miércoles, 5 de septiembre de 2012

Sin WERT güenza, cualquier burro puede ser ministro


 


Cualquier burro puede ser ministro.
Eso es algo que ha demostrado con creces el Ministro para la promoción de la ignorancia, es un chulo, un provocador y no solo demuestra su des Wert güenza y falta de ética, sino que además está inhabilitado como ministro de cultura por su manifiesta ignorancia.


Acabo de enterarme, gracias al ministro sin Wert güenza, que yo también compro material escolar para uso ajeno al escolar y ha querido justificar la vandálica subida del IVA al 21% del material escolar que puede tener otro uso (cuadernos, ceras, cartulinas, mochilas...) "técnicamente nadie puede decir si un cuaderno (u otro producto de la lista) lo va a usar un niño de sexto de Primaria o un arquitecto que tiene su estudio". Palabras que tan estúpidas para justificar lo inexplicable, que ni un niño de primaria las hubiese dicho tan torpemente, para justificar su des Wert güenza, demostrando que cualquier inepto puede llegar a ser ministro, pero no a ser maestro, a los cuales siempre he admirado y envidiado sanamente.



Resulta que ahora la culpa la tienen los arquitectos, los maestros, los médicos, los enfermeros de que este gobierno lleve a cabo acciones vandálicas contra los ciudadanos, una vez más este Gobierno nos toma por discapacitado intelectuales, algo debemos tener de ello, ya que permitimos que continúen riéndose de nosotros.
El IVA es un impuesto al consumo, se aplica al producto o servicio por su tipología y uso y no tiene relación alguna con la persona que consuma dicho producto o servicio. El IVA del pan es del 4% y lo pagan los que tengan rentas elevadas o los que no tengan alguna renta. Lo pagan las personas físicas cada día y también lo pagan los restaurantes.


Demuestra una gran estupidez este ministro, que piensa que nos hemos caído del guindo,  el IVA lo paga de manera efectiva siempre el consumidor final, por tanto ese arquitecto termina deduciendo dentro de las deducciones que se aplican a su actividad de manera trimestral ese IVA, que paga por el cuaderno, el bolígrafo o el lápiz, importándole un bledo el importe del IVA, ya que termina desgravándolo, quien no se libra es el cliente del arquitecto. Qué un ministro diga que no sabe si las libretas las gastará un arquitecto o un niño demuestra una gran estupidez.
Sin WERT güenza.

 
    

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