde, mi conclusión:  es que no fue la guarnición de Melilla la única guarnición que visitó en aquellos días previos al golpe de Estado, que fueron varias.  No tenía sentido una visita como aquella en un día como aquel, para presenciar un desfile de cinco escasos minutos con la guarnición temblando de frío, no así los mandos que se encontraban en la cantina. 

Unos días antes de aquella extraña visita, según el calendario previsto, nos anunciaron que los legionarios de primer reemplazo de 1979, al cual pertenecía yo, deberíamos entregar la ropa militar el día 2 de febrero, para licenciarnos el día 4 de febrero.  Muy contento llamé a mi madre para comunicarle la noticia, diciéndole que me iría directamente para mi pueblo, a Pinarejo, donde el día 5 febrero comenzaban las fiestas patronales. 

 Llegado el día 2 de febrero, comenzamos a preparar toda la ropa militar para entregarla por la tarde en guarnecería. Los licenciados ese día ya no participamos en la instrucción y lo dedicamos por la mañana a limpiar nuestras armas reglamentarias para entregarlas al cabo furrier. Sobre las doce de la mañana, se presentó un teniente de apellido, creo recordar que Moreno, el cual nos comunicó que no nos licenciamos, que nos marchábamos de maniobras a la península y que los veteranos y sobre todo los tiradores, como era mi caso, éramos necesarios para participar en las maniobras.   Pensamos que se trataba de unas palabras surgidas de un colocón de hierba que se habría fumado, algo habitual en él.  Resultaba más que extraño, siempre, absolutamente siempre, cuando debíamos marchar de maniobras, lo sabíamos con un mes o dos de antelación. No tenía sentido esa noticia, cuando se marchó el teniente, comenzamos a bromear sobre el asunto, nos reímos con ganas, pero solo durante unos minutos. Al instante, a paso ligero llegó el resto de la compañía, más de una hora antes de lo previsto, confirmando lo dicho por el teniente.

Sin darnos tregua ni permiso para avisar a nuestras familias comenzamos la frenética preparación de todo lo imprescindible para llevar a cabo las maniobras, en muchos aspectos diferentes a las habituales. Primero se cargó mucha más munición y explosivos de lo normal, según me dijeron los legionarios que participaron en la carga, para ser unas maniobras improvisadas, varios camiones.  Por otro, en lugar de entregar nosotros la ropa, nos entregaron un equipaje de camuflaje y tiendas de campaña, también de camuflaje, no vestíamos el uniforme verde de la Legión.

Con todo esto a las siete de la tarde/noche estábamos en el barco que nos llevaría a Almería, donde fuimos a un acuartelamiento que estaba a las afueras de la ciudad, para, después de cenar, salir hacia una zona del desierto almeriense cercano a un pueblo que se llama Campo Hermoso. Allí donde nos dejaron ir a dar una vuelta, algunos aprovechamos para llamar a nuestras familias y comunicarles la mala nueva, y que no sabíamos cuándo seríamos licenciados.

Las maniobras fueron inexistentes, salvo un día que fuimos a tirar granadas de mano y otro día hicimos ejercicios de tiro, algo que hacíamos de manera asidua en Melilla. Dichas maniobras consistieron en ir por la noche de un lado a otro de marcha, cambiando la ubicación continuamente, auténticas palizas para los pies, yo tuve suerte, al estar en defensa contra carros, que las marchas las realizaba sobre el vehículo del CSR (Cañón Sin Retroceso) en contrapartida nos tocaba hacer la primera guardia de la noche, ya de madrugada. 

Algunos días comíamos de caliente, los menos, muchos eran los días que la comida era enlatada, y casi todos los días, para cada cuatro legionarios, nos daban una botella de medio litro de coñac o de anís, algo bastante peligroso, teniendo en cuenta que íbamos armados hasta los dientes.  No ocurrió nada afortunadamente, pasamos los días aburridos, algo de instrucción y con muchas incertidumbres sin saber cuándo terminaban las maniobras y por tanto cuando seríamos licenciados. Los únicos que parecían tener actividad intensa, yo diría frenética, eran los altos mandos, que permanecían mucho tiempo reunidos, y de vez en cuando llegaba helicópteros; pero, no sabíamos ni quienes eran, ni quienes no.

   Cada vez la monotonía era mayor, nos extrañaba esa falta de inactividad, esas «maniobras». Días enteros de estar los días ocultos, sin hacer absolutamente nada, como si estuviésemos de vacaciones en el campo, armados y con alcohol de sobra.   Notamos nerviosismo en los mandos.  En dos ocasiones nos reunieron, la primera para darnos un discurso «patriótico suicida» en el cual se nos invitaba a derramar la sangre por España y el rey, y la segunda después de una nula actividad entre la tropa y muchas idas y venidas de helicópteros durante dos días. Tras los cuales, el teniente coronel nos arengó con un segundo discurso, en esta ocasión leído, en líneas generales nos volvió a decir lo mismo, nos dio las gracias por nuestra «entrega generosa a la patria, a la bandera y a su católica majestad».

Unas horas después llegaron un montón de camiones, los cuales nos trasladan al puerto de Almería y de ahí al barco, barco que al día siguiente sin demora nos devolvía a quienes debíamos habernos licenciados el día cuatro de febrero al puerto de Málaga, sin apenas darnos tiempo a hacer el equipaje.

Saco las siguientes conclusiones con este relato, el cual se ajusta a la realidad:

  La primera que el golpe de Estado no se improvisó de la noche a la mañana, que Suárez en persona recorrió distintos acuartelamientos, en mi opinión para sopesar apoyos y que posiblemente por no decir seguro, estaba en contra del mismo, que el entonces capitán general de la IIª Región Militar, en principio apoyó el golpe y por desconocidas razones, después se volvió atrás y que el golpe, fue sólo presunto y con las pruebas aportadas, tanto por la embajada alemana, como por diversas fuentes, tuvo bastante de autogolpe.

 Que ese golpe escenificado por Antonio Tejero y Milans del Bosch en su versión más cutre, no fracasó, sino que posiblemente fue un gran éxito, formando parte del guión de una mala película de terror, en el cual las víctimas eran la Democracia en España y el pueblo español, al tiempo que se fabricaba un héroe de ficción que los medios y la clase política harían que pareciera real.

Los efectos de ese presunto autogolpe del Régimen, fueron inmediatos. Consiguiendo claramente sus objetivos: se generó un clima de miedo, quienes lo impulsaron vieron cómo se llevaba a la práctica sus recomendaciones principales y su «caótica majestad» quedaba como un «héroe nacional», capaz de frenar cualquier intentona golpista, eso sí, con varias horas de retraso, cuando ya todos los váteres del país estaban atascados.

La gran estafa. 2ª parte

¿Fracaso el golpe del 23F? ¿Sabremos algún día la verdad?

 A estas alturas casi nadie es tan ingenuo como para creerse que el presunto golpe de Estado no fue en realidad un autogolpe en el que hubo muchos implicados presuntamente «demócratas», y por supuesto ningún héroe.

Tras ser licenciado el 18 de febrero, el día 23 de febrero de 1981, llegué con un amigo de Utrera a Valencia, procedente de Sevilla. Llegamos a las 18:30 horas.    Nos enteramos del golpe de Milans del Bosch a las 19:30, cuando nos encontrábamos tomando unas cervezas en el bar de un amigo. De repente, vimos largas colas en una tienda de ultramarinos del barrio, entonces no existía Mercadona, ni Comsum, ni ninguna gran multinacional o plataforma digital capaz de hundir y hacer desaparecer al pequeño comercio de barrio.

 

Valencia se quedó totalmente bloqueada por cuarenta tanques, las personas que se encontraban en el centro de la ciudad tardaron, en muchos casos, más de cuatro horas en llegar a sus casas, provocando el temor entre la población. Debo decir que tanto mi amigo como yo, teníamos miedo, nuestro valor, como el de todo soldado, se nos suponía.  Al menos, en mi caso, no era un valiente, él tampoco, por mucho que hubiésemos estado en la legión.  Ambos teníamos similar ideología y teníamos muy claro que si se liaba, ninguno de los dos podríamos volver al ejército.

 

En estos momentos creo que todos, o la mayoría, tenemos claro que el 23 de febrero, si bien fue un golpe contra las nacientes libertades de los españoles, no fue contra el Régimen, continuador de la dictadura franquista, ni fue su heredero quien lo evitó.  En ese golpe participaron muchos «héroes del silencio», muchos que deberían haber hablado y callaron y que no hablarán jamás, porque realmente fueron unos traidores a la democracia española, y por tanto a España, y el régimen les pagó y muy bien.  «héroes del silencio» que entonces y después se convirtieron en cómplices de esa gran farsa que hoy, cuarenta años después, se escenifica en el Congreso de los Diputados.

 

No todos los militares estaban de acuerdo, ya relate en la primera parte los presumibles intentos de Suárez por evitar ese presunto «golpe de Estado», dirigido, en parte contra su persona. La visita al acuartelamiento de la Legión el mismo día de su dimisión, y el traslado de las tropas legionarias, el día 2 de febrero a Almería, para participar en unas presuntas maniobras militares, a mí me lo dejan claro.

 

Hubo quien en esos momentos no fue un «héroe del silencio» Jordi Pujol, por mucho que luego se demostrará que es un gran corrupto, con los mismos testaferros que el emérito, y que no será juzgado, tampoco el emérito, porque como bien dijo, si mueven las ramas, cae el Régimen, por eso no se juzga, ni se juzgará jamás, por su silencio cómplice con el Régimen. Debo confesar, y está muy claro, que la persona de Jordi Pujol, no es santo de mi devoción, ni antes ni, ni mucho menos ahora que sé, como todos, cuáles son sus amistades, y por qué no se toca.  Sin embargo, yo le concedo un mérito y un valor que no tuvieron otros, y no me refiero en este caso solo al rey, principal beneficiado del presunto golpe de Estado.   Sobre las 20:30 horas Jordi Pujol fue la persona más valiente y responsable de toda la clase política española, el único que tomo la iniciativa que debería haber tomado quien después se llevó el mérito: a través de Radio Nacional de España de Barcelona se dirigió a toda España para decir lo que estaba ocurriendo, y además,  en castellano, lo cual le daba un plus de inquietud, en mi caso fue la primera ocasión en que le escuche hablar en castellano, la segunda vez cuando tuve oportunidad de saludarlo, a él y a su mujer,  en San Mateo(Castellón), donde coincidimos.

 

No era a Jordi Pujol a quien le correspondía ese discurso tranquilizador, que no tranquilizo, más bien al contrario.  Jordi Pujol, hablando en castellano y dirigiéndose a todos los españoles, para decir que no pasaba nada y que tenía una parte del ejército y al director general de la guardia civil a sus órdenes, no tranquilizaba, al contrario, dejaba claro que algo gordo está pasando cuando es él y  no  la persona que esperó  varias horas para desautorizar ese presunto golpe de Estado, quien se dirigía a la nación española. El presunto «héroe» no lo hizo hasta después de la una de la madrugada, cinco horas después que Pujol.

La pregunta del millón, en este caso no es una, sino varias y que dejan bastantes respuestas claras y otras muchas en duda, son:

 ¿Por qué razón no se dirigió el presunto «héroe del 23-F» a los españoles inmediatamente después de producirse la intentona o al menos antes que Pujol?

 ¿Esperó, si no estaba en el asunto, para ver qué cariz tomaban los acontecimientos e inclinarse a un lado u otro de la balanza?

¿Por qué razón o motivo el PSOE a través de Enrique Múgica consultó o propuso a Jordi Pujol, sustituir a Adolfo Suárez por un militar de «mentalidad» democrática?

 ¿Por qué motivo o razón hay tantos silencios y tantas respuestas sin responder 40 años después?

 ¿Cuántos españoles creemos en estos momentos que realmente fracasó aquel presunto golpe de estado del 23 de febrero de 1981?

 ¿Acaso ese golpe no sirvió para llevarnos a la situación actual de descomposición de las formas presuntamente democráticas generando corrupción, para pagar favores y amordazar a la población en todos los estamentos e instituciones del Estado?

¿Sabremos algún día la VERDAD?

Hoy 40 años después, mientras en el Congreso se honra al huido en Abu Dabi, en un acto de ensalzamiento de un héroe que nunca fue, en un acto de autobombo para poner en valor una institución que no lo tiene, como es la monarquía, instaurada por Franco. Sobre el honrado, hoy en el Congreso, el presunto héroe de conductas poco ejemplares, que está siendo juzgado en Suiza, (aunque la prensa española no se haga eco, la otra gran artífice de la mentira sobre la presunta transición a la democracia) algún día sabremos la verdad, cuando políticos y prensa, no babeen, por intereses o corruptelas.


 Este Régimen es un régimen corrupto, sinónimo, a nivel mundial de corrupción. Un país en el que no nos creemos las palabras del mentiroso de Rajoy al decir que España no es un país corrupto, puede que lleve razón, España no, todas y cada una de las instituciones del Estado. España, hoy es un país con el 40% la juventud menor de 30 años, desempleada, por culpa de los corruptos y de conductas poco ejemplares. Juventud, que ve como no tiene futuro, y mientras que s ellos se les priva del futuro, a la nieta de ese presunto «héroe», se le paga una educación de varios miles de euros.

©Paco Arenas- Escritor, autor de Magdalenas sin azúcar. 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

¿De qué país soy?

Los haraganes deberían rendir pleitesía a quienes les dan de comer , nunca al revés

Soy de un país extraño, en el cual se hablan hermosas lenguas y se insulta en todas las de Babilonia, lanzando como puñales contra todo acento discordante.

En mi país, los volcanes siempre están en calma absoluta, las lenguas de las personas son de ardiente lava, dispuestas a abrasar a todo aquel que piense diferente.

En mi país rara vez hay huracanes, aunque, chocante es el día en la cual no se escuchan vientos de odio rompiendo los cristales o donde,  gentes sin honor, hablan de lanzar balas al viento contra los corazones libres.

Soy de un país que a la hora de unirse contra una pandemia, yendo en el mismo barco, la oposición hace boquetes en el casco para intentar hundir el bajel  y en lugar de alegrarse por la llegada de la vacuna, rabian y echan en cara lo que ellos hacen todos los días. 

Mi país tiene los más hermosos paisajes en donde recrear la mirada con embeleso, a pesar de lo cual, siempre miramos la ciénaga buscando entre el cieno los odios cocinados a fuego lento.

Es  mi país, la tierra de Cervantes y otros grandes escritores. Genios narraron sus historias en todas sus lenguas. Es mi país  donde todo el mundo presume de las obras maestras que nadie nunca leyó y sus más insignes plumas sufrieron prisión, exilio o muerte.

Mi país es rico, muy rico, tanto que siempre sus reyes y gobernantes, a lo largo de toda su historia se dedicaron a saquear un día sí, y otro también. Un país, donde los ladrones son venerados y tienen privilegios, y cuanto más ladrones, a más altas instituciones suben, mientras sus víctimas condenadas al olvido y al hambre.

En mi país se habla de constituciones, y sus más fanáticos defensores, son sus mayores violadores, y al igual que El Quijote, tampoco nunca la han leído.

Soy de un país que se habla de la libertad como de una necesidad vital; y no obstante, siempre está amenazada, en la mayoría de las ocasiones, por quienes más alto gritan su sagrado nombre, cada vez que el pueblo alcanza migajas de libertad.

Soy de un país que, también, se habla de libertad, en los cuarteles, en los despachos de los bancos, grandes empresas  y en los púlpitos de las iglesias; pero, para acabar con ella.

Soy de un país, donde quienes más hablan de la patria, son aquellos que siempre están dispuestos a traicionarla y a la menor oportunidad evaden el capital a otras patrias, pues su patria la tienen en su cartera.

Soy de un país extraño, donde una bandera o quien nunca trabajó, son mucho  más importantes que las personas que sudan el pan que se comen.

Soy de ese país donde algunos se escandalizan de que otros no feliciten la Navidad, los mismos que dicen que su rey mago preferido es el negro, pero sólo si está tiznado, y si José o María llegarán a nuestras costas, hundirían la barca antes de que arribarán  y si lograban llegar y se cobijarán en  una cuadra, les llamarían okupas, y sin duda, llamarían a los antidisturbios.

Soy de un extraño país, que habla de dignidad y rinde pleitesía a quien usurpa su soberanía.

 

¿De qué país soy?


©Paco Arenas  

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lunes, 26 de octubre de 2020

La quema de libros o la fobia de los retrogrados a la Cultura

 



La quema de libros ha sido una constante en la historia de la humanidad desde tiempos inmemoriales.

Tal vez, la primera y más famosa, fue la de la Biblioteca de Alejandría, con más de 20.000 rollos ejemplares, perdiéndose el 75% de la literatura, filosofía.

En China, en el 2013 A.C. se mandaron destruir todos los libros excepto los de medicina, agricultura o profecías.

España no ha sido ajena a esa barbarie, en el año 1500 el cardenal Cisneros mandó quemar todos los libros escritos en árabe, y durante más de 400 años, la inquisición fue quemando todos aquellos que pudieran ser considerados herejía, entre ellos, algunos, por el mero hecho de haber sido escritos por mujeres.

Españoles fueron también, por orden de fray Juan de Zumárraga quienes quemaron todos los escritos, códices e ídolos de los aztecas y años más tarde también los códices de los antiguos mayas.

La Alemania nazi, la Italia fascista o la España franquista, no se quedó atrás, siendo masivas las quemas de libros, no sólo por las autoridades fascistas, sino también por parte los propietarios ante el miedo a que la represión pudieran encontrarlos en sus casas. Siendo la más famosa quema de libros fue la conocida como el «Bibliocausto», millones de libros fueron quemados el 10 de mayo de 1933 bajo la coordinación de Joseph Goebbels, en 22 ciudades alemanas. Según W. Jütte, se destruyeron las obras de más de 5.500 autores.

Durante la guerra incivil, en las tres semanas que siguieron al golpe de Estado, se quemaron miles o millones de libros y documentos en ambas zonas, tanto por sus propios dueños como por los adversarios políticos. Después, prácticamente sólo en la zona controlada por los golpistas, siendo la quema de libros considerado un acto de «exaltación patriótica». Casas particulares, bibliotecas, universidades, librerías fueron objetivo militar.

Libros de autores Vicente Blasco Ibáñez, Benito Pérez Galdós, Federico García Lorca, Antonio Machado, Neruda, e incluso Miguel de Unamuno, que apoyó a los sublevados inicialmente, y que después según las últimas investigaciones fue asesinado por los mismos, perecieron en las plazas en hogueras públicas.

En bibliotecas, se comenzó la quema  con la Bibliotecas de A Coruña el 19 de agosto de 1936, tan sólo un mes después del golpe de Estado, quemando, también el Centro Cultural Germinal y el Casares Quiroga. Después, prácticamente todas las ciudades españolas sufrieron el expolio y quema, destacando las de Córdoba, Palma, Cáceres, Tolosa o Logroño.

Casos parecidos se dieron en Argentina, durante la dictadura de Videla, más de medio millón y medio de libros fue quemados en un sólo día, el 30 de agosto de 1980.

Durante la guerra del Golfo, tras la entrada de las tropas americanas en Bagdad, en abril de 2003, con los militares americanos, como testigos cómplices, fueron destruidos varios centros culturales, entre ellos la Biblioteca Nacional de Bagdad y el Archivo Nacional de Iraq. Sólo en este archivo fueron quemados más de 10.000.000 de libros y documentos.

En fin, nunca sabremos todo lo que se perdió, porque, por desgracia, no fueron hechos aislados, sino, en menor escala, tuvo sus réplicas en todos los países del mundo a lo largo de la historia.

En mi novela Magdalenas sin azúcar, como no podía ser de otro modo, por la época en que transcurre, se habla de libros y de la quema de los mismos, aquí dos breves extractos:

Extracto 1

«Nunca le habían conocido novia hasta el punto de que, hasta su propio padre, lo consideraba un muchacho raro.

—Cualquier otro ya habría tenido veinte novias, es que no vas ni de putas —le recriminó su padre—, sólo de borracheras. ¿No te llama ninguna muchacha la atención?

—¿Para luego acostarme con putas, como hacía usted?

—Es lo que hacen los hombres, los de verdad. Es lo que mueve el mundo y lo que necesitas, más que los cuartos. Un día voy a quemar todos los libros…

—Me tendrá que quemar a mí con ellos.

—Tú tontea, que soy capaz de quemarlos contigo dentro, todo antes que tener a un hijo marica.

—Yo no soy marica.

—¿Entonces qué coño eres? ¿Un flojo? Para eso metete a cura, ¿por qué te escapaste del seminario, para estar como un monje de clausura entre libros o borracho entre gente baja?

—Para hacer lo que me dé la real gana, y esa gente, que usted llama baja, es la que le da de comer, a usted y a todos los vagos como…—no terminó la frase Felipe.

Su padre alzó la mano, pero se contuvo, recordando la amenaza de su hijo, tras escapar del seminario.»

Extracto 2

«No eran libros subversivos, ya se había encargado María de quemar o esconder concienzudamente los mismos:

—Hasta Tormento, Marianela y Miau, de Pérez Galdós, estuve a punto de quemar, del miedo que tenía –se quejó María, al entregar Niebla, de Unamuno a la muchacha. La lectura también tenía algo de clandestino, cuando se lee a luz de un candil.»

©Paco Arenas  

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viernes, 23 de octubre de 2020

Carta abierta a Pablo Casado (presidente del PP)

 

Según los medios ha dado un discurso memorable, digno de Cánovas del Castillo, no le digo de Emilio Castelar, que era mucho mejor que Cánovas del Castillo, y además era republicano, y usted es muy monárquico,   no quisiera ofenderle, porque tan demócrata usted no es, ni pretende serlo.

Bien, señor Casado, ha dado un discurso que parecía un demócrata de verdad, casi como si fuese un señor de derechas francés o  alemán, al que le repugna el fascismo y jamás llegaría a acuerdos con ellos, y que bajo ningún concepto permitiría que los fascistas condicionasen de manera tan clara las decisiones políticas allá donde gobierna su Partido, ya sea en Andalucía, Murcia o Madrid, afortunadamente, bien es cierto que no ocurre eso en Castilla y León, o Galicia, pero en los tres territorios mencionados, su partido siendo el mayoritario es la marioneta de el partido fascista, y en el caso de Madrid, cualquier demócrata tendría muchas dudas en discernir quien es más fascista si Rocío Monasterio o Isabel Díaz Ayuso.

Sí, dicen que ha dado un magnifico discurso como si fuese demócrata, enhorabuena.   Ahora le toca, como a la mujer del Cesar, serlo. De lo contrario ese gran discurso, será tan falso como su carrera universitaria  y su máster y dará la impresión de que alguien más inteligente que usted se lo ha escrito para que parezca que realmente siente lo que ha dicho.

Así que me permito algún consejo, disculpe mi atrevimiento:

Para empezar, dígale a Isabel Díaz Ayuso, que no obedezca a los nazis, a los que, según ha dicho, no quiere parecerse. Dígale que deje de poner en riesgo a los madrileños y españoles con sus políticas inspiradas por la extrema derecha nacional e internacional, en Trump y Bolsonaro, eso no es de personas demócratas ni decentes, tampoco de aquellas que tengan un mínimo de ética moral.   Con esas políticas a quien realmente perjudica es a los madrileños y a esa España de la que tanto presume.

Dígale al alcalde Martínez Almeida que deje de actuar a las órdenes del nazi Ortega Smith, para el cual las víctimas del franquismo merecían ser asesinadas. Restituya las placas con el nombre de las 3000 personas asesinadas que estaba en el cementerio de la Almudena y que, como la placa a Largo Caballero, fue arrancada martillazos, como en tiempos del genocidio franquista y a Andrea Levy, que deje lo que esté tomando, no da buena imagen.

No basta con pronunciar un discurso que parezca demócrata y, debería intentar serlo y pasar a los hechos y demostrar que ama tanto a España como dice, sin ponerle zancadillas a nuestra patria. Soy consciente que es tarea harto difícil para usted. Sin embargo,  debe intentarlo, España merece tener una derecha civilizada y europea.

Para empezar, deje de ir a Europa para impedir que lleguen a España los fondos europeos, no vaya ser que le den la nacionalidad holandesa, porque lo que ha intentado en dos ocasiones, no perjudica al Gobierno, sino a los españoles, y eso, señor Casado, se llama traición a la Patria.

Arrime el hombro, España, Europa, el mundo sufre una gran pandemia, en casi todos los países democráticos, gobierno y oposición están unidos y remando en el mismo sentido. Ayude y no intente torpedear cualquier iniciativa, y en lugar de insultar aporte ideas, reúnase con el presidente y con el vicepresidente si es necesario. Hable y escuche, dialogue, que hablando se entiende la gente. Lo importante es intentar salir del atolladero en el que estamos en las mejores condiciones.

El Corona Virus no distingue de ideologías, ni de razas ni de nacionalidades. Ser PATRIOTA, ahora es ayudar a derrotar al virus. Reforzar la sanidad pública, y las ayudas sociales.

Sea demócrata no impida la renovación del Poder Judicial, que está en manos de su partido, pero que ya lleva más de dos años caducado, y ese yogurt no es capaz de comérselo ni Arias Cañete.

España necesita equipararse a Europa, necesita patriotas de corazón y no patriotas de trapo con banderas en el balcón y caudales en paraísos fiscales, como el rey emérito y muchos miembros de su partido, a   los delincuentes no se les puede subir a los altares, ni mucho menos poner trabas para que vayan a los tribunales a rendir cuentas ante la Justicia.

Y si alguna vez, existe la posibilidad y los españoles deseamos avanzar en democracia e instaurar una República, no tenga miedo, los republicanos somos demócratas y no nos comemos a nadie. Merkel o Macron son republicanos y de derechas, y hasta el fascista de Trump, es republicano, bueno no, Trump es un fascista, sin más,  como Abascal, y usted debe aspirar a ser un demócrata de verdad. Es cosa de tiempo, que sea su discurso el primer intento.

P.D. Enhorabuena por su discurso, ahora de las palabras a los hechos, que si quiere puede. Imagine pasar a la historia como el líder de la derecha que tiró por la borda su pasado franquista para convertir a la derecha española en un partido equiparable en modo, fondo y formas, a cualquier partido democrático europeo.

Me despido, como siempre lo hago:

Salud para todos y si es posible, República para España.

Este que lo es:

Paco Arenas Paco Arenas autor de Magdalenas sin azúcar

 Los manuscritos de Teresa Panza

 Esperando la lluvia-Cuentos al calor de la lumbre 

y  Caricias rotas  

martes, 22 de septiembre de 2020

La valla ("apartheid" en Madrid)

 


Levantaron una valla, dividiendo la ciudad entre ricos y pobres, tapando su mezquindad con banderas, siempre fue así, a más corrupción o tiranía, más metros de banderas, Como ya no podían culpabilizar a las mujeres,  culpabilizando a las víctimas, a los pobres, a los inmigrantes, con desdén e ineptitud. No pusieron rastreadores, ni médicos, y pusieron capellanes y policías.

 Buscaron cómplices a los que luego echar la culpa, en nombre de la cooperación, la monarquía y el "interés general", y el primer ministro cayó en la trampa o fue cómplice, accedió a las propuestas de esos aprendices de Huxley y su "Mundo feliz" o de Orwell y "1984" o esa serie inspirada en ellos, de la reaccionaria Antena 3,  dijeron que iban a acordar soluciones, y sólo acordaron  poner banderas, policías y capellanes, donde debían haber puesto médicos y rastreadores.

En "Parásitos"  el rico parásito dicen que los pobres huelen a pobre, al olor a Metro, ayer una parásita decía que no había olor más molesto que el Metro después de las tres de la tarde. Quienes  se reunieron ayer, no van en Metro, por eso acordaron poner policías y no vagones de Metro, donde todas las mañanas, antes del alba, los obreros hacinado se meten en los vagones, hombro con hombro con hombro, aliento con aliento, si no trabajan no comen, y van a los barrios ricos  a servir a los del otro lado de la valla, mientras las miradas  de la policía, amenazan, evitando cualquier fuga del camino marcado,  mostrándoles con sus armas que podría ser peor.

Han puesto policías, donde debían poner médicos, los gobernantes se gastaron, lo que no robaron, que lo que roban a buen recaudo lo ponen. No hay dinero para médicos, tampoco para maestros, lo que no roban, se lo gastan  en policías.

Todas las tardes, los obreros cruzan la valla en vagones atestados, con olor a sudor de regreso a sus casas, llevando los virus de los barrios ricos a sus pobres casas.

Entre banderas los gobernantes brindaban con vino y rosas, tapaban con banderas su mezquindad, sin ninguno mencionar que en Madrid, como antaño en Sudáfrica  o en Palestina, ahora, en Madrid, imponían el "apartheid"

Y pusieron policías y capellanes, donde debían poner médicos, maestros, vagones...

©Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar

domingo, 30 de agosto de 2020

💚El churro, la pesadilla y los francotiradores invisibles (La escuela en tiempos de pandemia)

 


Dice Alejo Vidal-Quadras, uno de los fundadores de VOX que:

 «Una posible solución para bajar las ratios profesor/alumno para combatir la pandemia es recurrir a los profesores jubilados que gocen de buena salud y que estén dispuestos de forma voluntaria a reforzar las plantillas de escuelas e institutos. Es curioso que nadie lo haya pensado.»

Yo lo vería, no como solución para bajar las ratios profesor/alumno, sino para bajar considerablemente la cifra de profesores jubilados y así ahorrar al Estado unos cuantos milloncejos, o en su defecto aplicarlos para regalárselo al rey emérito o demérito.

Realmente, lo que propone tan «insigne» político es un churro mal frito y pringoso, con los buenos churros que hacen mis paisanos.

Decir por decir, porque yo, al igual que la mayoría de los tertulianos de la tele, no tengo ni puta idea de cómo solucionar esto, ni me pagan para atacar o defender al gobierno, ni por defender o defender al demérito. Así que no hagáis mucho caso, pero tengo mi opinión sobre el regreso a la escuela y demás:

La que se avecina no es una comedia de risa de ficción televisiva.

Si yo fuese profesor, no dormiría por las noches, si fuese abuelo tampoco. Toda la responsabilidad, o la mayor parte, cae sobre ellos, y además exponiéndose a  «que no le pase nada a mi niño/a, porque sino te vas a enterar».

La verdad es que a nivel global nos enfrentamos a un dilema aterrador, y a mí nunca me gustaron, ni me gustan las películas de terror, pero, la teoría es clara y aterradora. En muchos casos, son los abuelos (población de riesgo) los encargados de cuidar a los nietos mientras los padres trabajan ¡Madre del amor hermoso! ¿Cómo se les puede quedar el cuerpo a esos hijos que no les ha quedado otro remedio que recurrir a sus padres para cuidar de sus hijos, si se cogen el virus coronado, que ya sabemos que, de todos los virus, los coronados son los peores, y que aunque algunos huyan a paraísos fiscales o emiratos árabes, otros se quedan a fastidiar…

Vamos por partes:

Se abren las escuelas, y los padres trabajan, tienen la suerte de tener trabajo, y no son como Kiko Rivera, que dice que prefiere los 700 euros que arriesgar a su familia, ¡manda huevos! (Un millonario con dinero hasta en la calva, y cobrando 700 €, mientras disfruta de vacaciones de lujo, mientras muchos las pasan canutas). Razón, por la cual, si los padres trabajan, sino se abren las escuelas, ¿quién los cuida?

Respuesta: La principal población de riesgo, los abuelos.

Por tanto, es preciso abrir las escuelas, al menos de primaria, secundaria y Universidad, en mi opinión se deberían dar online de manera provisional.

Se abren las escuelas, cumpliendo lo dispuestos ratios de 15 alumnos por profesor:

 En una de esas burbujas de 15 alumnos, se detecta un caso o dos de Corona Virus:

¿Cuántas personas deberían guardar cuarentena?

Respuesta: Un churro de personas:

 Los 15 alumnos, más la familia de esos 15 alumnos y sus contactos.

Los maestros de esos 15 alumnos, y los familiares de esos maestros.

Los abuelos de esos niños, que siguiendo la lógica del principio... terror puro y duro.

Es cierto,  la educación es el principal derecho de las personas, un derecho al que no se puede ni se debe renunciar.

No es menos cierto, que sin trabajo no se puede avanzar, y los pobres no pueden comer, los ricos siempre podrán hacer lo que Kiko Rivera, con buenos abogados, los 700, no les faltan. Que la economía no se paralice es primordial, pero sin salud, no hay economía posible.

 Es cierto que eso lo sabemos todos, como sabemos que las presiones empresariales provocaron que la llamada desescalada se acelerase vertiginosamente, priorizando la economía sobre la salud. Dicha aceleración en la desescalada dio a muchos o a todos,  la falsa sensación de que el virus de la Corona, era un mal del pasado, aunque oficialmente se dijese que estaba entre nosotros...

 Se abrieron fronteras, terrazas, discotecas y los burdeles, ni siquiera se cerraron hasta hace dos semanas.

Para justificar que se estaba priorizando la economía en detrimento de la salud, se nos dijo que el bicho era estacional, que lo único, era llevar mascarillas y lavarse mucho las manos. Por poner un ejemplo personal, a mitad de julio, fui a Madrid para una semana, me vine al día siguiente, en toda España era obligatorio el uso de la mascarilla, menos en Madrid.

El mensaje era ese, vivir, volver a vivir, pero con mascarilla.

Y claro,  llenamos terrazas, discotecas, y los usuarios de burdeles, siguieron su rutina de compra de carne humana cruda a precio de lechal. En las terrazas nos reuníamos hasta diez personas, a charlar, reír, beber y comer, y en las discotecas a bailar, ligar y a ser posible algo más, a partir del tercer cubata, ni mascarilla ni condón, y el bicho de francotirador desde los labios más hermosos disparando sin control. 

Y no pasaba nada, y cuando Fernando Simón dijo aquello «si no vienen los ingleses y los belgas, mejor para nosotros», ¡madre mía la que se armó!  No pasaba nada, el número de contagios se multiplicaban, pero era principalmente entre los jóvenes, la mayoría eran asintomáticos…AUNQUE, con ganas de divertirse, de viajar, de beber, y como estaban bien, viajaron por toda España y visitaron a sus abuelos en el pueblo, en las residencias…

¡Ay! Yo no sé, (repito) soy un ignorante, tanto como los tertulianos de la tele, aunque, a mí no me pagan y al igual que ellos tampoco aporto soluciones, porque ni ellos las tienen ni yo tampoco.

Yo sólo sé que no sé nada, o como diría Vidal-Quadras «Es curioso que nadie lo haya pensado», ¡ah bueno!, que sí, que lo dijo un tal Platón sobre un tal Sócrates. O sea, que si los sabios no sabían nada…

Alguien que sí sabe, y por sabio lo tengo, un profesor amigo mío, me escribió en junio y anoche:

«Yo propongo otra cosa para bajar diferente a Vidal-Quadras:

Como hay que reducir la ratio (número de alumnos por aula), eliminar, mientras dure la pandemia, las áreas de Educación Física, Plástica,  Religión y Música. Los profesores de estas áreas pueden dar clases de Matemáticas, Lengua Castellana y Conocimiento del Medio o inglés, si lo saben. Ello no quita el que se contraten más profesores. Si el máximo de alumnos va a ser de 15  ¿Qué haces con el resto? Que se ocupen estos profes de ellos.

Yo creo que las áreas eliminadas (si protestan los curas y obispos) se pueden dar online, como se hizo durante la pandemia. También se podría eliminar entre media y una hora la estancia del niño en el cole.

La Ed. Física y la música pueden ser un foco de contagio.

Se pueden ponen mamparas de plástico entre las mesas de los alumnos.

Me estoy refiriendo a E. Primaria.»

La Sra. I.D.A.(Isabel Díáz Ayuso)  habla de contratar a 11.000 profesores en Madrid. Pero es que la plantilla actual es bastante inferior a ese número. Creo que ni llegan a 9.000.»

Los profesores, como mi amigo, si saben, pero no son ni escuchados, y menos en Madrid, donde la principal medida para curar el COVID es contratar curas en los hospitales y despedir sanitarios.

Y así parece,  que, salvo los profesores, (y a esos nadie hace caso, porque cuesta dinero hacerles caso) nadie sabe nada, ni siquiera quienes deberían saber.  No obstante, todos opinamos y creemos tener la verdad absoluta; sin embargo, me temo, que todos los virus coronados y todos los tertulianos, están parapetados como francotiradores, para dispararnos, unos con sus virus, otros con sus mentiras…

❤️💛💜Otro día hablaré lo nada que sé sobre los llamados "ocupas", y quienes están cobrando una pasta gansa por ese suculento negocio; pero, yo sólo sé que no sé nada…, que tampoco es moco de pavo, y no es exactamente como Telecinco y Antena 3 lo dicen a sueldo…

©Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar

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