sábado, 13 de octubre de 2012

La constitución del 78, la virgen violada, la gran farsa de la transición, el atado y bien atado del dictador.




Cuando aquel jueves santo de 1977 fue legalizado el PCE, parecía que todo era posible, que la tan pregonada ruptura democrática iba a ser una realidad, pronto nos dimos cuenta que el guion era otro muy diferente, aun así eran tantas las ansias de libertad que unas migajas que nos dieron con “adormicina” nos apaciguaron y no nos hicieron perder la ilusión, llenábamos los locales, las plazas de toros se quedaban pequeñas, el PCE, fue el principal partido, en muchos espacios en el tiempo, el único que mantuvo la lucha por la democracia en España durante la dictadura, hasta mi último año de clandestinidad no conocí a personas de otros partidos que llevasen a cabo esa lucha, aunque si los hubo, en las universidades sobretodo.
Tras ese jueves santo, el PCE renuncio a cosas irrenunciables, con tal de ser legalizado, no me refiero a la dictadura del proletariado, que muchos no sabíamos muy bien lo que era, al menos yo, sino a una ley electoral democrática, a una democracia más amplia, a un modelo de Estado moderno y democrático que no acatase servilmente a ese otro anacrónico e impuesto por la dictadura fascista.


 
Los acontecimientos nos dejaban descolocados, algo fallaba, algo no cuadraba, algo a muchos nos decía que no era eso lo que queríamos, por lo que nos habíamos sacrificado muchas noches y días, y algunos habían sacrificado y perdido la vida, aquello no era lo mismo que habíamos escuchado a través de Radio España Independiente, “La Pirenaica”, que aunque háblese de reconciliación no decía nada de claudicación, por utilizar suavidad en la expresión.


A pesar de todo continuamos implicándonos, aunque algunos rechazamos el carné, estuvimos a lo que se nos pedía, incluso yo estuve a punto de votar la constitución de 1978, no la vote porque esa farsa se votó unos días antes de cumplir yo los 18 años, más del 70% de los españoles actuales, no la votaron tampoco o por que no quisieron, porque no eran mayores de edad o porque nacieron después, esa constitución súper rígida se ha quedado desfasada en casi todos sus artículos y preámbulos, no ha evolucionado, las reformas que se han llevado a cabo de la misma ha sido o para ceder soberanía, Maastricht o para volver  a bajarse los pantalones cediendo de nuevo soberanía a los “mercados”, siendo violada por los dos grandes partidos.    
La constitución francesa en ese mismo periodo ha sido modificada en favor de los ciudadanos cinco veces, no para atar el nudo más fuerte, sino para avanzar en las libertades democráticas y actualizarlas a los tiempos.  Hoy esa Constitución de 1978, que en su tiempo fue más producto del pasteleo que del consenso,  se ha demostrado que es la cuerda con que Franco ato todo muy bien atado, la mordaza que tapa cualquier ansia no autorizada, la virgen inviolable que es violada cuando los cómplices de la farsa les apetece, aunque una vez violada la vuelven a subir a los altares y la proclaman, santa, pura e inmaculada.  Esa constitución ata y amordaza, como ya he dicho, la voluntad de los españoles, se emplea contra los ciudadanos que tienen aspiraciones de mayor libertad y democracia, perpetua la herencia del franquismo con sus artículos sobre la monarquía, se apela a ella contra las aspiraciones de los pueblos del Estado y se invoca para negar libertades o derechos y la preside como puede verse en la imagen el escudo franquista.
El escudo franquista preside la constitución de 1978



Cambiar la forma de Estado según esa inviolable virgen violada que es la constitución del 78, es más que imposible, Franco y su sucesor lo ataron y bien, requiere que una mayoría de dos tercios de ambas cámaras, con la actual ley electoral deben ponerse de acuerdo los dos principales partidos del régimen para llegar a esos dos tercios, ambos claramente monárquicos, PP y PSOE, aunque en el segundo sus bases en teoría son republicanas, ya que se definen de izquierdas y es una grave contradicción, además de imposible ser de izquierdas y monárquico, una auténtica aberración, si en un arrebato democrático se diese el paso de solicitar  un referéndum para dar a los ciudadanos la posibilidad de decidir, automáticamente deberían disolverse las cámaras, volver a convocar elecciones y que de nuevo se pusiesen de acuerdo dos tercios de ambas cámaras y solo entonces y siempre que el rey estuviese de acuerdo, se le daría al pueblo la oportunidad de llevarle la contraría al dictador y desatar ese nudo que ato y cual mordaza contra el pueblo español, con la complicidad de los partidos del régimen , pues esta constitución miente al decir que la “soberanía reside en el pueblo” a no ser que se le añada la coletilla “siempre que la decadente y corrupta clase política y el rey así lo decidan” .
Es deber de los ciudadanos desatar el nudo franquista, la virgen violada no colma las aspiraciones de libertad de España, porque la soberanía no reside en el pueblo, sino en la casta oligárquica político financiera al servicio, no del pueblo sino  esa oligarquía económica y de su majestad el rey, que por cierto, no ha jurado la constitución, porque anteriormente había jurado los principios del “Glorioso Alzamiento Nacional”.

Recobremos la legalidad democrática, recobremos la República.



La constitución más democratica de la historia de España





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