lunes, 4 de febrero de 2013

Rajoy, La Razón y ABC o Cuando creer es cuestión de Fe

El sábado tras una pantalla, hoy tras la Merkel
Que estamos en la España mariana, en la hay presuntas vírgenes milagrosas, QUE A MI NO ME CONSTA que existan ni  vírgenes ni milagros, ya lo sabíamos.   Existe la España de la fe que entra a través de la peineta procesional, la de las saetas cantadas a figuras escultóricas que presuntamente representa a Jesús o a su santa madre.  A esas figuras de madera o escayola,   son  muchas las personas tienen fe y creen  que son capaces de obrar milagros, lo sabíamos.  Son muchos aquellos que le niegan un vaso de agua al prójimo para después dar cuantiosas donaciones a la iglesia también lo sabíamos, pero al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Se equivoca por tanto don Mariano que España es un país de fe ciega, que en muchos casos lo es, ya sea en la religión o en aquellos que dicen defenderla, pero para todo hay un punto, también somos muchos los que como santo Tomas,  necesitamos ver para creer.  Pretender que con todas las pruebas que indican que miente como un bellaco le creamos, por mucho que digan que es falso los dos principales periódicos monárquicos, nadie le va a creer, ni tan siquiera quienes compran esos diarios.

Quien ha hecho de la mentira su bandera, incumpliendo todas y cada una de sus promesas electorales no puede pretender actos de fe por parte de los españoles, a los cuales nos dijo que iba acabar con el desempleo, que íbamos a llegar a fin de mes y lo único que ha hecho al respecto es una Reforma laboral que pone los despidos a precio de salfo.  Quien dijo que era una aberración subir los impuestos y llevo a cabo campañas contra la subida del IVA, para después subir a productos básicos y la cultura, prometiendo que jamás cruzaría la línea roja de la educación o de la bajada de las pensiones y que sin embargo ha cruzado esas líneas rojas a una velocidad de vértigo, a ese personaje que no se atreve a dar la cara, que dice que va a despejar todas las dudas y no despeja ninguna, al contrario, no se le puede creer.


 El discurso del sábado, sin presencia física de los medios de comunicación, de manera cobarde, sin dar la cara ni  arriesgarse a preguntas incomodas, deja claro que no es capaz de mantener un careo ni desde un atril, cosa que hoy no le quedará más remedio y  por supuesto tendrá más repercusión con la führer alemana Ángela Merkel en la rueda de prensa conjunta. No me extrañaría que con los calzoncillos cagados pidiese a la führer Merkel hacer la rueda de presa tras un monitor, pues él aunque cobarde no tiene el aplomo para mantener la mentira con tanto aplomo como González Pons o el predicador tuerto Floriano.

Su cobardía para enfrentarse a los medios dejaría claro ante cualquier juez que miente, en este caso somos los ciudadanos españoles los jueces, además de ser los perjudicados por sus medidas antisociales y tiránicas.

Las pruebas caligráficas son claras, por mucho que diga González Pons, no se escriben en una sentada, en mi juventud, cuando no habían ordenadores,  durante un año lleve la contabilidad de un hotel, y todos los días debían cuadrar las cuentas, Las cuentas de Bárcenas cuadran al milímetro, la negación de autenticidad resulta un acto de cinismo bestial, es algo que terminara pasando factura al PP del mismo modo que en su momento paso factura al PsoE de Felipe González los casos de corrupción de su etapa, cuando se enteraba por la prensa.
Solo la Razón y ABC tienen fe en las palabras de Rajoy
No se puede tomar a los ciudadanos por imbéciles, hay una cosa que nos suele fastidiar a los españoles más que la mentira o la negación de lo evidente, que nos tomen por tontos, eso es lo que está haciendo el PP y los dos diarios monárquicos, las portadas de ayer son claras y de hoy,  también mienten de manera descarada y además cobrando por ello, desde luego yo por mucha fe que tuviese en Santa María de la Mentira Perpetua, dejaría de comprar tales diarios.


No se puede mentir y cobrar por ello, del mismo modo que Rajoy si fuese el dirigente de un partido podría mentir, desgraciadamente una inmensa mayoría de la decadente clase política lo hace, pero un presidente del gobierno, ni puede ni debe hacerlo, no está legitimado para ello, esos papeles apócrifos, no son contabilidades ajenas a la contabilidad del PP, si a la oficial, a la que se declara en la renta anualmente, esos papeles están dentro de la contabilidad que no se declara, de la oculta, la que no va en ninguna declaración fiscal, por tanto es inútil querer demostrar la inocencia presentando esa declaración, el dinero negro no figura en ninguna declaración de la renta, de lo contrario no sería negro.

Las presunciones por parte de los ciudadanos son certezas, quien quiera creer que crea, la fe para los convencidos o mejor dicho para los interesados, yo estoy seguro que dentro el PP, hay mucha gente honrada, al menos quiero creerlo, que puede hacerse cargo del mismo, pero hoy por hoy para inmensa mayoría de los españoles no quiere decir  Partido Popular, sino Partido Podrido.

Mientras escribía esto daba sus explicaciones a los periodistas en Alemania, tal vez las faldas de la Merkel le daban la seguridad para hablar sin decir ni sí, ni no ni todo lo contrario:

“Todo lo que se refiere a mí y a mis compañeros de partido no es cierto. Salvo alguna cosa que es lo que han publicado algunos medios de comunicación. Dicho de otra manera, es total y absolutamente falso”.

Ahí queda eso, ni sí, ni no , sino todo lo contrario, cada cual que lo interprete como quiera, más falso que un billete de mil euros.




SyR




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