viernes, 21 de diciembre de 2012

Obrero despedido, rabia abonada (Poesía)


Nunca había sido despedido, ayer unas horas antes de la comida de Navidad lo fui, curiosamente hace unos días escribía sin sospechar nada: "En los días anteriores los patronos confraternizaran con sus obreros, serán uno de ellos, pero ya tendrán el finiquito redactado aplicándole  la reforma laboral".   Fui despedido vilmente, por unas horas me sentí hundido, sentí la impotencia, la rabia, los sueños rotos, las lágrimas, pero hoy miro al frente con rabia, no van a lograr su objetivo este criminal sistema, este régimen,  apéndice bastardo de la dictadura genocida, no han creado un parado han abonado la rabia de un obrero en lucha, que no ha de parar, le cueste lo que le cueste, lo vea o no hasta que sean ellos quienes sientan lo que sienten esos seis millones de parados, esas familias desahuciadas…





Busco el cálido sol de luces prisioneras,
Camino pisando suelo hostil, resbaladizo y frío,
Sé que me están esperando sonrientes,
Aunque finjan al verme entrar.
Me tienden la mano, ¿sabes por qué te hemos citado?
¿Cómo estás, va todo bien? Preguntan hipócritamente.
Les miro fijamente, sonrió  tristemente.


Sé lo que me espera y ya me duelen
Las esquirlas de las palabras no dichas.
El frío mármol lo noto ahora quebradizo,
Mis piernas notan el barro bajo mis plantas,
Unos papeles y un cheque me esperan.
Sobran las hipócritas palabras,
Las falsas manos de amistad que me tienden.


Noto la congoja, la angustia…
Pienso en mis hijos, pienso en mi esposa,
Las lágrimas luchan por salir de mis ojos,
Pero el orgullo lo impide, no les daré el gusto,
Aunque mi corazón sea devorado
Por las criminales garras de los “mercados”,
Asesinos, reyes, políticos y banqueros…


Quisiera estar muerto como frío espejo,
Para no ver las grietas del silencio,
Que torturan mi mente sin consuelo.
Frente a la noche con rabia me sublevo,
Caminando por las ciudades engalanadas,
vestidas de Navidad y falsa felicidad.
La tristeza transformo el asfalto en rabia,
Y la rabia en adoquines.


Frente a la noche me sublevo,
Mis cuencas no siente el reflejo
De las luces navideñas,
Mis labios no ríen, ni mis ojos lloran,
El asfalto transformo mi risa en enojo.
No han creado un parado,
¡Se equivocan!  han abonado la rabia.


Aprieto mi puño con rabia,
Siento la sangre brotando de mis palmas…
Mis labios están secos,
No me inclino ni ante la fuente,
¿Soy un obrero parado…?
¡Se equivocan!, no he de parar
Hasta que sean ellos quienes derramen lágrimas.

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