viernes, 13 de marzo de 2015

La segunda parte del Lazarillo ¿Un libro republicano? ¿Por qué razón ha estado tantos años prohibido?

Como aficionado a la historia y a la literatura clásica, decidí investigar sobre los misterios que giran en torno al “Lazarillo de Tormes, sus fortunas y adversidades”, obra cumbre de las letras españolas de autor desconocido, que quien más y quien menos ha leído en alguna ocasión.  Conocía que fue prohibido por la Inquisición en 1559, que de nuevo tras cercenarlo y manipularlo apareció “El Lazarillo Castigado en 1573”,  y que incluso Juan de Luna en 1620, tras leer la segunda parte del Lazarillo, sacó, su propia segunda parte, en esta cuestión no había caído, supongo que al igual que la mayoría que dábamos por sentado que el Lazarillo solo era el que conocíamos  todos, que va desde el nacimiento en el Tormes , hasta su matrimonio. Desconocía esa segunda parte a la que aludía Juan de Luna, e incluso aceptaba como todo el mundo que la segunda parte era la erasmista obra de Juan de Luna.  Como otros muchos estaba equivocado, existía una segunda parte del Lazarillo, que nada tenía que ver ni con El Lazarillo Castigado de López de Velasco, ni con la segunda parte del Lazarillo de Juan de Luna.  Tras mucho buscar encontré en la biblioteca Cervantes, esta joya literaria, publicado en Amberes de manera conjunta con la primera parte del Lazarillo y que del mismo modo y prohibida por la Inquisición de manera automática, sin que existiese posibilidad de ser publicado en España hasta 1844 y que incluso después de esa fecha se intentase que desapareciese de la circulación.

Tras leerlo, he intentado ponerme en la piel y la mente del inquisidor, razón por la cual lo he adaptado y puedo decir, que sin llegar a estar a la altura de la primera parte, es una gran obra, no solo divertida y entretenida, sino además que invita al lector a la reflexión. Posiblemente la primera obra clásica que podría considerarse republicana.


LLa segunda parte del Lazarillo de Tormes tiene el triste récord de ser el libro más prohibido y castigado de la literatura española, perseguido desde antes de su nacimiento, no pudiéndose publicar en España hasta 1844, casi 300 años después de ser escrito o de haber sido publicado en Amberes en 1555. ¿Tan peligroso es?




En realidad sí es peligroso, por cuestionar absolutamente todo el Antiguo Régimen doscientos treinta años antes de que fuese cuestionado por los revolucionarios franceses y los ilustrados. El autor criticó la corrupción imperante en la Corte, la necedad del emperador por rodearse de los consejeros más ricos, en lugar de hacerlo de los más sabios, la codicia de sus capitanes, como utilizaban las guerras para enriquecerse, en lugar de para beneficio del Imperio, capaces de embarcar España en guerras que terminaban siendo auténticas sangrías de soldados españoles y fuente de riqueza para sus bolsillos.  No solo cita sino que  incluso transcurre la acción durante  la cuestionada jornada de Argel, donde murieron más de 10.000 soldados españoles y casi otros tantos fueron hechos prisioneros, donde los ambiciosos capitanes y sacerdotes que se supone que deberían velar por la vida de sus soldados, huyen como ratas, abandonando a las tripulaciones a su suerte; suceso que el Emperador expresamente prohibió que se investigase, habla de esos capitanes cobardes y ambiciosos, pero también de la ambición y cobardía del Emperador, de su falsa moral y su afición por las entretenidas y las vírgenes y el modo en que las desechaba una vez se cansaba de ellas, convierte la Corte en una Corte bajo el mar, una sociedad de atunes que retrata y compara con la sociedad que existe en la superficie de la tierra.  Tampoco deja títere con cabeza entre los ilustrados, el autor conoce bien la universidad y por tanto sabe que por entonces se perdían muchos días en debates estériles:  como la cantidad de agua del mar, los días que habían transcurrido desde la creación del mundo o la distancia entre la tierra y el cielo, cuestiones imposibles de dilucidad, más en aquellos tiempos, se burla de los catedráticos de la Universidad por ello, demostrando que cualquier ignorante como se tenía el protagonista, con un poco de ingenio podía llegar a dejar en ridículo a aquellos sabios de la época. Por tanto no gusta a nadie y molesta a todos, razón por la cual, esta segunda parte se convierte en el clásico más prohibido y castigado de la historia de España, a pesar de ser un libro divertido y bastante clarificador sobre muchas cuestiones y de resolver enigmas, ocultos en la primera parte.

La adaptación de esta segunda parte pertenece la versión original publicada en Amberes en 1555, del mismo autor que la primera parte del Lazarillo, posiblemente Diego Hurtado de Mendoza y que se publicó de manera conjunta formando parte de una misma novela, en un mismo volumen, nada tiene que ver por tanto con la versión de Juan de Luna publicada en París en 1620, bastante más conocida que esta segunda parte original y continuadora de la primera parte, por ser la original una obra maldita y condenada al ostracismo, a pesar de aportar claves más que interesantes sobre multitud de incógnitas y dudas que deja la primera parte.

Es por tanto intención mía recuperar este magnífico texto y adaptarlo al castellano actual para su mejor complexión intentando que ello dé lugar a la recuperación de la obra clásica original. 
 La primera parte fue cercenada por la Inquisición, lo que se conoce por “El Lazarillo Castigado” publicado y reescrito por el censor Juan López de Velasco en 1573, suavizando su crítica anticlerical o mejor dicho dándole un sentido opuesto al original, transformando el texto, e eliminando el tratado sexto,  Así llego al público hasta el mencionado año 1844. Sin embargo, poco o casi nada se sabe en España de la existencia de la segunda parte del Lazarillo, publicada, como ya he dicho, conjuntamente en Amberes junto con la primera parte en 1555. Resulta curioso que entre los trescientos libros prohibidos por la Inquisición, sólo estuviesen cuatro novelas: la primera parte de la Caballería Celestial, Gamaliel y la primera (1554) y segunda (1555) parte de El Lazarillo de Tormes.  

El personaje, Lázaro, asciende de criado a valido del Rey para mostrarnos la corrupción de la Corte Española.  

Resulta sorprendente el olvido o el intento de ignorar esta obra por parte de la crítica literaria, de las editoriales o las autoridades académicas, como si no hubiese existido, privando al lector de su conocimiento, desacreditando  una obra que tiene mucho más valor de lo que parece, que resuelve muchas incógnitas de la historia de la literatura española, e incluso sobre hechos históricos que de estudiarse despejarían dudas y contradicciones entre los diversos estudiosos del Lazarillo, tanto sobre la autoría, como la fecha en que se escribe y las razones por las cuales tuvo el triste honor de ser el libro más prohibido de la historia de España.




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