domingo, 13 de enero de 2013

¿Y si sale tonto? ¿Tenemos que cargar con un jefe del Estado tonto?




Aunque ya ha llovido desde entonces, cuando dijo mi paisano Cayo Lara estas palabras se me quedaron grabadas en la memoria, ¿Y si sale tonto? Es una expresión muy manchega, pero que puede hacer reflexionar bastante sobre la cuestión dinástica de la monarquía en general y la borbónica en particular y lo absurdo de mantener esta anacrónica institución.
En un rápido repaso por los distintos monarcas borbónicos podemos decir que ninguno se salva de la quema, comenzando por el primero que arraso ciudades como Barcelona o Xàtiva, siendo el  precursor del negocio del tráfico de esclavos de la corona española, además de ser un demente y un guarro, siguiendo por sus hijos Luis I, “El Robamelones”,Fernando VI, “El Melancólico”, que apenas les dio tiempo a casi nada, pero que la inteligencia en cualquiera de los tres era como el valor del soldado, de los hijos del primer borbón se libra Carlos III, hijo de la malvada madrastra,mala, malísima Isabel de Farnesio, aunque también tuvo sus sombras bien marcadas, pero al menos fue aceptable, pero no así el hijo de este, Calos IV, cornudo consentidor, y uno de los mayores traidores a España de la Historia.

Tras el quinto borbón, viene el paréntesis de Pepe Botella, para continuar Fernando VII, quien junto con su padre fue un gran traidor, al traidor de su padre y traidor como su padre a España, lameculos de Napoleón, violador, asesino, déspota, tirano… etc.  
Continuamos con la ninfómana de su hija, heroína de la publicación de  los hermanos Bécquer, “Los borbonesen pelota”, continuamos, tras la primera República, con su hijo, con el poco tiempo que vivió, tuvo dos esposas, y con dos amantes tuvo hijos, como sus antepasados caso con una prima hermana primero, luego dicen de las malformaciones provocadas por el incesto entre parientes cercanos, si es que así es imposible que saliese ninguno con la cabeza bien amueblada.

Llegamos a Alfonso XIII, una joya de la corona, muy espabilado como que no era, pero putero e introductor de películas porno, va a ser que sí, además de propiciar la dictadura de Primo de Ribera, entre otras cuestiones vergonzantes, eso sí a este como le tengo especial cariño, gracias a sus torpezas congénitas de la genética borbónica,  llego la segunda República, además, al igual que la primera de manera pacífica, al igual que la primera derrocada por intolerantes criminales.

Llegamos por fin al rey sin corona que fue Juan de Borbón, hasta en dos ocasiones intento enrolarse al servicio de las fuerzas traidoras a España del genocida general Franco, no digo que fuese este borbón tonto, al final se salió con la suya y llego a un acuerdo con el dictador para colocar a su hijo, no al preferido, ni al “Senequita”, al otro, y el dictador le nombro su heredero y nos lo coloco, atado y bien atado al cuello de los españoles.

Ahora aquí el quid de la cuestión, al heredero del dictador lo hemos aguantado ya 37 años, a pesar de sus corruptas amistades, a sus actividades cinegéticas con osos borrachos de vodka y  miel, de excursiones, con princesa alemana incluida, a  África a matar inocentes elefantes el día de la República.  Hemos aguantado y estamos aguantando ver a un yerno no salpicado, sino metido hasta más arriba de la curcusilla en la pringue generalizada del actual régimen monárquico, salpicando a infantas y princesas… Con su católica majestad, en un estado lamentable en todos los sentidos, como decimos en La Mancha, “más p`alla que p`aca”, cuando las espiche, vamos aguantar a otro borbón al cual no se le conoce ni oficio ni beneficio…
Como dijo mi paisano, Cayo Lara:
¿Y si sale tonto? ¿Tenemos que cargar con un jefe del Estado tonto?
Pero aunque salga listo, da lo mismo, mereceremos las orejas de burro si lo permitimos,
 no sería él quien fuese tonto, el tonto de remate en plural, sería el pueblo español en su conjunto.

Publicado también: Unidad Cívica por la República

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