martes, 17 de septiembre de 2019

Madre... ¿para qué sirve un rey?






Tendría yo unos trece años, todavía por aquel entonces, España estaba bajo la bota del dictador; aunque, en Ibiza, se respiraba cierta libertad.  Trabajaba como botones en un hotel de la bahía de Sant Antoni de Portmany «Hotel Ses Sabines», hoy en día sería explotación infantil, en tiempos de la dictadura fuimos muchos quienes cambiamos los dientes trabajando.  Aquel era un día muy especial, según nos dijo el director:
—Al medio día visitarán Ibiza Sus Altezas Reales los príncipes de España. Ante una ocasión tan especial, tenéis la mañana libre…
De aquella reunión salimos todos los trabajadores del hotel con una banderita, franquista sin pollo; pero franquista, al fin y al cabo.
—Ahora todos a mostrar nuestro gran cariño a los futuros reyes de España —nos dijo el director, mientras yo miraba aquel trozo de plástico pegado a un palito de madera de mal pino.
Todos hacia la avenida doctor Fleming nos encaminamos, uniéndonos a los trabajadores de otros hoteles, algunos coreando antes de llegar las consignas que les habían dado sus jefes:
¡Viva España!
¡Viva Franco!
¡Vivan los príncipes!
Era consciente del cariño que tenía mi madre a los príncipes y futuros reyes, también al dictador, es decir ninguno sería mucho, y a mí me había inculcado sus mismos valores republicanos. Así que, como pude me deshice de aquel plástico, me escabullí entre la gente de otros hoteles y me largué a mi casa sin formar parte de aquella parafernalia. Al llegar, contra todo pronóstico, mi madre me riñó duramente, a pesar de que yo pensaba que me iba a felicitar por mi atrevimiento, conociendo sus ideas republicanas. Todavía había mucho miedo en aquellos postreros años de la dictadura que creímos agonizante, y como los Pokémon, evolucionó para cambiar para que todo siguiese igual, y fuese la dictadura perfecta, aquella que los súbditos piensan creen ser ciudadanos, y por tanto dueños de su destino, hasta el punto en que llegan a creer que viven en democracia.  Por aquellos tiempos, nuestros ideales de libertad se dejaban para la intimidad, como el catalán de Asnal, o cual judíos conversos en tiempos de la Inquisición.
Como en otras ocasiones terminamos hablando de nuestras cosas y, ¿cómo no? surgió la pregunta sobre la cuestión:
— Madre… ¿para qué sirve un rey?
—Padre decía que el mejor rey, el que no existe.
—Ya, pero…
—Mira —dijo señalándome un rincón en el cual había colocado un jarrón con flores artificiales.  Viendo que no comprendía lo que me quería decir, se acercó al florero y cogiéndolo me lo puso cerca de la nariz para que oliese las flores, que al ser artificiales…
—No huelen, son flores que no sirven para nada, solo adornan, ni tienen aroma, ni esencia, son inútiles, solo sirven para que no se sequen en el camposanto…
—Si no sirven para nada, sino tienen aroma ni esencia, ¿por qué las tienes en un jarrón…
—Por adorno, solo por adorno, y porque no cuestan «cuartos».  Si me costará un solo duro más de lo que pague para comprarlo, o tuviese que quitarles pan a mis hijos para mantenerlo, ya la habría tirado a la basura.  Un rey no sirve para nada, no tiene utilidad alguna, no tiene aroma ni esencia, no da ningún provecho. Puede ser hermoso para mucha gente. Muchos de los han ido hoy estarán emocionados y recordarán este día durante muchos años; pero, cuando termine la visita volverán a sus trabajos a echar 14 horas diarias. (era lo que se trabajaba entonces en los hoteles) por un sueldo de miseria, que no les dará ni para malcomer, todo para mantener a esa gente, esa gente que al contrario que estas flores que no cuestan un real, ellos, los reyes, nos cuestan una fortuna. Un rey solo sirve para arruinar un país, como decía tu padre: con ningún rey los pobres nos hemos hartado, como mucho hemos hambreado...
***
Continuamos durante bastante rato la charla, y cuando el griterío y los vivas cesaron, pasada la visita, me uní al resto de compañeros con otra banderita franquista, que me encontré en una papelera, en Ibiza por entonces ya había papeleras. De allí, todos muy contentos, y algunos babeando con la emoción a flor de piel nos fuimos a seguir trabajando.  Para nuestra sorpresa, esas más de dos horas que nos dieron libres, durante los próximos días tuvimos que recuperar casi cuatro horas. Menos mal que me fui con mi madre en lugar de haberme quedado dando gritos de admiración a unos príncipes impuestos por un asesino. Lo poco que los vi, él, con soberbia, ni miraba a la gente que le aclamaba, a ella, ni la vi, según dicen, movía la mano como si la tuviese tonta.
   Mis compañeros, entre tanta multitud y emoción por haber visto unos príncipes, «tan guapos» no se habían percatado de mi ausencia, nadie me miraba a mí, y muy alto no era, las maletas que subía por las escaleras del hotel me tiraban para el suelo. Desde mi casa escuchábamos los gritos enfervorizados, riéndonos de su ignorancia.
—Si pensasen, un poco siquiera, como viven, les importaría un gurullo si es alto y guapo el príncipe y si va bien vestida la princesa, y muy pronto nos libraríamos de las garrapatas… —sentenciaba mi madre entre risas y yo me reía con ella.  
Cuarenta años después (este escrito es de 2012), todavía hoy me sigo preguntando para qué sirve un rey. La comparación con el florero la he pensado en muchas ocasiones; pero no me convence, a pesar de la sabiduría campesina de mi madre:
 En el florero se gastaba mi madre menos de dos duros (menos de seis céntimos de euro) y duraba años, no servía para nada, pero tampoco requería mucho gasto de mantenimiento, dos duros y pasar el trapo de vez en cuando, o meterlo bajo el grifo.  Mientras que la monarquía, un rey hay que estar pagándole de por vida, a él y a su familia, sea listo o tonto, honrado o ladrón.  Con lo que recibe, con lo que nos cuesta la monarquía, más de 500 millones de euros anuales, podrían comer muchas familias que pasan hambre en esta España triste y maltratada. Además, por si fuese poco, todas las navidades se cuela en nuestra casa siguiendo la costumbre del dictador que le apadrinó, así que en mi casa debo estar atento y apagar el televisor unos minutos antes de las nueve para que no me fastidie las navidades, que termina fastidiándomelas, porque luego los lameculos de todas las televisiones se tiran una semana emitiendo «sus sabias palabras» que otros le han escrito, y él con torpeza se ha limitado a leer, sin venir a cuento.
Y sigo preguntándome, a estas alturas del siglo XXI… ¿O estamos en el XIX?   ¿Para qué sirve un rey?

 31 de octubre de 2012

©Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar



lunes, 16 de septiembre de 2019

Yo no olvido ni perdono.




Es la hora de la venganza, deben salir antes de que termine de entrar en el pueblo el victorioso ejército de Franco. Las gentes que se encuentran en la plaza, saben que los destinatarios de aquellos disparos habían sido aquellas cuatro decenas de soldados, de quienes se habían despedido momentos antes.
— ¡Que vienen los fascistas! —grita, al entrar en la plaza la mujer del alcalde republicano, la madre de Clara.
 Al instante se escuchan dos disparos mucho más cercanos, que nadie supo de dónde habían salido: pero, la mujer cae de bruces, herida ante la mirada atónita de quienes segundos antes sentían una felicidad suprema. Los hombres, acostumbrados al frente, se ponen tensos, buscando el fusil que ya no tienen. En segundos, aparecen como por arte de magia, habitantes del pueblo, vestidos con camisa azul recién planchada. Llevan escopetas de caza, con las que apuntan a los que se encuentran en la plaza. La mujer, que había dado el grito, se encuentra en el suelo, con un disparo en el costado derecho y otro en el tobillo, la primera herida sangra de manera abundante. Clara y Carlos corren al lado de su madre, esta permanece con los ojos abiertos, implorantes, con gesto de dolor en el rostro, alarga su mano haciendo un último esfuerzo en dirección a sus hijos, los cuales se acercan corriendo.
 — ¡Madre! —gritan ambos...
  (extracto de la novela Magdalenas sin azúcar)

Entrañable reseña de "Magdalenas sin azúcar" del investigador de la Memoria Histórica, experto en la figura del poeta del pueblo Miguel Hernández.  


Muchas gracias Eusebio. 

El trabajo de Paco Arenas es muy duro. Nos refleja una época terrible. Se puede pensar que exagera. Pero siempre la realidad supera a la ficción. Determinadas "sensibilidades" pueden no soportar la realidad. Han pasado los años y aún queda mucho por contar. Lo peor es que la realidad sigue escondida. Paco Arenas se introduce en una herida sin cerrar. Y la airea. Si los nombres de los personajes son ficticios, hay hechos tal cual los describe. Y a tan solo pocos kilómetros del escenario en que Paco sitúa los hechos, ocurrieron otros de la misma intensidad. Han sido años de silencio y olvido. Obligado silencio. Pero el no hablar no impide la memoria. Hay datos. Arenas se queda corto. Solo por una razón: no hay papel para relatar lo ocurrido en esta España nuestra.
Ojalá hubiera más Pacos Arenas.

Gracias por tus relatos. Sinceramente. Yo no olvido las vidas robadas, las vidas vividas sin vivir.

Eusebio Pérez Oca. 

Entrañable reseña de "Magdalenas sin azúcar" del investigador de la Memoria Histórica, experto en la figura del poeta del pueblo Miguel Hernández.  
Muchas gracias Eusebio. 

lunes, 5 de agosto de 2019

13 rosas (5 de agosto de 1939) A ellas



Trece rosas

caminan sin ganas
 con la sonrisa quebrada
caminan hacía el paredón.
Cuando se las llevaron
con las sandalias rotas,
los vestidos desgarrados,
los labios morados
y el dolor en las entrañas,
el sol de la mañana
 todavía no había secado la sangre del paredón,
el rocío, avergonzado de esa España,
estaba oculto,
enredado entre asquerosas telarañas.

Trece rosas,
caminan sin ganas
en dirección a verdes uniformes
 y negras sotanas
que esperan sedientas
rociando con el hisopo
la sangre de los inocentes.
Trece rosas caminan sin ganas
Hacia los fusiles que esperan
con los cañones calientes
arrancar la risa a la alborada.
Trece rosas…
que sus nombres
 nunca olvidaran

Las gentes decentes…

©Paco Arenas,   autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad y que puedes leer AQUÍ   los primeros capítulos. 



Que sus nombres no se borren de la historia


1- Carmen Barrero. (20 años, modista) Militante del PCE
2- Martina Barros. (24 años, modista) Participó en las JSU
3- Blanca Brissac. (29 años, pianista) Católica y sin militancia política. Se casó con el violinista Enrique García Mazas, militante del PCE con quien tuvo un hijo. Tanto ella como su marido fueron fusilados el 5 de agosto.
4- Pilar Bueno. (27 años, modista) Militante del PCE.
5- Julia Conesa. (19 años, modista) Afiliada de las JSU.
6- Adelina García. (19 años, activista). Afiliada de las JSU.
7- Elena Gil. (20 años, activista). Afiliada de las JSU.
8- Virtudes González. (18 años, modista) Afiliada de las JSU.
9- Ana López. (21 años, modista). Afiliada de las JSU. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó: «¿Es que a mí no me matan?».
10- Joaquina López. (23 años, secretaria) Afiliada de las JSU.
11- Dionisia Manzanero. (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado
12- Victoria Muñoz. (18 años, activista) Afiliada de las JSU
13- Luisa Rodríguez de la Fuente. (18 años, sastra) Afiliada de las JSU

lunes, 29 de julio de 2019

«Me gustas, democracia, porque estás como ausente…»



Ellos, los integrantes de la «Cofradía del Nudo Atado y Bien Atado», autodenominados «constitucionalistas», siempre la tienen en la boca la Constitución, y se proclaman así mismos garantes de la misma, de esa Constitución que garantiza privilegios de los poderosos, y se olvida de proteger a los débiles, a los desahuciados, a quienes trabajan para dar un trozo de pan a sus hijos, estudios, un porvenir, y al amparo de esa PRESUNTA Constitución elaboran reformas laborales que condena a los más jóvenes a la esclavitud, a la que ahora llaman «trabajar de becario», lo cual provoca que los mayores de cincuenta sean desahuciados laboralmente, porque ¿para qué pagar por un trabajo que pueden tener gratis?

  PERO ellos, los integrantes de la «Cofradía del Nudo Atado y Bien Atado», autodenominados «constitucionalistas» a esa Constitución que tienen siempre en la boca, a pesar de que la violan cada noche o a la luz del día, cual prostituta celestinesca, que después de cada ayuntamiento, le cosen el virgo para venderla como impoluta virgen. 

Nosotros los demócratas, pocas veces nombramos la democracia. Sabemos que no es democracia lo que en España tenemos. Es cierto, votamos; PERO, la democracia está como ausente, o tal vez, totalmente ausente. No son nuestros votos los que cuentan a la hora de decidir un gobierno, sino que son otros, que no se presentan a las elecciones quienes deciden. Y ellos, los presuntos demócratas, le ponen a la DEMOCRACIA mordaza, no vaya a ser que al pueblo le dé por cantar las cuarenta.


A ellos, los integrantes de la «Cofradía del Nudo Atado y Bien Atado», se les llena la boca de democracia, quienes apelan a defender «NUESTRA DEMOCRACIA», en realidad están apelando a privar al pueblo de ella. Hasta quien con nocturnidad y alevosía fue designado, de espaldas al pueblo, jefe del Estado, en sustitución de otro, nombrado por un dictador, habla de democracia, de «NUESTRA DEMOCRACIA», sin que ni él, ni esos «demócratas constitucionalistas» de la  «Cofradía del Nudo Atado y Bien Atado» reconozcan otra constitución y otra democracia que la suya. Y quien lo ponga en duda será tachado de hereje radical y quemado en la hoguera, aunque solo sea por dudar o cantar su duda, porque el rey es el único dios verdadero y ellos sus sacerdotes, dispuestos a todo para evitar que la diosa democracia reemplace a su ídolo de pies de pies de barro y trono de oro.

En su «democracia» y en su «constitución» no caben los herejes, y menos que duden de su dios y sus dogmas, no se permite que nadie desee una Constitución realmente democrática; aunque, cada vez que pronuncian «democracia» o «constitución» prostituyen el sentido de las palabras y cada vez que se intenta gritar fuerte su nombre le aplican la ley mordaza, porque lo que jamás permitirán es que el mejor rey es el que no existe, porque para ellos, el rey es su dios, blindado y protegido  toda ley y contra toda opinión o circunstancia. Y cual secta furibunda, aplican su santo dogma de la cofradía del nudo atado y bien atado.

 Nosotros, los constitucionalistas y demócratas, queremos una Constitución de verdad, que nos permita elegir a cada uno de nuestros representantes, desde el concejal rural, al presidente de la República, sin que sea el espermatozoide más rápido quien ocupe el cargo.
Muchos años después de la muerte de Javier Krahe, sus palabras siguen vigentes:


  
«Me gustas, democracia, porque estás como ausente» 

©Paco Arenas,   autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad y que puedes leer AQUÍ   los primeros capítulos. 

miércoles, 17 de julio de 2019

83 años de infamia, de traición a España y al pueblo español, todavía vigentes




España sería muy diferente si hace 83 años un grupo de militares golpistas, traidores a la patria, no se hubieran levantado contra la democracia, contra República Española. Golpe de Estado fracasado por la valiente resistencia del pueblo español, que derivó en una sangrienta guerra incivil, ganada por los golpistas con la ayuda de miles de mercenarios marroquíes que trajeron los golpistas para asesinar, robar y violar. Todo esto con la ayuda militar y económica de la Alemania nazi y la Italia fascista, y el mirar cobarde para otro lado de los países democráticos. También con el apoyo traidor de la dinastía Borbón, que su heredero, Juan de Borbón, abuelo del actual Borbón se ofreció para venir a matar españoles demócratas.

83 años después, seguimos sin elegir a nuestro presidente de manera democrática, ocupando, después de la restauración llevada a cabo por el sanguinario dictador, de manera ilegitima la jefatura del Estado Felipe de Borbón, como segundo heredero de aquel golpista traidor a la patria que fue Francisco Franco.  Todavía hoy, es una de las piezas clave en la conformación de gobiernos. Formación de gobiernos que lejos de aplicar la voluntad soberana del voto, piden consejo o servilmente obedecen la voluntad del heredero del dictador, pasándose por el forro el voto ciudadano.  La actual situación de bloqueo institucional no tendría lugar en una república, tampoco si quien está llamado a gobernar decidiese hacerlo, en lugar de obedecer a una institución no votada ni democrática, además de esas otras presiones de las mafias económicas, que prometen y dan puestos en los consejos de administración.  

Hay razones más que sobradas para un referéndum, y razones más que sobradas para la instauración definitiva de la República, los españoles tenemos derecho a elegir a todos nuestros representantes de manera democrática. Porque es falso y mentira falaz que los republicanos españoles son sintamos dignamente representados en la figura del heredero de un dictador genocida. Tenemos nuestro derecho a ser ciudadanos y no vasallos. Porque aunque digan que somos cansinos, y nos insulten llamándonos desenterradores de huesos, o acusan de querer abrir heridas, no se trata de eso.  Recuperar la Memoria no abre heridas, las cicatriza, y a todas esas víctimas  del terrorismo franquista, el mejor homenaje  que podemos hacerles, no de recuperar la Memoria, que también, porque sin VERDAD; JUSTICIA y REPARACiÓN, no puede haber democracia, , el mejor homenaje a las víctimas del genocidio franquista es la recuperación de la República

 Ante los graves hechos que todos sabemos, solo la cobardía servil impide dar el paso necesario para la formación de un nuevo gobierno.

©Paco Arenas,   autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad y que puedes leer AQUÍ   los primeros capítulos. 

lunes, 8 de julio de 2019

El beso (A ellos, que por amor a la vida y a la libertad, perdieron su vida y su libertad)



 (A ellos, que por amor a la vida y a la libertad, perdieron su vida y su libertad)

El beso, sin vergüenza ni recato, con los ojos empañados por las lágrimas por la pérdida del último compañero tras el desastre.
Ese beso, que puede ser el último, dado con pasión, sin ilusión y sin posibilidad de otra oportunidad de amar, de ser amado, no merece ser olvidado tras la última batalla, ese beso debe quedar en la Memoria.

Ese beso de la última batalla, tras la derrota, sabiendo que la victoria de los traidores será mucho peor que la peor de la guerra, que el enemigo no entiende de amores, solo de trincheras, no debe pasar al olvido, ese beso debe quedar en la Memoria.

El último beso, clandestino, con prisas, cinco minutos antes de ser detenidos, quince días antes de ser asesinados, sabiendo que la vida es infinitamente más frágil que la llama de una vela sin cera ni mecha, y que ya no habrá batallas de besos, miradas furtivas, ni palabras de amor   en las trincheras, ese beso debe quedar en la Memoria.

El beso que mira de reojo sabiendo que la bala mercenaria de los traidores, está al acecho dispuesta a sembrar el dolor después de la última batalla, de la rendición de los justos, de la traición de Casado, ese beso, debe quedar en la Memoria.


Ese beso fiel, sin antagonistas eternos, que exige el derecho a existir, a respirar, consciente sabedor que la muerte victoriosa siempre, puede ser más dulce compañera que, tras la última batalla, caer prisioneros, ese beso, debe quedar en la Memoria.

Ese beso enamorado, sobre el que nadie escribirá, ese beso de despedida, sin visto por nadie, rodeado de luz, a pesar de la oscuridad, raptado por la crueldad de los traidores, arrebatado al último suspiro, ese beso miliciano de quienes lucharon por la libertad, ese beso debe quedar en la Memoria.

El beso no dado, robado al futuro, del miliciano, del soldado, de la novia que espera, del hijo que sueña, de la madre que llora, ese beso nunca debe ser perdonado, debe quedar en la Memoria, nunca más en la trinchera.


©Paco Arenas,   autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad y que puedes leer AQUÍ   los primeros capítulos. 

domingo, 7 de julio de 2019

Formar gobiernos con homófobos y estar en la fiesta del Orgullo LGTBI



Nadar y guardar la ropa, formar gobiernos con homófobos que quieren acabar con conquistas de muchos años y acudir a la manifestación LGTBI, al igual que trasnochar y madrugar, no caben en un costal.

Se queja Inés Arrimadas (Primo de Rivera es invisible) de lo sucedido en Madrid, antes en Valencia y Barcelona, pide respeto y el derecho a haber estado en la manifestación del Orgullo, y en cierto modo lleva razón. Cs, e incluso el PP, han estado en las últimas manifestaciones apoyando la lucha LGTBI, homosexuales hay de todas las ideologías. Pero, no cuela el papel de víctima de Inés Arrimadas, cuando se acude a una manifestación como la de la plaza de Colón, (aunque lleven la bandera del arco iris) con la extrema derecha, menos cuando se pactan gobiernos sin ningún rubor con esa misma extrema derecha que gobierna en Andalucía, y en el ayuntamiento de Madrid, pues no nos engañemos, es VOX quien gobierna en Andalucía y en Madrid, es VOX, quien pone condiciones y PP y Cs quien las aceptan y se encargan de retirar las banderolas de homenaje a los luchadores LGTBI, es VOX quien manda suspender un concierto y es Almeida y Villacis quienes ejecutan las órdenes. Es VOX quien pide listas de homosexuales de Valencia, y PP y Cs, quienes callan.

El respeto comienza con uno mismo, “Con Vox acabas ensuciándote las manos y, de alguna forma, el alma” como bien dijo Manuel Valls, nada sospechoso de "radical" o "fascista", como califica Arrimadas a quienes les impendieron participar en la marcha LGTBI. Al hablar de "radicales" y "fascistas", con esa alegría, los dirigentes de Cs, deberían mirarse al espejo, pues hoy sin ir más lejos, dos personas, votantes de Cs, me han dicho que se avergonzaban de haber votado a Rivera, porque quien pacta con fascistas no puede participar en una manifestación reivindicativa de los derechos LGTBI, que los fascistas e intolerantes son sus socios de gobierno, los mismos que quieren cercenar los derechos y libertades de movimiento LGTBI. Radicales y fascistas son quienes  vetaron  que estas banderolas estuvieran en las calles de Madrid.


jueves, 27 de junio de 2019

La memoria se puede recuperar con el sonido de un sonajero




La memoria no está muerta, solo dormida entre las pantallas de plasma y el silencio cómplice de quienes guardan la dignidad escondida en el armario y la bandera de la libertad sustituida por la de aquellos militares golpistas que traicionaron a la patria.   

La memoria olvidada, transformada, con la que casualmente tropezamos y salimos huyendo como cobardes inconscientes, sin reparar en ella para evitar que nos llegue al corazón el dolor de las víctimas. No queremos abrir heridas que nos duelan. Cuando nos tropezamos con la verdad, nos cambiamos de acera e iniciamos la despedida. Preferimos el enigma a la verdad, necesitamos creer que aquellos gritos que todavía se escuchan en las cunetas, son parte de una serie televisiva o una película, parte de una ficción inventada. Cuando en realidad, esos gritos fueron producidos por el ansia de sangre de los verdugos, son parte de un extraño sueño que nuestros abuelos por miedo callaron y que nosotros preferimos ignorar.

  Dicen que los pueblos que olvidan su historia están obligados a repetirla, no hace tanto en España se reía, se tenía esperanza, las gentes soñaban con un nuevo y claro día. Y llegó ese día de abril floreciendo la primavera como nunca antes lo había hecho en España. Entonces los enemigos de España enarbolaron las banderas tristes de la intolerancia y el odio. Aquel dieciocho de julio, el más triste y cruel de la historia, fue el comienzo del reino de la crueldad, las tierras de secano fueron regadas con la noble sangre del pueblo.

La tristeza gris lleno de miedo y desesperación las más fulgurantes risas, asesinando la esperanza, acallando las ansias de libertad con el resplandor asesino de los fusiles en las tapias de los cementerios, en cualquier cuneta del camino. Fue tanta la alegría que destruyeron aquellos traidores que nunca jamás amaneció otro catorce de abril igual a aquel que el del año mil novecientos treinta y uno.

La memoria adormecida de un pueblo con amnesia se puede llegar a recuperar con el sonido de un sonajero, como el sonajero de Martín, arrebatado de los brazos de su madre para asesinarla.

Es la memoria de nuestros abuelos la que grita en el florecer de cada amapola, la que revienta nuestros oídos con el ensordecedor grito de los muertos, pidiendo VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.


Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad. 

sábado, 22 de junio de 2019

Pactos, «condones» sanitarios y otras zarandajas




Cuando los barones «socialistas» con Susana Díaz a la cabeza, dieron el golpe contra el secretario general del PSOE, este después reconoció que:

  «Ha habido determinados medios de comunicación que me han dicho que si hubiera entendimiento con Podemos ellos lo criticarían. El País ha sido uno de ellos. Una de las explicaciones por las que la línea editorial haya sido tan abusiva e incluso insultante en lo personal ha sido por que pudiera haber un entendimiento entre las dos izquierdas».

Y aunque no lo dijo, se sabe, y se ha publicado en diversos medios, que también recibió presiones de esa institución «útil para nada», que es la monarquía instaurada por Franco.

También reconoció que varias empresas de IBEX le presionaron en el mismo sentido. Y que, con esa abstención, que llevo a la mafia del PP al gobierno, el PSOE se había quedó en «tierra de nadie».

Sí, no me cabe duda de que aquello era cierto, y estoy de acuerdo, ahora está pasando lo mismo, tampoco me cabe duda alguna, basta con escuchar a Fernández Vara, García Page o  algunos ministros. Entonces Sánchez fue valiente y resistió, y el «NO ES NO» le trajo como consecuencias aquel golpe de estado de las cúpulas derechistas del PSOE, fieles y babeantes ante el oligarca Felipe González, el IBEX y a la monarquía.

Cuando Sánchez, por iniciativa de Unidos Podemos se decidió a llevar a cabo la democrática y necesaria moción de censura contra la mafia gobernante, se abrió el camino a la esperanza, y comenzaron a llevarse revertir los desmanes de la derecha y a llevar a cabo determinadas políticas sociales más que necesarias. No atreviéndose con dos de las más importantes:

LA LEY MORDAZA y la criminal REFORMA LABORAL.

Después de las elecciones del 28 de abril, los números daban y dan, con más diputados que cuando la moción de censura, las bases y votantes del PSOE lo decían y gritaban muy claro:
¡¡¡CON RIVERA NO!!!

El miedo a la entrada en el gobierno de la nación de los nazis con la ayuda de la derecha corrupta y de los populistas de Cs, provocó que muchas personas demócratas y de izquierdas votaran al PSOE, algunos amigos me confesaron, no ese miedo, pero sí que votarían al PSOE para evitar lo ocurrido en Madrid, que la extrema derecha entrase en las instituciones, tal y conforme lo había hecho en Andalucía, lo ha hecho en Madrid ciudad y lo hará en el gobierno provincial de Madrid.

El mensaje del pueblo español fue claro, voto por un gobierno progresista para que solucionara los desmanes económicos y sociales de la derecha, también, y no es menos importante, la cuestión catalana, salida de madre por culpa de la irracionalidad y la falta de conciencia democrática del nacionalismo español y catalán de derechas. Porque no es lo mismo ni parecido ERC que JxS. El mensaje del PSOE al respecto, antes de las elecciones fue de dialogo y entendimiento, salvo de su ala nacionalista, Fernández Vara, García Page y Lambán Montañés, por no mencionar al radical Alfonso Guerra y al gran oligarca Felipe González.

 Pero…, llegaron las presiones de nuevo, y el PSOE y Pedro Sánchez, está dejando que el tripartito intolerante de Colón, que el nacionalismo radical de derechas y de su propio partido marque la agenda, tiene miedo a salir elegido primer ministro de este corrupto reino con los votos de Unidos Podemos, PNV, PRC, y la abstención de ERC y Bildu. Así imposible solucionar los problemas. España necesita gobiernos democráticos y valientes, que se atreva a solucionar la cuestión catalana sin miedo desde un punto de partida progresista que no tenga miedo a abordar con claridad la cuestión de la memoria histórica, de la reforma de la muy desacreditada Justicia, en manos de herederos claros del franquismo militante y al servicio de políticos tan reaccionarios como corruptos. Además de buscar la forma de avanzar en la restauración democrática, llevando a cabo una verdadera transición a la democracia, a la República.

Desde luego, con miedos, y obedeciendo ordenes del IBEX, Prisa y la monarquía, pactado con los populistas de derechas, tampoco.

España necesita quedarse preñada, pero de libertad y de democracia, así que nada mejor que dejar los «condones» sanitarios de lado y hacerlo a pelo.

¡¡¡CON RIVERA NO!!!

Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad. 

lunes, 17 de junio de 2019

Toni Cantó o la mentira sobre el castellano en Valencia como argumento


Tuve la oportunidad de conocerlo (a Toni Cantó) el pasado 5 de mayo en la Feria del Libro de Valencia; aunque, no intercambié ni una palabra con él, ni él con ninguno de los autores que allí nos encontrábamos. Alguien, por cortesía le preguntó:

— ¿Qué tipo de lectura le gusta?

—¿Yo? ¿A mí? ¿Libros? yo no... -respondió sin inmutarse, y continuó tonteando con su novia, una chica rubia con melenita que aparentaba ser veinte años más joven que él.
Al mismo tiempo que estaban entorpeciendo a los posibles lectores las últimas horas de la feria del libro.

Decir que Miguel Hernández no habría podido publicar en la Comunidad Valenciana por las restricciones que sufre el castellano, además de una mentira es una falacia estúpida, propia de alguien que no le importan los libros un pimiento.

Todos mis libros han sido publicados en Valencia, gran parte de los lectores de los mismos son valencianos bilingües.  A esa estupidez es preciso añadir esa mentira que dijo hace unos meses,  que en Valencia la lengua castellana estaba relegada en los colegios e institutos, algo totalmente falso. Mis hijos han ido al colegio y al instituto en Valencia y dominan el castellano infinitamente mejor que él.

Miguel Hernández es un icono para todos quienes amamos las letras y la libertad. Publicó durante la República, donde no habría podido publicar es la Valencia que lo asesinó en la cárcel, porque Miguel Hernández fue asesinado de la manera más cruel posible, a base de criminales chantajes. 

Tampoco podría publicar en una España gobernada por esa extrema derecha que PP y Cs han metido en las instituciones y gracias a los herederos políticos de Toni Cantó, Miguel Hernández dejo de escribir los versos más hermosos que sin duda habría escrito.

El nombre de Miguel Hernández, lo ensucian ciertas bocas cuando lo nombran. Respeto para ese gran poeta republicano español, ¡RESPETO!

Paco Arenas

lunes, 10 de junio de 2019

Los gritos de las cunetas



A las cuatro menos diez, los relojes se pararon en el Tribunal Supremo, transformándose, una vez más, en una Suprema Vergüenza, en una gran charca donde el lodo ganaba cada día más terreno. Mientras, del fondo más profundo de las cunetas se puede escuchar, de nuevo, los gritos de dolor de todos los asesinados en los paredones de España dejando un halo de dolor inmenso en el corazón de las gentes honradas.

De las cunetas surgieron amapolas rojas, que con inusitada virulencia y determinación sobrepasaron el nivel de las espigas de trigo esperando ver la bandera de la libertad y la dignidad ondean en las instituciones, de inmediato se marchitaron de asco y vergüenza, al comprobar la cobardía y la desmemoria de sus nietos.

Las estridentes risas de los asesinos retumbaron, tal y conforme las escucharon sus víctimas, las niñas y mujeres violadas, los arrojados vivos a los barreros, los asesinados por la espalda, los asesinados de frente, los muertos de hambre, o de tuberculosis no atendida, también asesinados, como Miguel que intenta entonar sus vientos del pueblo, y al escuchar la sentencia de la Suprema Vergüenza, le entran ganas de llorar sin necesidad de volver a escribir Las nanas de la cebolla.  Y con él,  lloran todos los poetas muertos, o mejor aquellos que nunca morirán, se escucha el lamento de Federico, no por su asesinato en manos de canallas, sino por los cobardes hijos de España, de Colliure, Antonio, el poeta de los poetas pide a los sepultureros que aparten de su lápida tan indigna corona de flores, lo mismo ocurre con don Manuel desde  el cementerio de  Montauban,  el legítimo y último jefe del Estado elegido democráticamente en los últimos ochenta años, vomita por la afrenta de ver los colores de los golpistas sobre su tumba, desde su interior, parece gritar «para este viaje no son precisas alforjas», que así de nada sirven los homenajes si mantenéis todas las herencias del usurpador genocida en sus palacios, les rendís pleitesía con vergonzante desvergüenza.

A las cuatro menos diez la sangre de los inocentes tiñó de rojo las togas de los prevaricadores jueces del Supremo, que rendían pleitesía al sanguinario asesino, una vez más. Mientras tanto, a esa hora, a las cuatro menos diez, comienza la siesta de los que siempre estuvieron dormidos, sigue la infamia perpetua en un país que fue ejemplo de furia y ahora de vergonzante sumisión. El nudo criminal, sigue atado y bien atado…

Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar, la novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Vergüenza Suprema, el Tribunal Supremo rinde pleitesía a Franco y lo reconoce como jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936

Franco como juez Supremo de la Dictadura firmando penas de muerte



Estaba en manos del Tribunal Supremo dar carpetazo a la gran vergüenza nacional que supone tener enterrado a un genocida junto con sus víctimas, solo se les pedía que dictasen la ley, y la decisión del Parlamento, autorizando al gobierno a sacar del Valle de Cuelgamuros al dictador, no que se inventasen la historia y diesen por bueno el argumentario de la dictadura franquista. 

El Tribunal Supremo, se supone que de un país democrático reconoce a un sanguinario dictador golpista como jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936, cuando el golpe de Estado había derivado en una guerra civil por un lado y en un sistema genocida por otro. Con este reconocimiento el Supremo deslegitima al gobierno legal y legítimo de la República   que continuó luchando por su legalidad durante más de dos años, no solo contra los traidores golpistas sino contra los mercenarios marroquíes, los nazis alemanes y los fascistas italianos.  Una vez más, la Justicia española hace el ridículo o prevarica con sus sentencias y autos. 

El auto redactado de manera vergonzante rinde, por tanto, pleitesía al genocida, al tiempo que paraliza la exhumación del dictador del Valle de Cuelgamuros (donde ningún día le faltan flores frescas, mientras se ignora a sus víctimas). En su resolución el Tribunal Supremo recoge la la falsa teoría de que Francisco Franco fue «jefe del Estado» desde el 1 de octubre de 1936. Sin embargo, en aquella fecha, solo era jefe de los generales golpistas traidores a la patria, y  solo habían pasado dos meses desde el golpe militar del 18 de julio quedando por delante más de dos años de resistencia del la República apoyada por el pueblo. En esa fecha Manuel Azaña era el único  jefe del Estado legal y legítimo  de España, elegido de manera democrática por las Cortes que emanaban de la Constitución de 1931.

Ese mismo Tribunal Supremo, que no duda en ver inmediatamente un golpe de Estado en Cataluña, que dice que poner urnas es un golpe de Estado, le da validez jurídica a la proclamación de Franco como jefe de un Estado, reconocido entonces solo por la Alemania nazi y la Italia fascista, insultando de este modo a todas las víctimas del genocida, especialmente a las más de 114.000 que todavía están en fosas comunes a lo largo de toda la geografía española. Realmente vomitivo. Con este dictamen se comprueba una vez más que el dictador dejo todo atado y bien atado, y que todos los poderes del estado siguen emanando de la momia, todas las instituciones están contaminada por el virus del franquismo, comenzando por la monarquía borbónica y continuando con la justicia.

La ONU ha condenado a España por los crímenes del franquismo, también por la actuación de los tribunales con respecto a los políticos catalanes encarcelados como presos políticos. El gobierno español ha protestado, argumentado que en España hay separación de poderes, cuando todos los días se comprueba que eso es una falacia.
¿Cómo nos vamos a extrañar que la ONU condene a España y dude de la división de poderes, cuando todos sabemos y comprobamos que en España no existe y que el franquismo sigue latente en todas las instituciones del Estado? No basta con decir que somos un país democrático y parecerlo, es más importante serlo, algo que no ocurre actualmente, con una «Justicia» subordinada al poder político más corrupto y reaccionario.

En nombre de todas las víctimas del franquismo, pedimos que no solo nos pida perdón el Tribunal Supremo por la barbaridad su auto, si no por el dolor causado a todas las víctimas y de inmediato se le dejen de rendir homenajes, siendo entregado a su familia y que lo entierren donde les de la gana, siempre que no sea en un lugar público o se pueda ensalzar su sanguinaria figura.

Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcar, la novela que según algunos historiadores deberían leer los jóvenes.

lunes, 3 de junio de 2019

Homosexualidad, la enfermedad de los otros




Corría el año 1976, tan solo habían pasado unos meses de la muerte en su cama del dictador y genocida Francisco Franco. Recuerdo que cuando vivía en Ibiza, tendría unos dieciséis años, me presentaron a un chico inglés de ademanes amanerados y voz aguda, casi al instante supe que era «maricón» (entonces no existía la palabra GAY en mi vocabulario, Gay era el apellido que tenían un par de amigos de la escuela, y en Valencia unos grandes almacenes) al instante me sentí incomodo, sensación que me duró toda la tarde, siendo casi incapaz de llevar la conversación normal con él. Cuando al despedirme quiso hacerlo con dos besos, como si fuese una chica, sentí asco y me negué, me tendió la mano y hasta la rechacé como si fuera un apestado y me pudiera contagiar. Sin darme cuenta, realmente me había contagiado, había adquirido una terrible enfermedad, la homofobia.

—Me da hasta repelús —le dije al amigo que me lo había presentado.

—Pues a mí me ha dicho que le gustas, ¿quién sabe? A lo mejor hasta te gustaría probar…—se burló mi amigo.

Estuve a punto de pegarme con un amigo por atreverse a decir que yo le había gustado al «maricón ese», y si la cosa no fue a mayores fue de milagro.
Años después, recién llegado a Valencia, me hice amigo de un chico, que resulto ser «maricón», al cual, al contrario que el chico inglés de Ibiza, no se le notaba nada y tenía un aspecto muy varonil, hasta jugaba al fútbol, según decían bastante bien. Pensé, que a su lado sería fácil ligar, pues era guapo, gracioso y descarado. Lo pasaba bien a su lado y tonteando con chicas, aunque dada su facilidad para entablar conversación con ellas, me extrañaba que desaprovechase las oportunidades que le salían, más que a mí, que procuraba no desaprovechar ninguna de las pocas oportunidades que tenía, nunca tuve gran habilidad para esos menesteres, y como además de tímido era muy romántico, las roscas pasaban por mi lado sin que yo viese la oportunidad de acercarme al agujero. Un día, me confesó la razón por la cual pudiendo llegar a disfrutar de rolletes y roscas, nunca lo hacía:

—Las chicas me gustan como amigas, solo como amigas, para lo otro quiero, me gustan, me ponen los chicos, por ejemplo, tú, y he pensado que…

—Para el carro, para, no soy maricón…, a mi no me gustan los tíos.

—Eso no lo sabes, es cuestión de probar…

Sin esperar a más lo dejé plantado y salí sin esperar a más. Él intentó calmarme:
—Tranquilo, sino quieres no pasa nada, podemos seguir siendo amigos…

—Ni hablar, ¿qué quieres que la gente piense que soy maricón? Tú estás enfermo.

 Dejé de ser su amigo para siempre, pensando que él estaba enfermo, el enfermo no era él, sino yo.

Por esas mismas fechas, un par de meses después, comencé a salir con una hermosa muchacha un par de años mayor que yo, fue ella quien dio el primer paso, yo todavía era bastante tímido a mis dieciocho años.

Habíamos coincidido en algunas manifestaciones en favor de Nicaragua, pronto entablamos amistad y comenzamos a salir intentando cambiar el mundo ante una taza de café, sin que me diese pie a «lanzarme», porque, aunque riamos mucho y coincidíamos en casi todo, me mantenía a raya, yo lo achacaba, estúpidamente, a que ella era mayor y con bastante más experiencia que yo en las cuestiones amatorias, mucha mujer, y yo me sentía inseguro. Por supuesto que yo quería algo más y fantaseaba con que llegase a ser mi novia; pero, había algo que a la hora de «lanzarme» que me paraba, y las largas conversaciones me resultaban bastante amenas y placenteras; aunque, después de cada cita me maldecía de no haber sido capaz de darle siquiera un beso en los labios.  Lo cierto es que fuimos avanzando en la cuestión, sobre todo después de que ella se sacase el carné de conducir y se presentase una tarde para recogerme y llevarme a su casa, llena cuadros y figuras de santos y alguna foto del «Caudillo». Era como si me hubiera metido en la cueva del lobo fascista y beato. Me dijo que su padre era militar, que tenía un hermano cura, dándome a entender que había sido obligado por su padre, por ser de la «otra acera», siendo esa la primera vez que escuchaba yo esa expresión. Yo temblaba de los pies a la cabeza, tan nervioso me vio que se molestó en prepararme una tila.

—No hagas caso de lo que veas. Yo no soy así. Sabes mi pensamiento, como yo el tuyo. Te he elegido a ti porque no quiero que me pase lo que a mi hermano y quiero curarme...

Me quedé sin saber que decir, ni cómo actuar, ni entender bien en qué consistía la curación, de hecho, aquella tarde no procedí a ser remedio para la «enfermedad» que ella decía padecer: a pesar de que ella tenía todo preparado, me resultó imposible. Aquel día, aquella aventura «erótica» derivo hacia una conversación infinitamente más profunda que otras veces. Con tranquilidad pasmosa me explicó que quería curarse de una «terrible enfermedad», le gustaban las mujeres, se sentía atraída sexualmente por otras chicas, y conociendo la experiencia de su hermano, ella no estaba dispuesta a pasar toda su vida en un convento. En mi vio a un chico sensible que hablaba poco y escuchaba mucho. Maldije mi timidez y mi sensibilidad, pero lo acepté, estaba realmente enamorado y quise ayudarle; a pesar de saber que le servía como una cobaya y al mismo tiempo un paño de lágrimas ante la incomprensión que sufría a su alrededor. Puse todo mi empeño en «curarla», y ella también en «sanar».

Fueron meses intensos en todos los sentidos; ambos empeñados en curar su «enfermedad», y la mía que era una timidez enfermiza, que ella me hacía olvidar. Jugábamos a médicos siempre que teníamos oportunidad. Una tarde de otoño, después de nuestras terapias, me acompañó como siempre a la estación del tren de Madera. Era pronto y nos sentamos en un banco, donde me confesó que ya se había curado, de lo cual me alegré mucho.

—Y además estoy enamorada —me dijo con entusiasmo.

—Y yo también —le contesté con mayor entusiasmo todavía.

Entonces, aquella hermosa chica, de dulce y armoniosa voz, tan femenina y bella como la más femenina y bella de las muchachas heterosexuales que conocía, (nada que ver con la imagen que tenía antes de saber su condición de lesbiana) con la cual había gozado al máximo, y de la que me había enamorado, me lo explicó:

—Estoy curada, porque no tenía ninguna enfermedad, ser tortillera (utilizó esa palabra) no es una enfermedad. La enfermedad es de los otros. Quienes nos miran raro, quienes nos discriminan son los enfermos. Tú me has ayudado, y ella, mi novia, también. Voy a cumplir veintiún años, tengo las cosas muy claras.

Le di la razón, que yo tampoco pensaba que eso fuese una enfermedad, a pesar de ello, intenté convencerla de seguir, pero fue imposible, le dije que a mí no me importaba seguir siendo su amigo, seguir intentando que se curase de verdad, que lo lograríamos juntos. Me dijo que ella ya lo había logrado, que sabía que no estaba enferma, que yo siempre sería su amigo, que le había ayudado mucho y que siempre me recordaría.

—Me he curado de verdad, te he cogido afición, pero ya estoy sana, sé lo que quiero y lo que realmente me atrae, deseo y quiero, estoy enamorada, no enferma. Tú me has ayudado mucho con tus palabras y tu cariño…

No hubo forma de convencerla. Prefería no volver a verme más, ahora que se había curado, de verdad, no fuese a tener una recaída. Me dio las gracias y me dijo que solo un hombre que tuviese mi sensibilidad podría haberla ayudado, y que yo lo había hecho, a pesar del gran chasco, no me sentí mal.

No la volví a ver hasta muchos años después, me presentó a su pareja, que conocía la historia, y me dio las gracias, también ella. Al ver que eran felices y dichosas pensé que llevaba razón, nunca llegó a estar enferma. Yo también le di las gracias y le dije al oído, que quien me había curado había sido ella a mi en lugar de yo a ella, que el enfermo era yo.

En efecto, me curó, me di cuenta cuando unos días después vi a dos chicas besándose en un banco de esa misma estación de madera, aprovechando de que no había nadie, me la imaginé a ella con su novia y la vi la escena de lo más hermosa.

No sé si lo hubiese visto igual de hermoso si hubiesen sido chicos; aunque, ahora los veo y ni me incomodan ni me escandalizan, y lo veo tan natural como pueda ver cualquier otro tipo de relación heterosexual. De hecho, en mi novela «Magdalenas sin azúcar», sin ser el tema central, ni mucho menos, aparece la homosexualidad masculina y femenina, de manera natural, tan tierna como hermosa…, porque la homosexualidad no es una enfermedad de los homosexuales, sino de los otros.

Paco Arenas

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