viernes, 5 de octubre de 2012

Alcalá Zamora, Azaña… ¿Y por qué no Garzón?








El pasado día 1 de octubre, escribí en mi blog, un artículo bajo el título: “Baltasar Garzón, primer presidente de la tercera república”, al mismo tiempo lo inserte en mi perfil de Facebook, y en los diversos grupos de los cuales soy miembro.  Desde el principio sabía que iba a crear cierta polémica, menos de la esperada y la deseada, esa es la triste realidad, por un lado para muchos resulto más o menos indiferente, otros me criticaron, incluso alguno llego a llamarme payaso, aunque luego se disculpase, otros dijeron que por encima de su cadáver mi proposición de que Baltasar Garzón encabezase una candidatura conjunta de las diferentes fuerzas republicanas del Estado Español, hubo quien con más conocimientos que yo dijo que Baltasar Garzón debía dedicase a lo suyo, a juzgar los crímenes del franquismo una vez instaurada la república y que había gente joven, más capacitada que Garzón para liderar esa candidatura, algo que no pongo en duda, pero que a mi entender esa gente joven está desaparecida o no se conoce, hubo quien dijo que debía ser alguien que no estuviese manchado por la política y que Garzón había llegado a participar en la misma, también se dijo que el ex-juez era un socialdemócrata y por tanto no era de fiar.  Pero sobre todo, hubo comentarios de personas que estaban en líneas generales de acuerdo conmigo, tampoco muchas, esa es la verdad, unas compartieron el enlace y otras sencillamente le dieron al me gusta, tal vez por compromiso o inercia.  La cosa es que si hay un defecto que tengo es que soy, no testarudo, ni constante, sino como dicen en mi tierra manchega, más cabezón que una mula roma, así que vuelvo a la carga.

Sobre pasar por encima de cadáveres de nadie, no comento nada, pues estoy de acuerdo con la página de Rosa García Litrán “La TRANSICIÓN hacia la III REPÚBLICA ESPAÑOLA debe ser PACÍFICA y ORDENADA”, sobre ser payaso, nada que objetar, lo asumo desde hace tiempo, me gusta reír y hacer reír, y como luego hubo disculpas, las acepto. Nadie tiene por qué estar de acuerdo con mi punto de vista, ni yo con el de nadie.  Sobre que Baltasar Garzón debe dedicarse a lo suyo, la verdad. ¿Qué es lo suyo? Ha sido expulsado de la carrera judicial y para juzgar los crímenes del franquismo una vez instaurada la tercera república, primero ha de instaurarse esa tercera república y el camino que llevamos, puede que me jubile yo antes.  Sobre estar manchado por la política, creo que solo un poco salpicado y además por el lado izquierdo, que es el que nos gusta.  Sobre que hay gente más joven, lo mismo digo, que salgan y comiencen a hacer méritos reconocidos por la ciudadanía, hasta el punto de que las gentes lleguen a votarles de forma entusiasta.

El último punto, cuando menos llamativo, es que, no, “porque Garzón es socialdemócrata, y ya se conoce el resultado de los socialdemócratas”.   Como aficionado a la historia echo la vista atrás, a esa idealizada segunda república española, esa que parece ser la meta de casi todos los sectores republicanos de este país, para mí la segunda república, es el pasado, con muchos errores, pero al mismo tiempo un gran logro de libertades. Puede ser un referente pero no un espejo, un referente en cuanto a ansias de libertad, ilusión, logros democráticos, ganas de democratizar un país anclado en el pasado, intentos honestos de justicia social…

La tercera república debe ahondar en esos aspectos positivos de la segunda, más no debe ser un arma arrojadiza, algo que dé miedo a una parte de la sociedad, por mucho que cada uno tengamos una “república ideal” o un ideal de república propio y personal. Una parte importante de la sociedad asocia injustamente república y guerra civil, cuando la república fue víctima de la intolerancia fascista y no provocadora de esa contienda que no se debe olvidar ni perdonar a los culpables y sí rehabilitar a las víctimas de la misma.  La tardía ley de Memoria Histórica, fue encaminada a ello, pero por mucho que algunos sectores “duros” de los familiares de las víctimas, piensen que Baltasar Garzón no hizo todo lo que ellos hubiesen deseado o podría haber hecho, fue el único juez que se lanzó a ruedo, pagando por ello las consecuencias, aunque la jerarquía judicial le absolviera por prevaricación con respecto a su instrucción sobre los crímenes del franquismo, lo aparto injustamente debido a su toma de postura con respecto a esos crimenes, disfrazando la sentencia condenatoria con la investigación de los delincuentes del caso Gürtel, para así no dejar al descubierto su vergüenzas reaccionarias  del poder judicial y poder apartarlo de la carrera como magistrado, sin que se asociase con motivos políticos, que es realmente por lo que lo apartaron.

Otra parte de la población, aquellos que de un modo u otro nos calificamos de izquierdas y por tanto republicanos, hay que dejar claro que ser de izquierdas y monárquico, es un contrasentido estúpido, pues aunque se puede ser republicano y de derechas, no se puede ser monárquico y de izquierdas, los encajes de bolillos son típicos de mi tierra manchega, pero aunque en política se intenten, no suelen resultar. Esa parte de la población que somos conscientes que somos republicanos, también en cierto modo utilizamos los símbolos de la república como exclusivos de la izquierda, no concebimos que una república pueda ser burguesa o de derechas, hay nos equivocamos, la bandera de la república y su escudo constitucional, es y debe ser la bandera de España, la otra es la borbónica o monárquica, como queramos llamarla, pero la bandera republicana es y debe ser la bandera del pueblo y la constitucional de todos los españoles, incluidos los de derechas.

 La república es y debe ser plural y democrática, de todos, hay que atraer a ese 70% de jóvenes que consideran que la monarquía es un anacronismo inútil y costoso, algo del pasado, pero hay que tener en cuenta que ese 70% de jóvenes, no son todos de izquierdas, ni republicanos en el sentido estricto del término, tal y conforme lo concebimos los republicanos españoles actuales y que incluso consideran la bandera monárquica como propia. Por tanto para llegar a la república hay que contar con todos los sectores de la sociedad española, sin imposiciones y sin asustar a nadie, sin proclamas revolucionarias  o incendiarias;  la república debe ser atractiva para cualquier sector de la sociedad, una vez extirpado el cáncer de la anacrónica monarquía, que cada uno luche por su modelo de republica ideal, pero primero unámonos por traer esa república.

Para conseguir esa unión de todos los sectores republicanos debe darse una serie de condiciones, tener claro que en la cúpula del PSOE, se sienten cómodos con el actual “status quo” y no harán nada en este sentido, a no ser que se vean arrastrados por las circunstancias, ya comienzan a hablar de federalismo, IU, declarándose republicana, se conforma con un 10% de los votos, o crecer un poco, los partidos republicanos, aunque en crecimiento, por si solos, tampoco tienen tirón en la sociedad, ni uniéndonos todos.  La solución crear un Frente Republicano, un foro cívico, que aglutinase las distintas sensibilidades de la izquierda, incluso de centro y que en su cabeza hubiese alguien de mucho prestigio, alguien con carisma, a mí la verdad, no se me ocurre otro que Baltasar Garzón, aunque lo del nombre es lo de menos, puede surgir en cualquier momento.  Pero es necesario que sea pronto, como dije, la monarquía está desprestigiada, el PP, no necesita nadie para que lo desprestigie, se basta solo y el PSOE, continua desprestigiado y en caída libre. Que suba IU, hasta un posible 15%, no sirve de nada, hay que aglutinar, unir y crear una ilusión y el momento es ahora, con España a punto de perder su soberanía, puede que este mismo fin de semana seamos “rescatados”.

Volviendo a la intención de este escrito y a su título, el primer presidente de la segunda república, es cierto que no fue un socialdemócrata, fue ministro de la monarquía borbónica en diversos gobiernos, solo tras el golpe de Estado de Primo de Rivera fue modificando su ideal monárquico para transformase claramente en republicano y apoyar la idea de una república española a semejanza de la tercera república francesa.  Alcalá Zamora fue conservador, católico, lo cual no le impidió apostar por la republica de manera decidida y que su prestigio diese lugar a que las clases medias de la burguesía española apoyasen también a la república en las elecciones del 12 de abril de 1931. ¿Alguien cree que si solo hubiesen apostado por la república socialistas y republicanos de izquierdas se hubiesen dado los resultados que se dieron en favor de la república ese 12 de abril? No quiero decir con esto que Alcalá Zamora fuese el presidente ideal, o deseado ni por mí, ni por la mayoría de los republicanos de la época ni de ahora, de hecho casi pasa desapercibido y apuesto que muchos de aquellos que se llaman republicanos piensan que solo Azaña fue presidente de la segunda república, pero fue el presidente necesario para aquella joven república en aquellos cruciales momentos.

Manuel Azaña, harina de otro costal, no soy yo quien para manchar su imagen, creo que es el icono más representativo y digno de la segunda república, elogiado por todos los republicanos, e incluso por monárquicos como el impresentable de Aznar o el misógino de Gallardón, pero tampoco era una persona netamente de izquierdas, aunque sí bastante coherente, aunque se opuso de manera tan decidida como irónica al voto de la mujer “solo hay dos mujeres en la Cámara y ni por casualidad son capaces de ponerse de acuerdo” preguntándose al día siguiente qué pasaría entonces en España cuando hubiese cincuenta mujeres, opinión por otra parte que compartían prácticamente todos los diputados de izquierdas.  Sin embargo… ¿qué republicano cuestiona la calidad de su figura?

Cuando escribí sobre Garzón como primer presidente de la tercera república, del mismo modo que cuando publique “LOS CAMINOS HACIA LA REPÚBLICA”, el 29 de junio de este año, lo único que quería transmitir, que quiero transmitir, no que sea Garzón o “Perico de los palotes” quien deba liderar ese camino hacía la república, los nombres son lo de menos, lo importante es que esos nombres, sean capaces de liderar ese camino hacia la república, de forma plural y cohesionada, sin que tire para atrás a gentes de derechas, de centro o de izquierda moderada, sin que de miedo a esa clase media que pueda apoyar la república de modo vacilante, pero que es imprescindible su apoyo.  Garzón goza de suficientes simpatías entre todo tipo de personas más o menos democráticas, puede ser un aglutinador de diversas tendencias. Eso no quiere decir que sea ni el único, ni imprescindible, simplemente que hay que ir buscando alguien que reúna las cualidades que tiene él, del mismo modo que las reunió en su momento Alcalá Zamora o Manuel Azaña.

Por otra parte, lo escrito aquí es una opinión personal, no soy nadie, hace mucho tiempo que no milito en ningún partido político, por tanto no me siento condicionado por las directrices de ninguno, tampoco tengo ningún tipo de certeza de que a Baltasar Garzón, le pueda interesar liderar esa transición hacia una democracia real y autentica, hacia una república, no obstante, me gustaría que funcionase el “efecto mariposa” y ese efecto trajese la república a España.


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