martes, 14 de agosto de 2012

Ni 400 miseros euros, ni pizca de vergüenza


 


Falta un día para que se termine la prestación de los 400€ a los parados de larga duración, el gobierno aún no ha dicho si esa prestación va a continuar o no, el hipócrita y cínico portavoz del PP, Alonso, dice que estaría bien, pero que duda que exista dinero en las arcas para prorrogarlas, son afirmaciones terroríficas, cínicas e hipócritas, además de falsas y mentirosas.
Los 400€, es lo que muchas familias tienen no para vivir, sino para pasar como siempre se ha dicho más hambre que vergüenza, si tanto les ha escandalizado a la derecha rancia del PP y a la seudo izquierda del PSOE,  que  pacíficos carros  de “combate” hayan salido de los supermercados llenos de alimentos básicos para los necesitados, ¿no les escandalizan que miles o millones de familias se mueran de hambre? Eso se llama cinismo criminal.

 
Suponiendo que no hubiese dinero para otra cosa, ¿no sería más lógico y justo que sus señorías y los altos cargos del Estado, jueces y Divar´s varios no  cobrasen durante un mes?¿ O que se eliminase esa anacrónica e inútil institución impuesta por el dictador genocida, que es la monarquía y que nos cuesta 564 millones de euros?
Un ejemplo lo que nos cuesta la monarquía habría para pagar a 1.410.000  desempleados de larga duración, esa partida yo la 
 Ni 400 miseros euros, ni pizca de vergüenza


eliminaría de un plumazo, la desvergüenza y el cinismo también y al sindicalismo complaciente que se reúne con el heredero de Franco sin cuestionar nada… pues también.
La eliminación de otra inútil institución como el Senado, también ahorraría gastos, que la vacaciones olímpicas de la familia real a cargo de los españoles también daría pagar a muchos desempleados, las costosas matanzas de elefantes, también daría para pagar a muchos desempleados, se puede recortar de muchos lados. 
De todos modos aunque terminen dando esa ayuda ya resulta criminal  y terrorifico mantener la incógnita el mantener hasta el último momento.
España necesita cambios profundos y de calado, cambios reales, no solo estéticos, cambios en los cuales valgan más las personas que los cargos, donde la prioridad de los gobernantes sean las personas y no los cargos y las instituciones anacrónicas, donde la educación, la sanidad, la vivienda, el trabajo, la vivienda y la dignidad de la persona esté garantizada por ley.
¡Pan, salud, dignidad y República!

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