martes, 11 de septiembre de 2012

16 de septiembre /La muerte de Víctor Jara




"Yo no canto por cantar
 ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón".
(Víctor Jara)


 Mis primeros recuerdos de Víctor Jara se remontan a mis catorce o quince años, es más fácil que fusen los catorce y que posiblemente hubiese pasado ya casi un año de su asesinato, yo trabajaba en el hotel donde se alojaba un matrimonio compuesto por un sueco y una chilena, en el bar del hotel, una tarde tenía puesta música de Julio Iglesias,  a mi me gustaba Serrat, pero, ordenes son ordenes, era media tarde y el bar estaba solitario, la chilena me paso un disco. 
-Hazme el favor, ponlo, pero bajito.
Comenzó a sonar “Te recuerdo Amanda”, luego llego “A Desalambrar”, a pesar de estar a un volumen bajo,  el director, con un oido finísimo lo escucho y muy amablemente le dijo a la clienta, que él no tenía nada en contra de Víctor Jara, pero que no quería tener problemas.   En España todavía duraría el padrino del rey Juan Carlos, un largo e interminable año, en Chile la sangre de inocentes llevaba un año regando las calles de Santiago y de otros lugares de aquel país, que hizo soñar a muchos españoles, un año antes.

 De nuevo volvió a sonar Julio Iglesias. Por entonces no comprendí las consecuencias o problemas que podían llegar a causar una canción, a pesar de que yo ya andaba algo politizado, en mi casa desde siempre se había escuchado Radio España Independiente y Radio Francia Internacional, pero no dejaba de ser un niño.
Años después, al comienzo de la “presunta transición a la democracia”, en un mitin del PCE, sonó la canción “A desalambrar”, me acerque a un tenderete, y junto a chapas, carteles de Salvador Allende había una colección de tres casetes de Víctor Jara, me rebusque el importe en mis menguados bolsillos de adolescente y los compre, entonces ya comprendía sobradamente lo que significaba Víctor Jara y su música.


Tras la muerte de Allende , los militares apuntan un cañón contra la universidad y disparan a la rectoría. No hay resistencia: estaban desarmados. Destrozan puertas y cerrojos y toman prisioneros a los 600 que encontraban allí, Víctor Jara entre ellos.
 Víctor Jara fue salvajemente torturado antes de ser asesinado por los golpistas chilenos un 16 de septiembre de 1973. Los militares no perdieron el tiempo, El Estadio Chile, se fue llenando de estudiantes, profesores con las manos entrelazadas en la nuca fueron llenando el Estadio, eran quienes habían resistido en la universidad en defensa de legitimo Gobierno de Chile, esto ocurría el día 12 de septiembre, 4 días después Víctor Jara  era asesinado.
Pronto un oficial reparo en la presencia de Víctor Jara:
-¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!
-¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial.
Le golpearon una y otra vez con violencia criminal, patadas, puñetazos, culatazos, él no perdía la compostura, incluso sonreía, lo cual provocaba más al criminal uniformado, que sacó la pistola, todos pensaron que lo iba a matar delante de todos, pero no, le golpeo con la pistola hasta destrozarle el rostro, cuando el hijo de su madre, se cansó de golpear a cantante ordeno que lo llevasen y lo matasen si se movía, jugaron a la ruleta rusa antes de asesinarlo.
Los militares fueron los perros de presa, no por ellos menos culpables , que el amo que les daba las órdenes, Richard Nixon, presidente indigno amoral y despreciable, él y su gobierno, que dieron alas y armas a esos criminales uniformados.
Militante comunista, Jara defendió a la Unidad Popular con su guitarra, hizo canciones de protesta, pero sus obras mayores, aquellas más sencillas e imperecederas, son las que brotan desde la tierra y de la pobreza de las barriadas periféricas de Santiago, las fuentes de su saber. Víctor creía que "la mejor escuela para el canto es la vida", recuerda su viuda, Joan Turner, en Un canto trunco, las memorias de Jara. Nombrado embajador cultural por Allende, prefería compadrear en una peña popular a los cócteles de diplomáticos.
Víctor nació campesino, desde niño ayudaba en las labores agrícolas a su padres, al mismo tiempo tuvo la gran suerte de que su madre tocaba la guitarra y cantaba, influenciando en el joven Víctor para que se interesase por la música, con 15 años trabajaba en una ebanistería, la muerte de su madre provoco en él una búsqueda interior, terminando en un seminario, en el cual permaneció dos años.  
Fue autor teatral de éxito, cantautor, fue una persona comprometida, con sus raíces y con su pueblo, participó activamente en la campaña de Unidad Popular de Salvador Allende, a petición de Neruda.
Asesinaron su cuerpo con 44 balas asesinas, pero su voz continuara siempre viva, será, es un referente de lucha de los oprimidos. Dónde derramo su sangre ayer, hoy lleva su nombre: Estadio Víctor Jara.
Su último poema, escrito con sus manos destrozadas por los golpes asesinos:

Somos cinco mil aquí
en esta pequeña parte la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total
en las ciudades y en todo el país?
Sólo aquí,
diez mil manos que siembran
y hacen andar las fábricas.
Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura.

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Uno muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse
todos los temores,
uno saltando al vacío,
otro golpeándose la cabeza contra un muro
pero todos con la mirada fija en la muerte.
¡Qué espanto produce el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera
sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es un acto de heroísmo.
¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existe un número
que no progresa.
Que lentamente querrá más la muerte.

Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Qué griten esta ignominia!
Somos diez mil manos
menos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, qué mal me sabes
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos
momentos de infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi.
Lo que he sentido y lo que siento
harán brotar el momento...





 Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que esta tierra es de nosotros
y no del que tenga más.

Yo pregunto si en la tierra
nunca habrá pensado usted
que si las manos son nuestras
es nuestro lo que nos den.

A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
es tuya y de aquel,
de Pedro y María, de Juan y José.

Si molesto con mi canto
a alguien que no quiera oir
le aseguro que es un gringo
o un dueño de este país.

A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
es tuya y de aquel,
de Pedro y María, de Juan y José















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