miércoles, 22 de mayo de 2013

No son tiempos de resignación y rezos



Aunque nos quieran callar, seguiremos adelante, tenemos la razón y la verdad, nunca debemos olvidar que cuando quienes nos gobiernan pierden la vergüenza, los gobernados debemos perderles el respeto, nos han robado muy por encima de nuestras posibilidades y siguen haciéndolo ante nuestra cómplice pasividad.

Hay que decir las cosas claras, sin miedo, hasta  hace poco más de un año, antes de aquella memorable madrugada del 14 de abril del 2012,  nos hubiesen metido en la cárcel, ahora es tal la inmundicia en la que se mueven, tal el hedor que se respira, que intentan callarnos en silencio, pero como las almorranas estaremos ahí, dispuestos a dar caña.

Nosotros, los que alzamos la voz, los que escribimos y denunciamos al sistema corrupto no somos creadores de opinión, somos parte de esa opinión, pueblo, sociedad.  Ciudadanos que ya no quieren asistir cual invitado de piedra al saqueo de España,  ante la indiferencia  de los súbditos o vasallos de su católica majestad.

Un país donde los ladrones no van a la cárcel o se les permite pagar las fianzas con una milésima parte de lo robado no es digno de enarbolar la bandera del patriotismo si lo consiente.  Vemos el espectáculo de la corrupción como si eso una película de Berlanga, sin ni siquiera indignarnos, al menos lo suficiente.  Si quienes robaron se permiten la amenaza de volver, si quienes roban continúan inmunes a la ira del pueblo,  si el pueblo permanece impasible ante la pérdida de derechos y libertades, al derribo del Estado de bienestar que tanta sangre y sufrimiento costo a la clase obrera conseguir… ¿Qué pueblo somos?

No son tiempos de revoluciones, no hablo yo de tomar a la brava nada, ni presuntos espacios de soberanía popular ni palacios de una estirpe corrupta, ni tan siquiera el ayuntamiento de Pinarejo, mi pueblo, pero sí de salir a la calle, decir basta de manera pacífica pero activa y decidida, tomar la palabra, sacar nuestras banderas a la calle, decir que estamos hartos y que no nos vamos a callar, que si nos callan a uno, detrás saldrán miles, millones, porque somos pueblo y el pueblo siempre debe ser soberano de su destino.

Este Régimen continuador del anterior, de la dictadura del General Franco,  es como Drácula, intenta perpetuarse, está podrido, herido de muerte, pero quiere continuar chupando la sangre del pueblo, para ellos somos solo números en las estadísticas, lo demuestra el hecho de   oficinas de empleo han recibido una orden para dar prioridad a los desempleados que reciben prestación a la hora de cubrir una oferta de trabajo por delante de los desempleados de mayor duración,  para así ahorrar, la insensibilidad subida a la inmoralidad y falta de ética más absoluta, de los meapilas que nos gobiernan, no les importa que dos millones de familias no tenga ningún tipo de ingreso, les preocupa más ahorrar.  Los parados son solo números en las estadísticas, números que no les importan, pues los únicos números que les interesan son los que tienen en sus cuentas de Suiza u otros paraísos fiscales.

Como Drácula querrán imponernos al principito para continuar perviviendo, nada les importa ni los desahucios, ni los suicidios ni el hambre. Ellos, meapilas hipócritas que pueden ser muy católicos, apostólicos y romanos pero de cristianos tienen lo mismo que yo de obispo de Roma,  nos meten la religión en las escuelas para que aprendamos a rezar, a ser sumisos y resignados vasallos,  sus únicas soluciones para la situación de los parados es rezar y resignación, que ellos ya harán el camino del Rocío con buen jamón de bellota. 
 No es en la resignación donde debemos refugiarnos, es en la rebeldía frente a la injusticia, no podemos ni debemos permitir que continúe está situación, somos pueblo digno


y como tal debemos comportarnos, la basura no hay que dejarla en las casas, hay que tirarla al estercolero.

Publicado también  en Unidad Cívica por la República


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