domingo, 8 de julio de 2012

LA SINIESTRA HABITACIÓN DE FRANCO




Oscura, fría, siniestra, propia del conde Drácula, pero sin ataúd



Oscura, fría, siniestra, propia del conde Drácula, pero sin ataúd, así es la habitación de Francisco Franco, esa habitación retrata en cierto modo la personalidad de aquel siniestro personaje.
Para llegar al palacio del Pardo,  hay que dejar atrás la residencia de los Borbones, el palacio de la Zarzuela, entre encinares repletos de sabrosas bellotas, ¿Qué pasa? A mí me gustan mucho, son un bocado exquisito, asadas como si fuesen castañas.   Ya en el mismo pueblo de El Pardo,  está el palacio,    el cual previo pago de la entrada se puede visitar. Los orígenes de este palacio se remontan al año 1405, cuando el rey Enrique III de Castilla ordenó la construcción de una Casa Real en el Monte de El Pardo, lugar que el monarca frecuentaba, dada su riqueza cinegética Su aspecto actual corresponde a las reformas y ampliaciones emprendidas en el siglo XVIII, a instancias del rey Carlos III, en las que participó el arquitecto Francesco Sabatini.
Fue palacio de caza tanto de los últimos reyes de Castilla, como de los Austrias y por supuesto de los nefastos borbones, su larga existencia hace que además de por sus valores arquitectónicos, el palacio destaque por su decoración interior, representativa de diferentes épocas históricas.
Asimismo, es especialmente relevante su colección de tapices, del siglo XVIII, en la que figuran cinco de las series más conocidas de Francisco de Goya. Debo señalar que el Palacio, aunque sobrio me gusto, muy especialmente una de las salas decorada con pinturas de Goya, del cual soy un ferviente admirador.

Afortunadamente pocas cosas recuerdan a tan siniestro personaje, el palacio ha sido rehabilitado para borrar en cierto modo al usurpador de la legalidad republicana la actualidad se utiliza como residencia de los mandatarios extranjeros que visitan España. Tan solo las estancias más íntimas del dictador permanecen intactas, tal y conforme él las dejo.

Reconozco que en cierto modo la visita estaba cargada de cierto morbo masoquista, por la cabeza se me pasaban las miles  de sentencias de muerte que se habrían firmado en aquel lugar.  Ver la mesa en que tras el café el “caudillo” de los fascistas firmaba, era informado o decidía,  ejecuciones, encarcelamientos o vejaciones varias, me producía una extraña sensación, sentía ganas de preguntar a la guía  y preguntaba, procurando utilizar la palabra dictador, incluso llegue a utilizar la palabra genocida, sintiendo un extraño placer al insultar su memoria en el lugar donde vivió bebiendo la sangre de los españoles cual Drácula nacional.  Nadie me recrimino nada.  Sí llegaron a decir que en efecto era un dictador, que hasta unos meses antes se referían al dictador como “Su Excelencia el Caudillo”,  que solo con la Ley de la Memoria Histórica habían dejado de utilizar ese título para pasar a utilizar la denominación “general Franco”,  pero no dictador, ni genocida ni nada de los apelativos que yo utilizaba, aunque estaban obligados a reconocer que en efecto había sido un dictador.

Tras recorrer el palacio, llegamos por fin al despacho del dictador,  me imagino su ridícula figura, agasajada por cientos de bacines despreciables, entre sorbo y sorbo firmando las sentencias sin preguntarse ni quienes eran, ni si dejaban huérfanos o viudas ni tan siquiera si eran buenas personas o malas personas.   Con la conciencia tranquila, tenía la bendición de la iglesia católica,  que a buen seguro no le recordarían el quinto mandamiento. Después pasamos al salón de actos, donde celebraban los consejos de ministros presididos por Draculín Franco, a última hora alguno por su Alteza Real y sucesor a título de rey del dictador. ¿Sería allí donde se ataría tan bien atado la continuación de la dictadura franquista?

Al llegar al dormitorio pensé que estaba en la misma habitación del Conde Drácula, oscura, muy oscura,  con un feo papel o telas de color verde en las paredes sucio como el corazón de quien habito aquellas estancias.  Dos camas juntas, en sustitución de los féretros de Drácula, pero a la vez que los mismos, igualmente siniestras, o al menos así me lo parecían a mí.  Dos teléfonos antiguos, de rueda negros, un televisor de grandes dimensiones, para la época, a los pies de las camas, en blanco y negro. 
Me llamo mucho la atención un reclinatorio para rezar o para pedir a Dios perdón por sus múltiples asesinatos.   Si Dios existe y es justo, esos rezos no le habrán servido de nada y le habrán llevado directamente a los brazos de Lucifer. En este reclinatorio estuvo a modo de amuleto la mano de santa Teresa, robada por el dictador a las monjas carmelitas de Ronda, las cuales en múltiples ocasiones solicitaron su devolución, pero el dictador creía que era la mano de la santa quien guiaba sus acciones y le libraba de todo mal y se la llevaba a todos lados cada vez que se trasladaba por cualquier causa, era tal la superstición y paranoia  que tenía el dictador que en las puertas de la muerte no quería ir a un hospital pensado que su salvación estaba junto a la reliquia, la cual una vez fallecido fue devuelta sus dueñas.

Entre los cachivaches existentes en tan siniestra  habitación destaca también  una radio, curiosamente de fabricación soviética de marca Zenit, su año de fabricación 1936,  es decir el año que decidió acabar con la legalidad de la República y usurpar el poder que posteriormente cedió a Borbón.  Pregunte a la guía por tan curiosa circunstancia y me dijo que el general era anticomunista pero no tonto y las radios de fabricación soviética eran las mejores de la época.

La habitación es como ya he dicho una estancia oscura y siniestra, no me extraña que estuviese habitado por tan siniestro personaje, a mi desde luego me dejo esa sensación amarga y triste, cuando salí estaba lloviznado pero el sol estaba de fuera y un arco iris surcaba el cielo, no quise pensar en aquel personaje que había arruinado la existencia y la vida de tantos españoles, me recree en aquel arco iris como símbolo de esperanza, de una España muy diferente a la que fuimos condenados  por el dictador con su atado y bien atado.


Despacho donde el dictador firmaba los asesinatos de miles de españoles




Salón de actos donde se decidía sobre la suerte de los españoles

Consejo de ministros de la dictadura presidido por el heredero de Franco
 
              Distintas partes de la habitación del padrino político de Juan Carlos de Borbón



Mano incorrupta de santa Teresa




Nota:
santa Teresa
Santa Teresa, fue una mujer muy avanzada a su tiempo, sus escritos, nada tienen que ver con esa España cañí, prefirió meterse a monja que depender de un hombre, porque apreciaba su libertad y sabía que si se convertía en esposa de hombre, en aquellos tiempos, se le habrían acabado las lecturas y las escrituras, se le habría acabado su libertad, así que por tanto nada tiene que ver la mano de esa mujer, santa o no, con el asesino que la robo. La Iglesia tiene una asignatura pendiente con esa mujer a la cual después de muerta descuartizo y repartió por diferentes puntos, Santa Teresa de Jesús sigue como asignatura pendiente. Su maltratado cuerpo incorrupto está descuartizado de la siguiente manera: su ojo izquierdo en Málaga; el pie derecho y parte de la mandíbula en Roma; la mano izquierda en Lisboa, la derecha en el monasterio de las carmelitas de Ronda por último el brazo izquierdo y el corazón en la Iglesia de la Anunciación del Alba de Tormes. Un cuerpo maltratado, violado y dividido.



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