jueves, 14 de enero de 2016

Ángeles Maestro, Carolina Bescansa, Pedro Gómez de la Serna y los piojos de Celia Villalobos

Ángeles Maestro, que en 1991 amamantó a su recién nacido en el Congreso, no en el escaño, en un despacho cedido por el presidente de la Cámara Félix Pons y el niño estuvo en todo momento cuidado por su abuela. Ya entonces, al igual que otras diputadas de izquierdas, reivindicó ese derecho, el derecho de las mujeres a la conciliación familiar y la necesidad de que en el Congreso de los diputados hubiese una guardería, como la que disfrutan ahora sus señorías. Comenzó entonces a tomar conciencia “de que había muchas mujeres trabajando en la Cámara -desde ujieres hasta limpiadoras- que tenían las mismas dificultades como madres que una diputada.” Y era necesaria una guardería.

Sin embargo no quiso exponer a su hijo al foco de las cámaras. Según sus palabras a EFE “porque sabía que si te llevas a un niño vas a salir en portada de los periódicos y no me parecía que fuera la manera de hacerlo". Aunque respeta la decisión de Carolina Bescansa, “porque, de alguna manera, se hace visible lo que queda siempre tras las cortinas de una casa y las dificultades a oscuras de las mujeres".

La foto en que aparece amamantando a su hijo, fue una foto robada durante el XIII Congreso del PCE, donde el niño comenzó a llorar y un periodista le saco la foto sin su consentimiento.


Lo de Carolina, es casi intrascendente, porque por desgracia ese pequeño gesto no sirve para el 98% de las mujeres, ni siquiera para reivindicar el derecho a la maternidad, ya que la maternidad es motivo de despido en muchos casos, y más en estos tiempos de gobierno del PP.
Queda mucho por hacer, y toda iniciativa es poca. Lo cual es preciso decir que las madres que trabajan no tendrán nunca ese derecho, y sí, quienes no lo necesitan, como Carolina (que tiene niñera) Es preciso crear derechos universales que sean realistas y creíbles, de lo contrario los medios pagados utilizaran este hecho, como lo han utilizado, para ocultar que un diputado corrupto, con el beneplácito del presidente del Gobierno en funciones, juraba su acta de diputado. Tal vez de no haber sido protagonista el niño de Carolina, el debate hoy sería la retrograda ley que hace que el corrupto Reino de España tenga el 78 % de aforados del mundo, incluidos los países islámicos. Aforados donde se encuentran el mayor número de presuntos delincuentes dentro de una profesión y que sirve el aforamiento y, o blindaje, para proteger a esos presuntos delincuentes. Esa habría sido la cuestión y el debate, Diego, el hijo de Carolina Bescansa no tiene culpa.

El Congreso “se ha renovado”, una de esas caras nuevas es Alberto Rodríguez, técnico superior en Química ambiental, que trabajaba como operador en una refinería, sindicalista y activista social.  Algunos jugadores de Candy Crush, que lo único que han hecho en su vida es vivir del erario público, critican las rastras y que no todos vayan vestidos de pijos del barrio Salamanca, uno de esos jugadores es Celia Villalobos, que de trotskista ha pasado a ser repipi con miramientos hacía quienes llevan rastras, los piojos o las garrapatas, ya las pone ella y quienes juegan en el Congreso al Candy Crush,  o se lo llevan crudo,  por no hacer nada, porque los parásitos más peligrosos tienen solo dos patas. 

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