domingo, 7 de abril de 2013

El Guernica de Picasso en el museo de nombre equivocado.

Hace unos días tuve oportunidad de ir a un museo con el nombre equivocado, una especie de sanguis, con pan artificial por arriba y pan artificial por abajo, pero con sabroso e impresionante jamón serrano ibérico en el centro. Debo decir, que sobre gustos los colores, a muchas personas les gusta más el pan de masa insustancial y no les gusta el jamón.



Está claro que yo si veo un punto y una raya, es lo que veo, mi torpeza ante el arte abstracto es impresionante, soy un auténtico zoquete, que dirían en Pinarejo.  Si bien hay muchas obras de arte abstracto que me gustan aunque no las entienda.  Por ejemplo, en este museo en el centro de una sala había una silla, en la silla una hermosa naranja y a su lado una garrota o bastón tradicional, no es un cuadro, era sencillamente eso, una silla, una naranja que cambian a diario y una garrota, ocupando una sala en el centro, en la que había una persona de seguridad del museo, de nombre equivocado,  vigilando que nadie tocase la “obra de arte”, o cogiese la hermosa naranja para comérsela.  En otras salas, varias había planchas de hormigón colgadas del techo y paredes simples enlucidas a llana sin remolinear, igualicas a las que hacía yo cuando en mis años jóvenes era albañil.


 Debo decir que en la primera planta vi cosas que me llamaron la atención, incluso me gustaron, mi ignorancia me impidieron apreciar el arte de las obras, pero si apreciar la imaginación desbordante del autor o de la guía que iba explicando el significado de las obras a un grupo de turistas.
  La tercera planta, muy desperdiciada, por cierto, una exposición me gusto, fotografías en blanco y negro, que como aficionado a la fotografía supe apreciar, dedicándoles un tiempo a casi todas, la mayoría americanas, pero también algunas españolas y suecas.



Deje para lo último el jamón serrano ibérico, la segunda planta, la cual está dedicada a la guerra incivil, al exilio criminal y a la barbarie franquista. En la sala principal se encuentra El Guernica, de Pablo Picasso, la tercera vez que lo visito, la primera vez fue en el Casón del Buen Retiro, recién traído a España,   la segunda ya en el museo de nombre equivocado.  Se encuentra en una sala, toda para él,  no desentona con lo que hay en toda la planta, una planta muy digna dedicada en cierto modo a la República, con la reproducción del pabellón de la República Española de Paris, diarios españoles y extranjeros de apoyo a la República, película de Luis Buñuel, “Los Olvidados”, carteles de la Guerra Incivil, cuadernos escolares de la zona leal a la República, obras de arte de pintores españoles republicanos de durante la guerra y del exilio.  Una gran exposición, muy digna, si no fuese por el intento de vincular República y Guerra, lo consigue, cuando no es así, pero lo transmiten, o tal vez mis perjuicios republicanos hacen que me lo parezca.


Sé que ocurrirá, no puede pasar de otro modo ante la corrupción de Mariano Pinoccho y la monarquía del rey cazador, el pueblo español se hartara de tanta tiranía y desvergüenza y recuperada la legalidad arrebatada por el enano genocida del Ferrol y regalada al descendiente de los nefastos borbones.  Entonces cuando esa legalidad se recupere, ese museo de nombre equivocado, debería ser dedicado a la República y a la potenciación de los valores éticos. Extender la segunda sala por todas las plantas, pero no vinculándolas a la guerra, la República no es sinónimo de guerra, sino de justicia, libertad, fraternidad, ética y cultura. 
En ese museo de nombre equivocado debería estar plasmado ese intento de la República por universalizar la educación, un homenaje a esos maestros y sobre todo maestras de la República que pagaron incluso con la vida su dedicación a la enseñanza. A esos poetas, pintores y artistas de todo tipo, Hernández, Lorca, Machado, Cernuda, Alberti, Picasso y tantos otros que tenían claro que eran pueblo y que por tanto debían estar a su lado.

Ese museo de nombre equivocado, es un espacio muy desaprovechado que algún día debería recuperar la dignidad, su nombre es un insulto al espíritu y memoria del Guernica y de todo lo que hay en la segunda planta.

El Guernica no solo está en un con el nombre equivocado sino que además el reino de España se apropiado de algo que pertenece al gobierno legitimo de la República.

Foto de diario cogido de la página de República Española



2 comentarios:

  1. Hola, Paco. Hacía días que no podía pasar por tu "casa". Seguro que me he perdido cosas interesantes, pero me es imposible ponerme al día de las entradas antiguas en todos los blogs que visito. Conozco el museo del que hablas, sus plantas, o sea pisos, y el imponente cuadro del que hablas. Creo que este tipo de arte debe contemplarse abstrayéndose de la realidad que le rodea. Intentando, con los ojos cerrados, oír el sonido de las bombas cayendo, los lamentos de los heridos, los cadáveres amontonados, los animales desbocados. Y entonces, abrir los ojos y ves con toda claridad la barbarie que Picasso quiso inmortalizar. A veces el arte entra por más sentidos que el de la vista,así lo contemplo yo cuando al mirarlo solamente no percibo su sentido. Dicen que cada lector tiene su propia versión de lo que lee. Creo que con el arte pasa lo mismo, a cada uno nos sugiere algo diferente. Si no sugiere nada, no creo que sea arte, lo de la silla y la naranja, por ejemplo, me suscita muchas dudas. Un abrazo.

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  2. Yo llevo más de quince días que no me paso por ninguna, solo a última hora de la noche o al principio de la mañana estoy un rato si no puedo vencer el mono de escribir un poco.
    El Guernica me gusta, de hecho lo tengo en mi recibidor, aquellas laminas que regalo El País, cuando lo trajeron a España, me gusta contemplarlo y ponerme en la piel de aquellas personas que sufrieron los bombardeos. Me llega y me indigna.
    El arte es eso, que te llegue o te sugiera algo, sea alegria, tristeza indignación o vaya a saber uste qué. lo de la silla, me provoco solo risa, también puede llegar a ser arte, me continua provocando risa cada vez que lo imagino o lo cuento, como los malos chistes logra sus objetivos, no te ríes de lo buenos que son si no de lo malos que pueden llegar a ser.
    Ya me contarás como le ha ido a tu hijo con el tema del concurso de cine fantástico.

    Un abrazo

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