viernes, 8 de noviembre de 2013

¿Por qué es necesaria una Tercera República?



Escrito por :David Locoesta


Estamos en un momento histórico en el que la democracia en el mundo en general está estancada o incluso en retroceso. En un momento histórico en el que urge salir del callejón sin salida en el que estamos. Los grandes problemas no sólo no se solucionan sino que se agravan. Y esto no ocurre por casualidad. Las minorías que controlan la sociedad no tienen suficiente voluntad para resolverlos. Prefieren incluso que nuestra civilización colapse a renunciar a sus injustos privilegios. El problema ecológico, las grandes desigualdades sociales, el hambre, las guerras, las enfermedades, no sólo no desaparecen sino que aumentan. Las grandes cumbres planetarias han demostrado su ineficacia. Los ciudadanos tienen cada vez menos fe en la clase política actual. Crece el movimiento popular de resistencia y de denuncia, aunque por ahora no está lo suficientemente organizado como para representar un verdadero peligro para la élite dominante. Por ahora, ante la aparente falta de perspectivas, ante el desconocimiento por parte de la mayoría de ciudadanos de alternativas al sistema actual, las crecientes protestas parecen ser más bien consecuencia de la desesperación de una ciudadanía que ve impotente cómo nuestra civilización degenera y peligra. Se necesita, además de rebeldía, posibles alternativas realistas al sistema actual. Sin dichas alternativas, todo movimiento popular, todo estallido social, no será más que eso, no podrá transformar el sistema. Tenemos que rebelarnos contra el sistema actual, contra un sistema injusto e ilógico, insostenible, pero, simultáneamente, debemos buscar alternativas. Tan importante es identificar las causas de los grandes problemas, como sus soluciones. Sin lo primero no es posible lo segundo. Y sin lo segundo, no merece la pena lo primero. 

En mi opinión, la alternativa es la auténtica democracia. La humanidad necesita urgentemente desarrollar la democracia. Es imprescindible que, de una vez por todas, el sistema actual, controlado por unas élites que han demostrado sobradamente su irresponsabilidad e incapacidad, sea sustituido por otro donde el control lo tenga la humanidad en su conjunto. El desafío del desarrollo democrático es global. Es necesario un cambio.

1) La república no es de izquierdas, ni de derechas.
Y esto tienes que metértelo en la cabeza de inmediato, y no sacártelo jamás. En todas las repúblicas de la Unión Europea gobierna actualmente la derecha. Siempre digo que es necesario plantearse la tercera república como si las otras dos anteriores jamás hubiesen existido. Pero tampoco conviene olvidar la Segunda República, claro. Durante este periodo (que muchos califican como república soviética) gobernó una coalición de partidos de derecha bastante mas conservadora que el PP: la CEDA.

La república es progreso, pero el progreso no tiene que ver con ser de izquierdas o de derechas, o de lo contrario estaríamos insultando a toda la gente de esta última ideología. La República es un sistema bien conocido en todo el mundo. Incluso desde la antigua Grecia. Además la Tercera República no tiene por qué ser como la Segunda. Insisto, centrémonos en el presente y en el futuro.

¿Por qué ser republicano en España es sinónimo de ser de izquierdas? Son tópicos que se han creado y que como siempre favorecen a la monarquía. Los medios suelen manipular y nos crean esa imagen de republicano comunista, echando mano de la Guerra Civil. Existe un partido en España llamado Falange Auténtica que es republicano siendo a la vez de derechas. Juan Manuel Holgado, profesor de ciencias políticas nos lo aclara: ''Por la misma razón que ser de derechas parece sinónimo de fascista. Es el resultado de 40 años de dictadura. Puedes ver a chavales de 15 o 16 años diciendo que si este es un rojo por que está a favor del aborto, y que si el otro es un fascista por que su padre vota al PP... Hablan igual que los niños que padecieron la guerra civil, y eso es bastante triste. Hasta que no se condene de una vez por todas el franquismo y los crímenes de la Guerra Civil, el tema seguirá presente. En Italia no se habla de Mussolini, ni de los partisanos, ni se le llama rojo al que no le gusta Berlusconi. Aunque, como ya he dicho, nosotros nos tragamos 40 años de dictadura, y eso da para implantar una serie de ideas en la sociedad''

2) El rey es lo de menos
¿Así que el 20% del paro en España lo tenemos porque tenemos rey en vez de república? Me pregunta mi amigo Hugo, envalentonado. Pues claro que no. Si mañana el rey Juan Carlos se va de vacaciones y no vuelve, y nos ponen a otro jefe de Estado, aquí no se da cuenta ni Dios. No vas a vivir mejor por que el rey se marche y ocupe su lugar otro señor que tú hayas votado. De hecho, que nuestro jefe de Estado sea siempre el mismo (al escribir esta frase me avergüenzo de mi propio país) ayuda a que las relaciones internacionales sean mejores.

¿Que el rey es un corrupto, y participó en el 23-F? ¿Que es heredero de Franco? Si, pero eso a pocos parece importarnos hoy. Lo que quiero decir es que para muchos no hay motivos aparentes para echar a este hombre de su trono de oro, y de todos modos es algo que los sectores conservadores no permitirían. Además, las revistas de prensa rosa (y no tan rosa) así como ciertos diarios (incluyo a ELPAIS) se encargan de ensalzar su imagen, haciéndonos creer que este hombre salvó la ''democracia''.

Sea como sea, si algún día llega la Tercera República, echar y juzgar al rey tiene que ser lo último que se haga. Por que es lo de menos, aunque suene irónico. Aquellos que ondean la bandera tricolor simplemente en protesta del rey no son mejores que aquellos que ondean la bandera española simplemente porque hemos ganado el mundial (aunque, obviamente, sus intenciones sean mucho mas importantes y justas). No creo que a los republicanos nos importase que el rey Juan Carlos se presentase a las elecciones como jefe de Estado y saliese elegido. Sería curioso, pero lo importante sería que ha sido elegido, y no por Franco si no por los españoles. El proyecto republicano no debe ser encasillado en función de la terminología referida a espacios en el espectro político. Tenemos que darle a la palabra República una entidad de propuesta que la haga más accesible y llamativa; La República es libertad, igualdad y solidaridad, así como la reforma económica, social, política, ideológica y de nuevos valores a la situación real.

3) Hay cosas que no se pueden permitir
Este es el punto que comparten la Segunda y la Tercera República. Tal y como va el país, sobretodo en lo que a cultura y economía se refiere, serían necesarios muchos y variados cambios ligados al progreso. Tenemos que ser conscientes de que España está muy atrasada en lo que concierne a economía y educación con respecto a la Europa central (Italia, Francia, Alemania ,Inglaterra, Belgica...) pese a ser la octava potencia mundial. 

Necesitamos un modelo educativo, productivo y político más eficiente. No tenemos ninguno de los tres. Uno de los grandes problemas que padece España es su clase política: Que haya personas juzgadas o en proceso (por cargos de corrupción) que se puedan presentar a las elecciones y que la gente las vote me parece inaudito, no ya sólo por la clase política, sino por esos ciudadanos a los que no les importa votarles. Me parece inaceptable. 

Hay que fomentar leyes anti-corrupción, que no dejen impunes a gente como Francisco Camps. Sin ser un experto en materia de leyes, propongo un sector policial especializado en investigar casos de corrupción, por ejemplo.

Tampoco puede permitirse la manipulación informativa. No es normal que se permita a un canal de televisión decir que los negros no están geneticamente desarrollados para manipular condones tan solo para apoyar las palabras del Papa (Intereconomía). No puede quedar impune un canal que mezcla imágenes de diversos vídeos para intentar demostrar que hay piedras y armas donde solo hay cámaras y sudaderas (Telemadrid). Toda manipulación tiene que quedar castigada con multas y despidos a los responsables o al medio informativo. Es legítimo ilegalizar la financiación de medios de información por parte de partidos políticos. Una cosa es que expreses tu opinión acerca de un tema de manera libre y otra muy distinta que lo hagas por que un partido político te lo ha ordenado.

4) La impunidad del franquismo.
A diferencia de Alemania, Italia o en estos momentos Egipto y Túnez, en España se pasó de una dictadura a una democracia sin que pasase nada. Sin que se juzgase a nadie,
''¡Ya tardaba en ponerse a hablar de la guerra civil!'' estará pensando alguno. A todos los que os indignáis con tanta película sobre la Guerra Civil, con tanto comentario contra el Valle de los Caídos y con tantas noticias sobre fosas comunes os propongo que os imaginéis una situación: Un familiar vuestro bastante cercano es asesinado. Por lo que los jueces llaman ''falta de pruebas'', el asesino jamás es condenado. Muere 40 años después de una enfermedad cardiovascular. ¿No estarías indignado con la justicia? ¿No clamarías de odio contra el asesino? ¿No exigirías, incluso después de su muerte, que se demuestre que él fue quien asesinó a este ser querido? Sin embargo, si este asesino hubiese sido condenado tras él crimen que cometió, tu hubieses superado el asunto unos años después. Sin embargo, la impunidad de ese asesino no solo te indigna a ti si no a personas de todo tu país, así como del mundo entero.

Son 194.266 personas las que, según el auto dictado por el juez Garzón el 16 de octubre de 2008, desaparecieron, en el contexto de crímenes contra la humanidad, entre julio de 1936 y diciembre de 1951, en el curso de la Guerra Civil española y, ulteriormente, durante la dictadura fascista de Franco. Recientemente, el Comité de Derechos Humanos, en su periodo de sesiones de octubre de 2008, examinando los informes presentados por los diferentes Estados, y antes de que se declarase la Audiencia Nacional incompetente para conocer de las desapariciones que tuvieron lugar durante y después de la Guerra Civil, señaló que "está preocupado por el mantenimiento en vigor de la Ley de Amnistía de 1977", y recordó que "los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y aunque toma nota con satisfacción de las garantías dadas por el Estado parte en el sentido de que la Ley de la Memoria Histórica prevé que se esclarezca la suerte que corrieron los desaparecidos, observa con preocupación las informaciones sobre los obstáculos con que han tropezado las familias en sus gestiones judiciales y administrativas para obtener la exhumación de los restos y la identificación de las personas desaparecidas".

Sin embargo, más de 70 años después de los hechos, en España se sigue sin conocer qué pasó, quién ordenó las ejecuciones, quién practicó las detenciones, y qué sucedió con los, al menos, 114.266 desaparecidos que se han documentado judicialmente.
La obligación de investigar, juzgar, castigar y reparar se ha obviado, de forma incoherente, en España. Peor aún, el único juez, Baltasar Garzón, que ha cumplido, con apego a la ley, coherencia, valentía y riesgos evidentes con el deber de contribuir a satisfacer las demandas de las víctimas, se encuentra cuestionado e imputado por quienes tendrían el deber ineludible de propiciar que España honre sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. No olvidemos a esos 114.266, con sus nombres, apellidos e historias. Con sus madres, hermanas o hijos. No sigamos tolerando que se torture a sus familias. El olvido y la impunidad no es solamente fuente de dolor para las víctimas, es una herida abierta que lesiona la democracia. Bien dijo Francisco de Quevedo: "Menos mal hacen los delincuentes, que un mal juez". Señalaba, el relator de Naciones Unidas, Louis Joinet que "para pasar página, hay que haberla leído antes".

5) Hay que acabar con el capitalismo
Seguramente habréis oído esta frase miles de veces. La pregunta es: y después del capitalismo ¿qué? No lo sé, la verdad. El capitalismo tal y como lo conocemos es una ideología que esta en franca decadencia, simplemente como todo en esta nuestra vida va completando ciclos y el ciclo del capital ha cambiado; pero jamás desaparecerá, solo cambiará. Tal y como ocurrió después del colonialismo brutal en África, para cambiar al liberalismo económico, para pasar al Keynesianismo y sus escuelas posteriores y para evolucionar en el neoliberalismo económico. Hoy día el capitalismo se funde cada vez más en la izquierda y en la correcta distribución de riqueza, dándole paso al sistema social-democrático o bien la planificación económica.

Me gusta imaginar una sociedad mas justa e igualitaria en la que no exista la explotación y cada uno tenga el dinero que se merece. No existirían los ricos, ni las clases altas. Se oye muy bonito, desde luego deseable, pero la única forma de lograr el 'todos tenemos' (agrego: una vida digna y satisfactoria) radica en la distribución equitativa (no igual) de la riqueza. Y como la riqueza se produce necesariamente y sólo con trabajo y medios de producción, entonces, la cuestión fundamental es: cómo combinar la forma de propiedad de los medios de producción y la intervención específica de la fuerza de trabajo para conseguir ese propósito. Hasta donde sé, la Historia demuestra que la interacción de estos factores económicos han definido, sucesivamente: Comunismo primitivo --> Esclavismo --> Feudalismo --> Capitalismo --> Socialismo --> Comunismo (al margen del 'éxito' social o permanencia histórica de cada uno de estos Modos de producción, Formaciones económico-sociales, o como quieras designarlos). 

Entonces, en este esquema lineal de desarrollo social -que es históricamente cierto- el capitalismo (asociado por necesidad a un Estado oligárquico, a la propiedad privada de los medios de producción y a la explotación de la fuerza de trabajo), desaparecerá necesariamente y dará lugar a una de las múltiples formas posibles del socialismo. Pero, en realidad ¿Qué le seguirá, en concreto? Como ya he dicho, no lo sé. Ojalá sea una sociedad en la que "'yo tengo, pero tú también tienes".... una vida digna y esencialmente satisfactoria. 
Al respecto pienso que para ello se necesita lograr una remuneración justa, la auto-gestión, la dignidad en el trabajo y la asignación de recursos participativa (y se pueden agregar otros aspectos); pero el mero planteamiento, aunque revolucionario, resulta utópico si no se acompaña de propuestas concretas acerca de las formas y procedimientos que permitan alcanzar tal objetivo (i.e. ¿cómo lograr en el México actual el aumento al salario mínimo de 60% del salario económico medio, aunada a la reducción de los salarios de los niveles 'más altos', etc). Es un hecho que un cambio social radical nunca se ha logrado por el convencimiento y la 'buena voluntad' de la clase en el poder, sino por su derrocamiento. Me parece que ese el camino señalado por la Historia. Este cambio no tiene por que ser violento, y no deseo que lo sea. El 15-M demostró que no hace falta usar la fuerza para cambiar las cosas. Si la Tercera República va a ser capitalista, mejor que nunca llegue.



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