lunes, 14 de octubre de 2013

Las Cortes de la II República fueron propuestas para el Premio Nobel de la Paz


Escrito por Luis Egea

Las turbulencias políticas actuales que asolan España de incertidumbre, corrupción y retrocesos, hacen indispensable mirar hacía atrás y recuperar nuestra historia, cuando los políticos españoles gozaban de un prestigio internacional. 
Es bien elocuente y aleccionable ir descubriendo cuántas circunstancias, valores cívicos y humanos trajeron los políticos republicanos, dejando a un lado sus ideologías políticas y uniendo sus esfuerzos para avanzar en liberad, progreso y modernidad por el bien común del pueblo. Primero proclamando la Segunda República Española y destronando la monarquía anacrónica y despótica del rey Alfonso XIII, abuelo del actual rey Juan Carlos. En segundo lugar, aprobando la Constitución de 1931, una de las más avanzadas del mundo en materias de derechos humanos. En tercer lugar, asumiendo el Estado la educación como un servicio público y protagonizando la mayor reforma educativa que ha tenido España, con la construcción de más de 20.000 escuelas y la dotación de miles de maestros y maestras repartidos por toda la geografía española. Enseñantes comprometidos que lucharían contra el atraso educacional allí donde más era necesario. En cuarto lugar, implantando el laicismo y la libertad religiosa, separando todas las cuestiones Estado-Iglesia y suprimiendo la enseñanza religiosa en las escuelas públicas.

Todos estos logros, serían reconocidos en Europa y un grupo de políticos e intelectuales decidieron proponer a las Cortes de la Segunda República Española al Premio Nobel de la Paz en el año 1933. Las personas que nominarían al Parlamento de la Segunda República fueron el británico Arthur Henderson (Premio Nobel de la Paz en 1934), el noruegoChristian Lous Lange (Premio Nobel de la Paz en 1921), el Ministro sueco Östen Undén y el parlamentario británicoRobert Lord Cecil

Sin embargo, y a pesar de que la propuesta se hizo conjuntamente en Oslo, Londres y Estocolmo, no se realizó ninguna evaluación porque "la nominación también había sido firmada por otras dos personas que no tenían derecho a nominar". En las notas de los archivos no especifican quienes eran esas dos personas, pero hay una explicación: Lous Lange había nominado también a Théodore Ruyssen y Hederson nominó también a Norman Angell, sugiriendo que Angell y las Cortes Españolas fueran premiadas por separado con los dos Nobel, el reservado de 1932 y el de 1933.  Norman Angell recibiría el Nobel de la Paz en 1933 pero las Cortes españolas no se tendrían en cuenta.

 La nominación puede consultarse en el legajo 54-1 (enlace).

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