martes, 29 de mayo de 2012

"EL CRIT DEL PALLETER", JOAQUÍN SOROLLA, 1884,

Mi amigo:

Pedro Miguel Sepùlveda Rosales, profesor de arte y esplendido pintor chileno, nos regala bastante a menudo con magistrales historias sobre el  arte pictórico, tanto español, como latinoamericano, siendo Sorolla junto con Goya, mis pintores favoritos me permito insertar con su permiso y mi agradecimiento un escrito sobre un cuadro de Sorolla. 
 "EL CRIT DEL PALLETER".    JOAQUÍN SOROLLA
Tras haber obtenido la Medalla de Segundo Orden en la Exposición Nacional de 1884, con su obra historiográfica sobre los sucesos del 02 de Mayo de 1808, Joaquín Sorolla no quedó conforme con la decisión del Jurado, pues sabía que su obra era bastante superior a las tres telas melodramáticas que habían compartido la Medalla de Primer Orden:“La Conversión del duque de Gandía” (Museo del Prado), del pintor malagueño José Moreno Carbonero , “Spolarium” (Museo Nacional de Filipinas), del pintor filipino Juan Luna y Novicio y “Los Amantes de Teruel” (Museo del Prado), de su paisano valenciano Antonio Muñoz Degrain, ya veterano en la obtención de medallas, quien había enviado su obra desde Roma; los sujetos de estas tres obras de gran formato eran cadáveres, en un estilo post-romántico sensiblero y superficial, en un escenario anacrónico y oscuro, muy del gusto mediocre de la Gran Burguesía española.

En su obra había destacado la heroica presencia del Pueblo de Madrid, que pasó inadvertida para el Jurado, más interesado en los personajes militares en primer plano. Desde 1864, cuando José Casado del Alisal obtuviera la Primera Medalla, con su obra “La rendición de Bailén” (Museo del Prado), que el tema de la resistencia a Napoleón no había sido valorado por el Jurado, tomando en cuenta que también estaba allí representado el rebelde Pueblo Español
La próxima Exposición Nacional se desarrollaría en 1887, Sorolla no podía esperar.

De regreso a Valencia, quiso profundizar más en el tema de la “Guerra de la Independencia y en la valiente reacción de los Pueblos de España ante la invasión napoleónica. Abordó entonces un tema local, que conocía muy bien y al que escasa importancia habían dado los pintores, hasta el momento. El alzamiento popular del Pueblo Valenciano contra los invasores, ocurrido 20 días después del duro y cruel aplastamiento de la rebelión madrileña del 02 y 03 de Mayo, vale decir, el 23 de Mayo de 1808.

Joaquín Sorolla pintó una obra de gran formato titulada “Le Crit del Palleter”, que presentó a la Diputación Provincial de Valencia, obteniendo una pensión para viajar a Roma y perfeccionarse, al contacto de las grandes realizaciones del Alto Renacimiento y del Barroco.

La historia narrada en esta gigantesca obra es la siguiente:
En la concurrida plaza Plaza de la Compañía de Valencia, llamada en ese tiempo Plaçeta de les Panses, se reunía el vecindario para enterarse de los últimos sucesos referentes a la Invasión Napoleónica y la resistencia popular que intentaba frenarla. El correo y la prensa llegaban una o dos veces por semana desde Madrid, con las noticias frescas, para ser voceadas por alguna persona que supiera leer. “La Gaceta de Madrid” y el “Diario de Valencia” circulaban por esos años, aunque un escaso porcentaje de la población tenía acceso a su lectura..

La alta jerarquía de la Iglesia Católica apoyaba indirectamente a Napoleón, por haber éste sido coronado por el Papa, pero algunos curas párrocos llamaban abiertamente a la rebelón, a través de sus sermones, como Fray Rico, en la Pedanía de Beniferri.
Circulaban también algunos pasquines y panfletos impresos, con poesía popular que narraba los acontecimientos, como esta conocida décima:

“…La valenciana arrogancia
Siempre ha tenido por punto
No olvidarse de Sagunto
Y acordarse de Numancia.
Franceses idos a Francia,
dexadnos en nuestra ley,
que en tocando a Dios y al Rey,
a nuestras casas y hogares,
todos somos militares,
y formamos una grey…”

Al conocerse después la noticia el alzamiento madrileño y de la despiadada reacción de las tropas ocupantes en el día siguiente, llegada a los veinte días de haber ocurrido estos hechos, un humilde vendedor de paja para la fabricación de colchones y cojines o como combustible, llamado Vicent Doménech, apodado “El Palleter” (oriundo de “La Huerta Sur”, donde vivía la gente más pobre y postergada de Valencia, en los extra-muros de la ciudad) se abre camino y se arenga a la multitud, llamando a la sublevación civil y declarando la guerra a Napoleón. Se había desprendido de su faja roja, rompiéndola a jirones, que repartió entre los presentes, reservándose un retazo, que puso en una caña, a manera de bandera.

En la obra pictórica de Sorolla no hay personajes de uniforme militar, todos son civiles de condición humilde: trabajadores(as) de las manufactureras, pequeños(as) artesanos(as), vendedores(as) de frutas y hortalizas, etc.

En un estilo propio del Realismo Social, emulando al francés Gustave Courbet, de conocida participación en "La Comuna de París", Sorolla manifiesta abiertamente su Republicanismo. La vestimenta popular de 1884 se diferenciaba muy poco de la usada en 1808, por tanto, en el cuadro bien podrían caber sus paisanos(as) contemporáneos(as)
 — conPau Olóndr
arda Berzi BisRafael García Almazán y 44 personas más.
Gracias Pedro

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