jueves, 21 de marzo de 2019

¿Huesos? ¿Solo huesos? No, no son huesos, son España en las cunetas que grita libertad



Foto: María Martín (El silencio de los otros)

No vimos su mirada, porque les vendaron sus ojos al amanecer y ellos se perdieron las risas sus hijos y sus nietos. Nosotros  no pudimos escuchar el tintineo de su voz al cantar al reír,  al llorar, decir te quiero o gritar Libertad.  No llegamos a escuchar sus palabras en nuestros oídos al susurrarnos un cuento para dormir soñando en colores, porque sus asesinos tiñeron España de gris. 

Y no escuchamos sus palabras, sus risas, sus llantos, porque criminales balas callaron sus voces y nunca supimos el trino de sus cantos, tampoco la fuerza de ese postrero grito de Libertad, de ese ¡Viva la República! Que era su forma de gritar ¡Viva España!, porque ellos eran España, los otros, sus asesinos, traidores a la patria.

Su sangre se derramó entre la tierra yerma, y cuando crecieron los trigos, las espigas quisieron volver a la tierra para ser semillas de libertad.  Las amapolas fueron más rojas y las rosas más hirientes sus espinas en nuestros corazones, desde entonces ni el aroma de las flores que ellos inhalaron es igual, y no lo será hasta que llegue el día de la Verdad.

Sus manos ásperas por el duro trabajo no acariciaron nuestras mejillas. De la azada se despidieron para defender a España. Sí a España, porque ellos eran España, quienes trabajaban y trabajan por ella, fueron, son y serán España, no aquellos renegados traidores que borrachos de sangre la traicionaron, no quienes entonces y ahora se hacen llamar patriotas mientras la apuñalan por la espalda. Los enemigos de España son quienes empuñaron las armas contra el pueblo. 

 El pueblo es España, España es la que trabaja y suda, no la que se abanica mientras otros trabajan, no es España la de los señoritos que viven del sudor ajeno y roba al pueblo.  Ellos, los miserables amigos de lo ajeno, también se apropiaron entonces como ahora de España, y a lo mejor de España, aquellos traidores borrachos de sangre los mataron al alba, del mismo modo que ahora saquean las arcas de lo público.

Flores de libertad gritan la verdad desde las cunetas con tenaz voluntad contra el gris, ondeando al viento los tres colores de la enseña de la patria.  Desde las cunetas aquellas gargantas gritan que no, que no son huesos, sino semillas de libertad que exigen el lugar que merecen en esa España por la que lucharon y murieron.

  El rayo que no cesa pide justicia y está dispuesto a librar la batalla por España, por la España de la azada, del arado, del andamio y del sudor, por la España que trabaja en silencio, por la España que lucha y labora cada migaja de pan que se come cada día, desde el alba hasta la misma madrugada, las veinticuatro horas del día.

Arde España bajo tierra, con sabor a sangre derramada y a rosas de libertad. Grita la España de mujeres y hombres libres que no quiere mordazas, ni criminales reformas laborales, la España que no se resigna ni acata la tiranía de ningún rey, porque aspira,  quiere y lucha por una España de personas libres.

No, no son huesos, son España en las cunetas que grita libertad.


©Paco Arenas


jueves, 14 de marzo de 2019

El penal franquista de los horrores- Chinchilla de Montearagón


El penal franquista de los horrores- Chinchilla de Montearagón
A él llevaban a los republicanos que habían escapado de otras cárceles, allí llevaron a mi abuelo Felipe López.

No debería haber visto esta foto.

En el castillo/penal de Chinchilla de Montearagón estuvo como preso político mi abuelo Felipe López durante siete largos años, su delito, ser miembro de la UGT. Este penal fue de los peores de la dictadura, a él llevaban a los presos políticos que habían tratado de fugarse de otras cárceles, según cuenta una página de documentalista memorialista y republicana. Ignoro si mi abuelo fue allí por algo de eso, no tengo noticias. Lo cierto es que según contaba mi madre, fue torturado y cuando salió no sabía ni quien era. Fue mucho el tiempo que necesitó para recuperarse físicamente y anímicamente.  

 El penal de los horrores, similar a otros muchos, como el Monasterio de Uclés, Castillo de Cuenca, Penal del Puerto, entre otros, fueron auténticos campos de extermino y tortura, en los cuales ningún día sabía si cuando abrieran la puerta de la celda o la galería, sería para decir tu nombre para asesinarte o torturarte.
Raro era el día, sobre todo en invierno, en el cual no apareciera un compañero muerto por culpa del frío, la desnutrición o cualquier enfermedad carcelaria.   Era tal el régimen de terror en este penal, que eran muchos los presos que a la menor oportunidad, se salían de la fila para arrojarse por las murallas. 

 Lo cerraron en 1946, es decir, que, si mi abuelo estuvo preso siete años, paso todos los que estuvo activo como penal para presos políticos.

Desde que he visto esa imagen, no paro de pensar en mi abuelo, Felipe López, no conocía cómo era ese penal, pensaba que era en el mismo castillo. Mi abuelo fue torturado allí, lo que cuento en la novela, de que lo metieron en una especie de tinaja, donde era imposible ni sentarse,  con una gota de agua cayendo de manera constante. El suplicio, torturas y humillaciones, eran constantes, también de manera psicológica buscaban que sintieran hasta vergüenza por haber defendido la libertad, la legalidad democratica, hasta el punto que muy pocos de quienes sobrevivieron al horror, han sido capaces de contar lo que pasaron, como si ellos, los inocentes, fueran los culpables.



Me estremece, aún más, después de ver esta imagen, todo lo que ya sabía que paso. Pobre mi abuelo, pobre todos los que pasaron por ese penal y por todos los penales, campos de concentración y cárceles, pobres los 114.000 que todavía esperan en las cunetas. NO es cuestión de abrir heridas, es cuestión de cerrarlas, pero eso solo se puede llevar a cabo con VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN.

En mi novela he procurado suavizar lo que me narraba mi madre, a pesar de todo es duro este pequeño extracto del capítulo XVII de Magdalenas sin azúcar, que sigue a continuación:

 

Capítulo XVIIº 

Días de oscuridad, noches en vela


También  puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ

Cuando Felipe abre los ojos está poco más o menos casi tumbado en posición fetal. No hubiese podido ser de otra manera debido a la estrecha superficie del habitáculo donde se encuentra. Se trata de una especie de tinaja parecida a la que utilizan en Juncos para guardar el vino. La oscuridad es absoluta, percibe un hedor a orines intenso, mezclado con olores fecales y otros más difusos: humedad, moho, tierra, olores que conoce, son similares a los que puede encontrar en las cuevas que se encuentran en la ribera del Júcar, en las que se ha resguardado en más de una ocasión en caso de lluvia. Una gota de agua cae de manera intermitente sobre la parte parietal de su cuero cabelludo, el cual tiene empapado como todo su cuerpo. Siente frío, un frío intenso. Mira para arriba y la gota le cae en los ojos, resbalando hasta la boca. Aprecia un escozor penetrante en los ojos al contacto con el agua, como si se tratase de un ácido. No obstante, al llegar a los labios comprueba que es agua dulce. En la nuca siente un dolor agudo. Si bien siente dolores por todos los rincones de su cuerpo, que sabe que son el resultado de los golpes. Sin embargo, en la nuca es algo diferente, se toca y nota la viscosidad de la sangre. No puede verla, pero la nota. Se lleva la mano a la boca y lo comprueba, la gota de agua ha producido una herida durante todo el tiempo que ha estado inconsciente.  Maldice a un dios que le ha abandonado, maldice su suerte, se maldice a sí mismo, a su hermano y a sus antepasados comunes. Intenta acostumbrar la vista al lugar, poco más de un metro le separa de la pared de enfrente. Sus ojos recorren el habitáculo, puede llegar a distinguir que es una gruta vertical excavada a pico y pala, posiblemente está en los sótanos del castillo. No entra luz por ningún lado. Se incorpora con mucha dificultad pisando algo metálico, se trata de una especie de orinal, a su lado hay un plato que está vacío, no recuerda haber comido pero está vacío. No sabe el tiempo que lleva en aquel lugar, ni si es de día ni de noche, pero desde que lleva consciente, tan solo unos minutos, el tiempo se le hace eterno. Grita, pero nadie le escucha, se desespera. El tiempo pasa y nada parece que vaya a cambiar. En un momento dado se abre una especie de pequeña puerta y le dejan en el suelo un plato de sopa, o algo similar, y un trozo de pan. Al instante nota como algo corre por encima de sus pies, le entra un escalofrío, son ratas, que en instantes han devorado la sopa y el pan. En los días sucesivos anda ligero. Sin embargo, no siempre les gana la carrera a los roedores. Debe ser más rápido que ellas, de lo contrario no comerá y no podrá contarle a su hijo que un día no fue un cobarde, que un día fue valiente, a su lado estará María para confirmarlo. Ignora si cada vez que se abre la pequeña puerta pertenece al mismo día o a otro diferente, no sabe si la oscuridad pertenece al día o a la noche, si son noches en vela o si son días los que pasa sin dormir. Cierra los ojos, pero no duerme...

Puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ

© Arenas
©Magdalenas sin azúcar

sábado, 2 de marzo de 2019

No buscan libertad (A quienes morirán en Venezuela)




(A quienes morirán en Venezuela)

No, no es la poesía, lo sé,
lo que estalla en mi cabeza,
¿pero qué importa
cuando sabes que la sangre regará las calles?
¿Acaso un conjuro detendrá la caza?
Lo invisible salta a la vista,
solo es preciso querer ver.

No es paz, lo sé,
Lo que trastorna mi cabeza.
Es verdad errante,
derramada como la inmundicia de las cloacas
en un mar de mierda,
que devoran los pensamientos
desde los rayos catódicos
de ruidosos televisores.

No buscan libertad, lo sé,
quienes se suben a la tarima,
y se llenan sus bocas,
de su sagrado nombre.
La sangre que riega las calles,
¡Ay amor!
Se paga en dólares.

© Paco Arenas


Puedes leer los primeros capítulos de mi novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ

domingo, 24 de febrero de 2019

«Homenaje» a don Manuel Azaña y a Antonio Machado por parte del Gobierno de España







Machado al igual que otros muchos, como García Lorca o Miguel Hernández, siendo de todos, es preciso respetarlos y respetar su memoria. Hace dos días un dirigente de la derecha extrema hipócritamente hablaba de Antonio Machado, algo realmente vergonzoso y un insulto a la memoria del poeta.

Ayer se rindió "homenaje" a Antonio Machado, por primera en ochenta años, por parte del Gobierno de España, también a don Manuel Azaña, no me parece mal, a pesar de los ochenta años de retraso.

No obstante, sinceramente, creo que las banderas monárquicas en las coronas funerarias estaban demás, pudiendo considerarse un auténtico insulto a la memoria de los homenajeados, en realidad es un grave insulto, puesto que dudo que tanto a don Manuel Azaña como a don Antonio Machado, les hubiera hecho gracia de que después de muertos, sobre su tumba se colocase la bandera contra la que lucharon y murieron en el exilio. Señor Pedro Sánchez, todo no vale. 

Como dice A. Herrera, la bandera tricolor cubrió los féretros de Azaña y Machado por derecho de coherencia.

Extracto del Poema " Dos sillas" de A. Herrera

«Ese féretro velado por ropa militar
con arrugas de derrota y de exilio,
cubierto por una bandera tricolor
ganada por derecho de coherencia;
ese féretro tachonado, sobre dos sillas»

Poema dedicado a Antonio Machado de A. Herrera.
Foto féretro de Antonio Machado sobre dos sillas, cubierto con la bandera de España, la que defendió y por la que luchó, la tricolor de la República.



sábado, 9 de febrero de 2019

La patria, ¡ay, la patria!

#YoNoVoy
La patria, ¡ay, la patria!
Algo tan abstracto y tan concreto.
¿Cuántas patrias hay?
Una inmensidad. Cada cual lleva la suya, la quiere y siente de manera distinta:
La patria, España, es esa persona que después de haber estado toda su vida trabajando, cuando llega a los cincuenta lo tiran a la calle...
La patria, España, son esas miles de personas a las que los patriotas de trapo, los delincuentes económicos y políticos les robaron la casa.
La patria, España, son los miles de niños que por culpa de los delincuentes de trapo, pulsera en la muñeca y cuentas en paraísos fiscales, por culpa de los recortes criminales, no pudieron o no pueden comer todos los días lo que necesitan.
La patria, España, son los miles de jóvenes que por culpa de los patriotas de trapo y cuentas en paraísos fiscales, tuvieron que dejar de estudiar.
La patria, España, son los miles de jóvenes de la generación más preparada de la historia de España, tuvieron que exiliarse (eso que una muy inepta ministra patriota de trapo llamó "movilidad exterior") para trabajar de camareros a Alemania o Inglaterra.
La patria, España, es nuestra historia, con nuestras luces y nuestras sombras, nuestros orgullos y nuestras vergüenzas.
La patria, España, son Cervantes, Garcilaso, Machado, Unamuno, Pérez Galdós, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Velázquez, Murillo, Goya, Picasso, Dali, Buñuel, Berlanga, Juan Antonio Bardem, y tantos otros que dieron a nuestra cultura un reconocimiento internacional.
La patria, España, también son esos "huesos" despreciado por los miserables, que ochenta años después todavía esperan VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.
La patria, España, es entendimiento, dialogo, el intento valiente de sentarse y llegar a un acuerdo en torno a las diferencias.
La patria, España,podría decir que somos muchos, todos aquellos que trabajamos y luchamos por un futuro mejor, en libertad, igualdad, justicia y fraternidad.
La patria, España, no son quienes han utilizado la bandera para saquear a la patria.
La patria, España, no son los jueces prevaricadores que absuelven a los delincuentes políticos y poderosos.
La patria, España, no son los jueces que se ponen de parte de los agresores sexuales, de los violadores y los dejan en libertad para que sigan violando, para que otros violadores sigan su ejemplo, y sobre todo para que las víctimas se resignen a ser violadas, porque de lo contrario pasarán por un segundo calvario...
La patria, España, no son los políticos corruptos que siembran el odio y enfrentamiento entre españoles.
La patria, España, no son los intolerantes que solo tienen una visión de España.
La patria, España, no es la bandera(la alfombra o el pretexto que utilizan los traidores y los ladrones para meter la mierda o lo robado), ni es el rey, tampoco la anacrónica e inútil monarquía.
La patria, España, no son quienes han quebrado la unidad de España con sus rancias intolerancias y ahora dicen defender la unidad. La unidad de la patria no se logra con insultos, intransigencia e intolerancia, sino con dialogo y buena voluntad, porque cada Español tenemos una patria distinta al resto de los millones de españoles y jamás la debemos imponer a los demás nuestro modelo de España.

jueves, 7 de febrero de 2019

#YoNoVoy La bandera y la patria como alfombra para ocultar la corrupción



#YoNoVoy. Ni la mafia y la intolerancia me representan.

La palabra, siempre la palabra como arma, como argumento, y siempre dictada por el entendimiento y la razón, nunca por la bilis y el fanatismo.

No la palabra de quienes usan la bilis para argumentar, para sembrar el odio y la discordia, de quienes sacan las banderas de la intolerancia a la calle. Fanáticos que hablan en nombre de España, no como una patria, una madre, que cuida de sus hijos, sino como una mala madrastra que no busca la concordia, sino todo lo contrario, para esparcir la cizaña entre sus hijos, entre los españoles.

Se equivocó quien creyó que apoyando a Trump en sus pretensiones contra Venezuela apoyando un golpe de Estado, aplacaría a la bestia fascista que ruge en las cavernas oscuras del franquismo.

La palabra, siempre la palabra, debe ser la vía para llegar a la solución de los problemas, en España y en Venezuela.

Quienes convocan la manifestación no son patriotas, les importa una mierda España, lo único que los lleva a salir a la calle es el odio y una idea ultra reaccionaria de lo que debiera ser España. Y sin lugar a dudas, utilizan su patrioterismo de trapo para tapar con la bandera sus corruptelas y vergüenzas.

La palabra, siempre la palabra, debe ser la única vía válida para defender la patria, no solo de los posibles enemigos externos, si no también de los internos, por mucho que se envuelvan en una u otra bandera, y la utilicen como arma contra el diálogo y contra los demás, también contra España. Quienes hacen de la crispación y el odio su ideología no es patriotas, son eso reaccionarios.

La palabra siempre la palabra, en España, en Venezuela y en todas partes debe ser la única arma válida. No se lucha por la unidad de España poniendo a media España contra la otra media.

La palabra, siempre la palabra, las banderas no se deben utilizar como alfombras para esconder la corrupción, ni su falta de proyecto de nación. La palabra, siempre la palabra, con dignidad y sin miedo, contra los ladrones, siempre tiene más valor que cualquier bandera agitada por un delincuente, por muy patriota que diga ser.

España es mucho más que una bandera, mucho más que un idioma. Mienten como bellacos quienes en nombre de La España intentan hacernos creer que España solo es las de banderas en los balcones, y cuentas en paraísos fiscales. España son sus gentes y sus diversidades culturales, y cada español tenemos nuestro modo de sentir y amar a España. Y desde luego, mi forma de ganar y sentir España está en las antípodas de quienes han convocado la manifestación del domingo para atacar a la palabra como medio de entenderse entre españoles.

Paco Arenas,  de MAGDALENAS SIN AZÚCAR

sábado, 12 de enero de 2019

Que malas son las mujeres.





Las mujeres son las culpables de todo. El pobre Santiago Abascal está asustado y por eso quiere una ley que "defienda a mis hijos de las denuncias falsas de cualquier desaprensiva". Y es que las mujeres son unas desaprensivas, ¿cómo no va a estar preocupado el pobre Abascal, por la proliferación de las "feminazis", así que ha llegado a la conclusión de que es necesario un ministerio de la familia, que enseñe a las mujeres a ser buenas cristianas, que lleguen al matrimonio vírgenes y estén dispuestas a ser mártires si es preciso. Y claro le ha explicado sus razones a Casado y Rivera, y ambos lo han comprendido, eso es amor de padre, por eso, pese a todo dormirán en el mismo lecho y si nos descuidamos nacerá la hidra de Lerna, con sus tres cabezas.

Las mujeres han olvidado aquel didáctico manual de la buena esposa que en tiempos del Caudillo sacó la Sección Femenina, y que hablaba de las "11 reglas para mantener a tu marido feliz".

Las mujeres han perdido sus valores, quieren ser igual que los hombres, siendo que son cien gramos menos inteligentes que los hombres, ¡qué barbaridad! Ya lo dijo el médico nazi alemán Theodor Ludwig Wilhelm von Bischoff, que eso era imposible, pues según ese médico, el cerebro de las mujeres pesa de media 1200 gramos, y el de los hombres 1300 (yo que tengo la cabeza gorda, no quiero ni pensar lo inteligente que debo ser, el médico en cuestión también la tenía muy gorda, la cabeza y al parecer cuadrada, como todo buen nazi).

Las mujeres, ahora, no siguen aquellas cristianas reglas del Manual de la buena esposa. Pobres hombres, están sometidos a la tiranía de las hembristas, que les quieren quitar su lugar en la casa, y que encima pretenden que frieguen los platos, que no les llevan las zapatillas a la puerta y se arrodillan ante él para descalzarlo.

Y es que no puede ser, las mujeres hablan sin respetar que deben escuchar al hombre hasta que él les dé permiso, las mujeres no tienen cosa más importante que escuchar a su marido o novio, y si no, deben atenerse a las consecuencias, faltaría más, dos hostias a tiempo les hace aprender.

La mujer debe comprender que el hombre es hombre, y tiene unas necesidades, así que no debe quejarse si él se hecha una amante, o se gasta el dinero en putas, es un hombre. La mujer no se debe quejar, y aunque él sea un putero, ella debe tenerle una buena cena en la mesa, aunque ella no cene. Porque una buena esposa sabe cuál es su lugar...

Que bien conocen a la gente de VOX los jueces que juzgaron a los de la manada, y se ponen en su lugar, porque está claro, si son violadas, la culpa la tienen las mujeres, o por no ir decentes, o no ser capaces de decir no cuando cinco muchachos le tapan la boca y pretenden pasar el rato con ella. Una mujer como Dios manda, una mujer decente no se deja violar, pero claro...

¡Ay las mujeres! que malas son.

Claro, bueno es decir que esa mentalidad corresponde al tiempo de aquellos manuales, al año 1953, cuando la mujer no tenía otro derecho y misión en la vida que ir a misa, criar hijos, y sobre todo complacer a su esposo. Ahora la mujer está rompiendo techos de cristal, y muchos somos los hombres que estamos a su lado para ayudarles a hacer pedazos el machismo anacrónico propio del medievo.

Las chicas son guerreras y no van a permitir que estos "ayatolas" de nuevo cuño les hagan dar pasos hacia atrás.


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