miércoles, 9 de enero de 2013

Sacar por la pinta (Aquel Pinarejo del recuerdo)

Andaba yo en una calurosa tarde de agosto, a la sagrada hora de la siesta, que como no soy muy religioso, siempre me la saltaba, hasta hace bien poco, que si puedo media hora chafo la oreja - no más que me levanto atontado y ya estoy bastante de por sí - tenía entonces yo 17 tímidos años, pues muy a mi pesar esa era mi maldición, la timidez. Marchaba  por las desiertas calles de Pinarejo, buscando la sombra, al bar de Paquillo, a por mi ración de droga diaria, la cafeína, un buen café después de comer es uno de los mayores placeres.   Poco antes de llegar, subiendo la cuesta me llamo un anciano que marchaba lentamente apoyado en una garrota, para que decir bastón, si en Pinarejo es garrota. aquí es garrota. Era el abuelo de un  amigo, pronto comenzó una especie de interrogatorio muy extraño, primero me pregunto que a donde iba y le conteste que a tomar un café.

- Llevamos el mismo camino, pero yo en lugar de café me tomare un vinillo.
Me adecue a sus lentos pasos y comenzó la casquera, preguntas que por mi timidez medio se quedaban sin respuesta.
- ¿Cómo está la familia?
- Bien.
- ¿Habéis venido a la fiesta o solo a pasar unos días?
- A pasar unos días…
- ¿y no os vais a quedar para la fiesta, con lo poco que queda?
- Luego vendremos.
- ¿Pero habéis venido todos no?
- No, solo mi hermano Julián, mi madre y yo…
- ¿y los demás…en Ibiza…o estáis en Valencia?
- Estamos  en Valencia…
- Ah, ya decía yo, que andabais por Valencia…
- Si, andamos por Valencia.

Llegamos al bar de Paquillo después de una interminable batería de preguntas que yo solía contestar casi con monosílabos, justo antes de entrar, pone su mano en mi hombro, le ayudo a subir los escalones y una vez dentro, se me queda mirando fijamente, como intentando adivinar mis pensamientos, menea la cabeza de un lado a otro.

- El caso es que… ¿tú de quién eres?
Me quedo estupefacto mirándolo, sin saber que responder, en eso que entra por la puerta su nieto, con el cual había quedado, eso me da fuerzas y le espetó:

- ¿Después de todo lo que me ha preguntado todavía no sabe quién soy?
- Estaba a ver si te sacaba por la pinta y resulta que eres...- Notándose que todavía no sabía quién era yo.

- De la Vicenta, abuelo, de la Ciriaca.- Salta su nieto

- Lo que yo decía... el guarín de Fermín Arenas.

Esas son las cosas de Pinarejo, que supongo que todavía pasarán, o al menos deberían pasar, sacar a la gente por la pinta, aunque ahora con tanto mestizaje está harto difícil. 

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