miércoles, 28 de agosto de 2013

La reina y los pobres "El despilfarro y el hambre"

El gran escritor republicano,  Benito Pérez  Galdós retrató a la sociedad de su época con gran maestría, fue especialmente crítico con la llamada alta sociedad, esa sociedad capaz de todo por aparentar caridad cristiana, incapaz de renunciar a uno solo de esos privilegios para ganarse un “rinconcito en el cielo”.   Señoras de la “alta” burguesía” o de sangre “azul”, predicadororas de virtudes inexistentes en ellas.  Damas de la “nobleza “que se reservaban las presidencias y puestos en casas de caridad para que sus pudientes amistades  alabasen su espíritu cristiano y caritativo, pero que luego eran incapaces de mirar a un pobre a los ojos cumplido el compromiso de las apariencias se olvidaban de esos pobres para siempre, bueno hasta que hubiese un nuevo evento que les permitiese mostrar su cínica hipocresía, nada les importaba que niños no pudiesen comer, solo les importaba estar en el momento oportuno, en el lugar adecuado para ser vistas por el mayor número de damas que alabasen su caridad cristiana, siendo capaces de regalar pulseras a la virgen al tiempo que negaban un real al mendigo que pedía una perra gorda en la puerta de la iglesia.


Desgraciadamente esa sociedad podrida continua existiendo, regularmente vemos “damas” de las clases parasitarias participar en mesas petitorias   de obras benéficas mientras  desprecian el reparto justo de los bienes sustituyéndolo la justicia e igualdad  por la caridad hipócrita, pero sobre todo por la foto y las cámaras de televisión que están siempre serviles para hacer propaganda.
Se nota que los consejeros del Borbón andan un poco perdidos, intentando devolver el prestigio artificial que les han fabricado los serviles y bacinescos medios de manipulación masiva con la complicidad de los partidos que en teoría son republicanos.  Ahora es Sofía de Grecia, la misma que se gasta millonadas en los grandes almacenes de Londres en 15 minutos la que pretende ejercer de dama galdosiana  de la caridad, en la sede de una asociación que se llama: "Contra el hambre y el despilfarro". Mayor incongruencia no cabe, basta echar un vistazo al catering de su graciosa majestad.     Los asesores de la gran derrochadora ha sido proponer que los alimentos que van a desechar los cruceros que arriban a la isla de Mallorca sean recogidos para que se alimenten o intoxiquen los pobres.


Solo con que las grandes fortunas tributasen y los quinientos sesenta y tantos millones de euros (para mi imposible calcularlo en pesetas)  que nos cuesta la monarquía se dedicasen a dar trabajo y a ayudar a los más necesitados, no sería necesario que muchos padres de familia buscasen en la basura ni que corriesen el riego de intoxicarse con los desechos de quienes derrochan a manos llenas. Si realmente les importase la situación de las familias españolas no se limitarían a ir a hacerse la foto.



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