domingo, 23 de junio de 2013

Tiempos de leche en polvo americana, chocolate Nieto o Josefillo, tarugos y reglas en los dedos


Siempre tendemos a idealizar con nuestra memoria siempre selectiva partes de nuestra infancia, sin darnos cuenta.   Nuestra razón siempre sabia, aunque nosotros lo ignoremos, va borrando los malos recuerdos para dejarnos aquellos que nos ayudan a mirar el futuro con ilusión y esperanza, recordamos risas y alegrías, anécdotas graciosas, rememoramos instantes de júbilo, pero olvidamos o disfrazamos otros instantes “terroríficos”, ese miedo ante un examen,  lo que es peor el terror a decirle a nuestros padres el resultado de ese examen. El ridículo al fallar o intentar explicar una cosa fácil y que por timidez o por cualquier otra razón se escapa como alondras de tu atolondrado cerebro, las risas hirientes de tus compañeros…


Reconozco que para mí la escuela es un tema obsesivo y recurrente, siempre retrato esa escuela ideal que permanece y que en muchos casos nunca fue, la idealizamos, al menos yo.  Pero hoy son las tres de la mañana, he despertado con dolor de pierna, ayer estuve realizando un cursillo de cómo encontrar trabajo en internet, con una conclusión final nada esperanzadora, en fin que si anteayer pensé en escribir algo sobre aquella escuela de mi niñez, ya con los "mayores", aquella escuela de leche en polvo, con la añoranza propia de la desmemoria y el olvido selectivo, hoy a las 3:12 de la mañana con un dolor de pierna insoportable -¿ me estaré  haciendo viejo?  - y con las esperanzas rotas de encontrar trabajo, se ha desatado la tormenta perfecta en mi viejo procesador de recuerdos, no quiero escribir del DNI nº 14, ni tampoco del nº 10, ni del  nº 3, mucho menos del nº 2 y por consiguiente descartado hablar del nº 1, aun sabiendo que me podría salir un buen artículo en plan disidente total, en estos momentos solo aspiro a que el ibuprofeno me haga efecto y continuar el sueño reparador en menos de media hora, al menos hasta las 6:30 que por disciplina espartana me levanto cada mañana sea lunes o domingo, quien mucho duerme poco vive, yo duermo poco y sueño mucho.


Tras pasar por las manos de mi inolvidable maestra doña Maruja, durante unos meses, los transcurridos entre la muerte de mi padre, 6 de septiembre de 1967 y el 28 de diciembre de ese mismo año, curiosa fecha que se repite en al menos tres hechos importantes de  mi vida, estuve yendo esos meses a la escuela con los mayores, ya no subía la Divina Pastora para arriba, bajaba hasta la plaza y unas veces iba a la tienda del Correo y otras a la de Adelaido, donde compraba una onza de chocolate Josefillo o de chocolate Nieto, dependiendo de mi presupuesto y de la cantidad de chocolate que quisiese, el Josefillo más barato y negro, mientras que el Nieto más dulce y con leche pero más caro, pero también otras veces, chocolatinas La Campana de Elgorriaga, estas en la tienda del Correo e Isidora, como el pan lo llevábamos de nuestra casa solo teníamos que meter el chocolate dentro y ya estábamos "habiaos" , llevábamos también en nuestra cartera un vaso de aluminio o plástico, no lo recuerdo bien, como tampoco recuerdo bien si era nada más llegar, en el recreo o después o durante,  todos los alumnos hacíamos una estricta fila india ante una gran olla de leche en polvo americana, con nuestro  vaso en las manos,  en el cual nos vertían una ración de leche tibia, con un sabor raro, que no se parecía ni a la leche de cabra de mi casa,  ni tampoco a la de vaca de nuestro vecino el  Chafao que me compraba mi madre,   algunas veces llevaba  Cola- Cao, no me gustaba aquella leche que luego más tarde fue cambiada por botellines de cristal, esa sí que estaba buena y si podía repetir repetía.


¿Quién sabe si esos tiempos de penuria por culpa de este Régimen fraudulento, presuntamente democrático, pero solo presuntamente,  de nuevo se va a tener que repartir leche en las escuelas para garantizar que entré  un  desayuno en condiciones en los estómagos de los escolares españoles?  De hecho ya se ha comenzado a dar en colegios de Andalucía y Cataluña.  El Régimen del DNI nº1 creó el Servicio Escolar de la Alimentación para repartir los alimentos de la mala conciencia americana, el problema es que ahora quienes nos gobiernan, sus hijos políticos"  no tienen ni conciencia y nos roban desde posiciones con apariencia democrática y con formas dictatoriales. Decía Manuel Ramos Arizpe: “La educación es uno de los derechos de todo pueblo ilustrado, y sólo los déspotas y tiranos sostienen la ignorancia de la gente, para abusar más fácilmente de sus derechos.”  Parece ser que el empeño de los bastardos hijos del dictador va encaminada a conseguir esa premisa, la estupidez social y a fe mía que lo están consiguiendo, en Turquía, Brasil la gente sale a la calle por niñerías al lado de lo que nos mantiene a los españoles en nuestras casas, ya quisiera yo que el problema de los españoles fuese la instalación de un centro comercial, aquí van a poner dos “macrocasinos burdeleros”  y no pasa nada, nos roban hasta las entrañas con DNI´s de dos o más cifras y tan tranquilos...

Aparte de aquellos recuerdos de aquella mala leche, en esta mala noche, la primera del verano, vienen a mi cabeza, son los castigos, el palmetazo en la mano, o con los dedos juntos hacia arriba, alguien decían que si te los untabas con ajo dolía menos o sí bajabas justo antes del golpe también, lo cierto es que dolía y mucho, como debía de doler el levantamiento de chiquillos agarrándolo de las orejas o de las patillas, que aunque fui testigo en un par de ocasiones nunca sufrí.

Por último de aquella etapa recuerdo el tarugo, el tarugo de leña que debíamos llevar todas las tardes de invierno cada crío para alimentar la estufa que había al lado de la mesa del maestro, y que quien no lo llevaba no pasaba y debía volver a su casa a por él, las clases estaban abarrotadas de críos, 40 o más, de distintas edades, aprender aprendías… ¿pero cómo y cuánto?


Parece que va a ser verdad lo de los ciclos de la historia,  y que como pueblo que olvida su historia, estamos condenados a repetirla de la mano de estos “demócratas de toda la vida “ con la nueva ley, la LOMCE, se pretende volver a aquella escuela gris, que discrimina desde el principio al final, que separa no por sexos, que también quieren,  sino por “tontos” y “listos”, ricos y pobres y que en muchos casos provoca una insalvable carrera de obstáculos para muchos niños que luego pueden demostrar su valía si se les da una oportunidad, que condena a los jóvenes al exilio laboral o al famoso ni, ni, que este año ha dejado a más de cien mil estudiantes fuera de la universidad y el próximo se prevé que aumente el número . 


Quieren una escuela de tarugos y nosotros lo estamos consintiendo, siendo cómplices necesarios, los tarugos de mi infancia iban a la estufa que tenía el maestro al lado de su mesa, los tarugos actuales sirven de carnaza para la fiera monarco/fascista que nos gobierna.

Publicado también en: Unidad Cívica por la República

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