martes, 8 de enero de 2013

¿Existe la furia española o somos sumisos vasallos? A Galopar(Rafael Alberti)

Piensan estas mentes que nos gobiernan que el pueblo tiene una capacidad de aguante infinita, posiblemente les estamos dando razones más que de sobra para que así piensen. Están acabando con los frutos de la lucha de cientos de años, con  aquello que nuestros padres y abuelos les costó, sudor, lágrimas y hasta la muerte,  nos lo estamos dejando arrebatar con una pasividad que asombra al mundo,  ¿Dónde está la furia española, en el fondo del mar?

Solo existe la furia en el deporte de elite y nos conformamos con trofeos deportivos,  damos colorido a nuestros balcones con banderas monárquicas, como si la España cañí del franquismo resucitase cual ave fénix.  Llenamos calles y plazas para celebrar copas hueras, mientras desahucian familias,  les roban la educación a nuestros hijos, la salud a nuestros mayores y a nosotros mismos y el derecho el trabajo a todos, mientras nos quedamos sentados en el sofá cada vez que tiran una familia a la calle, cada vez que se produce una agresión a la educación, a la sanidad.


 Permitimos que nuestros jóvenes se vayan a trabajar a Alemania, Canadá o sabe dónde, mientras aquí se recorta todo tipo de investigación para potenciar otro modelo de desarrollo diferente.  El I+D+I no es siembra que se coseche en un año, como las maderas nobles requieren muchos años de cuidados y mimos, en España comenzaba a desarrollarse de manera tímida, ahora radicalmente ha desaparecido toda ayuda  a la investigación, el gobierno le ha cortado las patas a un potrillo que comenzaba a crecer, España tendrá que depender como siempre ante la ineptitud de nuestros gobernantes, de las importaciones ¡Qué inventen ellos!


No nos merecemos nada, los cobardes agachan sumisos la cabeza, la furia española no existe, y si existe anda distraída con estúpidas declaraciones gubernamentales, llámense Wert o Morenes, que intentan alentar un patriotismo rancio y fascista, enfrentando españoles contra españoles, no son otros quienes provocan, son ellos, quienes se les llena la boca de la palabra España, como si el patriotismo fuese patrimonio de aquellos que sacan banderas en procesión. No,  la furia española no existe y si existe está moribunda o adormecida por la mentira y el miedo, como si cuarenta años de dictadura, más treinta y siete de falsa democracia nos pesasen más que la losa del Valle de los Caídos. 


No hay critica, al menos no la suficiente y necesaria para que tiemblen aquellos que están llevando tan criminales agresiones contra los ciudadanos, estamos acobardados, nos conformamos con las migajas de “caridad” que nos echan a los pies como si fuésemos perros, juegan con nosotros y nos callamos, participamos de la mentira que cual acido nos está comiendo los pies sin darnos cuenta, hasta que terminemos devorados, no por los lobos o los buitres, sino por nuestra cobardía.

Quiero tener esperanza, pero solo veo eso, resignación y miedo, tanta que se permiten hacer un simulacro de entrevista entre dos ancianos con el periodo de caducidad sobrepasado en varios años, tanto en el estilo babeante de uno como en la sinsustancia en las respuestas del otro. Uno representa el periodismo servil del franquismo complaciente, el otro a una anacrónica institución.  Uno solo pregunta lo que el preguntado desea y el otro responde lo que le da la gana, pero ninguno se acuerda del terrorismo financiero que son los  desahucios, ni de los casos de corrupción que afectan a la muy decadente clase política y a miembros de la más anacrónica de las instituciones posibles.  Hablan del amor del padre a una España a la cual se brindó en al menos dos ocasiones a traicionar para luchar al lado del genocida que nos la metió hasta el fondo y sin vaselina, hablan del hijo de méritos desconocidos y que aspira a un empleo pagado de por vida, pero no hablan del pueblo, no hablan del pueblo que lo está pasando mal, porque saben que es un pueblo sumiso y cobarde.

El pueblo puede despertar, debe despertar, debe hacer temblar el suelo que pisa, debe ponerse a galopar.


 A GALOPAR ( RAFAEL ALBERTI)

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!



Publicado también en: Eco Republicano
y en :                          Unidad Cívica por la República

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