lunes, 22 de julio de 2013

FELIPE V EL GUARRO, EL PRIMER BORBÓN( PHILIPPE DE BOURBON " LE COCHON")

Fue el primero de los Borbones, si hay un animal que lo representa es el cerdo, con perdón
 para ellos, esperemos que el elefante republicano se imponga

Los borbones fueron una de las mayores tragedias que hubimos de sufrir los españoles desde el siglo XVIII, tragedia que todavía sufrimos como si de una tradición bíblica se tratase hasta el presente.   La dinastía de los Borbones posiblemente una de las peores dinastías europeas en relación con el daño que han hecho a sus respectivos pueblos. Reyes muy raros, caprichosos y desafortunados para la historia de España.
El primero de ellos  Felipe V llamado el Animoso, oficialmente, pero en realidad podía haber tenido otros apodos más afortunados de acuerdo con su personalidad. Fue gobernante de pocas luces y desarreglos mentales, era "el enfermo imaginario" unos días y se creía "difunto" otros, incluso llego a ordenar que lo enterrasen. Ocupo el trono de España tras una cruel guerra civil...

Philippe de Bourbon, duque de Anjou, nació en Versalles como segundo de los hijos de Luis, Gran Delfín de Francia (1661–1711) y de María Ana de Baviera, nieto por tanto del rey Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, nacida infanta de España.


La Guerra de Sucesión fue de una contienda internacional, pero también de un conflicto civil, pues mientras Castilla y Navarra apoyaron al candidato borbónico, la mayor parte de la Corona de Aragón apoyo al candidato austriaco. En el interior los combates fueron favorables a las tropas felipistas, que tras la batalla de Almansa (1707) obtuvieron el control sobre Aragón y Valencia. Tras este acontecimiento, ocupo, destruyo e incendio la ciudad de Játiva, para después reconstruirla bajo el nombre de San Felipe, la ciudad en agradecimiento colgó su cuadro boca abajo hasta que pidiese perdón por tan criminal hecho, como no lo hizo así quedara para siempre, con la cabeza boca abajo, pero como es un cuadro no sirvió para que le llegase el riego al cerebro, que es lo que necesitaba desesperadamente el rey francés.

Felipe V,” El Guarro”, fue el primer Borbón y el primero de los reyes de España en comenzar la moda de hacer negocios sin moral ni ética alguna, como luego se confesaba la iglesia siempre condescendiente con los poderosos le daba la absolución.  Pronto firmo un suculento contrato con la Compañía de Guinea, al igual que él, de nacionalidad francesa, se hizo socio criminal de otro Borbón, el rey de Francia Luis XV, por lo cual percibía cada Borbón el 25% de los beneficios de la organización esclavista.   Eso sí, todo de manera muy católica, los barcos en los que transportaban la “mercancía” debían ser católicos, así como la tripulación, por eso de que de ese modo los esclavos que no llegase a América, tuviesen la posibilidad de morir por la gracia de Dios.
La sociedad con su primo termino rompiéndose, por el tratado de Utrecht, tampoco le importo mucho al Borbón, pronto formalizo contrato con los ocupantes de Gibraltar y Menorca y creo la Compañía de Comercio, que actuaba de forma conjunta con South Sea, por este acuerdo fueron secuestrados unas 150.000 personas, que fueron vendidas como esclavos en pública subasta en las colonias españolas, en esta operación repartía beneficios con Ana Estuardo, reina de Inglaterra, no vayamos a creer que eran solo los unos impresentables los reyes de España.


Entre otras ofensas que debemos agradecer a este “insigne” monarca fue la imposición en el escudo de España de las flores de lis francesas, en pleno corazón del escudo nacional, ¿habrá mayor ofensa? Vamos como una piedra en el zapato para la honra española.


En el terreno del derecho dinástico Felipe V instauró en España los usos franceses. Así, el 10 de mayo de 1713 promulgó un nuevo reglamento de sucesión en el que las mujeres sólo podrían heredar el trono de no haber herederos varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos), ley que derramo mucha sangre en guerras fratricidas entre españoles en el siglo XIX, pero eso vendrá en otra entrada, cuando llegue a Isabel II, “reina de corazones”.

 Este Philippe de Bourbon, era un auténtico cerdo. No se cortaba el pelo ni las uñas de los pies, su olor corporal atravesaba las recias paredes de palacio. Por la noche mandaba a encender cientos de luces y de día mandaba correr todas las cortinas y permanecía en oscuridad. Felipe V después de comenzar a perder la razón, suponiendo que la hubiese tenido alguna vez dejo de lavarse y de cambiarse de ropa, aunque esta se le cayese en mil pedazos y dejase al descubierto sus "vergüenzas".  Tenía arrebatos furiosos. Prisionero de sus filias, fobias y complejos, jamás pudo llevar una vida mínimamente equilibrada.

Cuando se quedó  viudo de María Luisa Gabriela de Saboya, su viudez en cuestión de Estado, sobre todo en la corte, pues el apetito sexual del rey era irrefrenable y perseguía a las cortesanas con empeño enfermizo, para después de haberlas poseído tener escrúpulos de conciencia terminando después de cada polvo o correría arrodillado ante su confesor para que le perdonase sus correrías. como los cortesanos no estaban dispuestos a ser cornudos consentidos y criar hijos bastardos del rey fue prioritario buscarle al rey una nueva esposa que calmase los excesos sexuales del monarca  sin demora con la la que desahogarse, sin que le valieran los servicios de amantes o  prostitutas, que también las hubo, proporcionadas con gusto por los cornudos cortesanos. Por ello hubo que concertarle a toda prisa un matrimonio. La elegida fue Isabel de Farnesio, sobrina del duque de Parma. Esta segunda esposa,  era lo que en Pinarejo llamamos una “dominanta  de armas tomar” tan bien supo manejar al demente rey y su acomplejada sexualidad pecadora,  que España se embarcó en nuevas guerras a fin de proporcionar sendos tronos a los hijos de su unión con el cochino rey francés de las Españas.  Sin previo aviso se invadió las islas de Cerdeña y  de Sicilia, lo que motivó la formación de la Cuádruple Alianza Europea,  la trituro a los ejércitos españoles. El imprudente desafío a las grandes potencias acabó en invasiones francesas de Navarra y Cataluña y el saqueo inglés de Santoña y eso que Revilla no había comenzado a promocionar sus sabrosas anchoas. Al final hubo que devolver todas las conquistas, pero en los pactos consiguientes se consiguieron plazas reales para los hijos en Parma y Guastalla si morían sin sucesión sus soberanos, lo que sucedió.


No fue el menor de los desatinos de Felipe abdicar inesperadamente en la persona de su hijo de diecisiete años Luis I, al cual caso con una niña de trece años que andaba desnuda por la corte.  Luis I  no  suele aparecer en los libros de historia el cual  tenía como principal diversión ir a robar fruta con otros gamberros, saltando las vallas de los huertos; murió de viruela, ocupando  de nuevo el guarro  y demente de Felipe V, el trono―en realidad lo hizo su esposa que andaba liada con un  barón holandés que termino de valido del rey el cual promovió guerras en toda Europa donde la sangre de los soldados españoles corrió generosamente por los caprichos de los reyes.  Este fue el primer Borbón, luego vinieron más de los que iremos hablando poco a poco. Puedo asegurar que ninguno tiene desperdicio.

Publicado también en Unidad Cívica por la República
Enlaces relacionados:
  Luis I El Robamelones, el segundo borbón

 Isabel de Farnesio, la madrastra mala malísima.

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