jueves, 18 de abril de 2013

La República soñada, la república posible



No sé si seré capaz de expresarme con la claridad que debiera y sin molestar a nadie.  El domingo 14 de abril se demostró que muchos ciudadanos están dispuestos a salir a la calle en favor de la República, pero también muchos nos percatamos que estábamos tan solo una parte de los ya convencidos, no de ahora, sino de antes, de aquellos que defendían el sueño de la república en silencio, como las hemorroides, y que ahora están dispuestos a salir a la calle,  pero sin embargo, faltaban mucha gente. - Ya está Paco aguándonos la fiesta – Pensara alguno, no sin cierta razón, pero con quien primero debo ser honrado es conmigo mismo y mentiría si dijese que estoy contento con el resultado de las manifestaciones, aunque muchas cosas me las callé, aunque considere que han sido mayoritariamente masivas, comparadas con otros años.  Pero con seis millones de parados, con la corrupción endémica en todos los estamentos del corrupto régimen monárquico, con los recortes masivos y salvajes en todos los ámbitos, con los criminales desahucios, con la criminalización de las víctimas de los mismos… Éramos cuatro gatos, aunque el año pasado fuésemos dos. No se entiende que plazas y calles no estuviesen abarrotadas, que el clamor de los ciudadanos no hiciese temblar los cimientos de la Zarzuela, de la Moncloa y de la calle Ferraz, no se entiende o al menos yo no lo entiendo.



Sé que como dicen en mi pueblo, estoy cansino con el tema, que debería estar contento con las manifestaciones del pasado domingo, pero veo que no llegamos a aquellas personas que están escandalizados con el comportamiento de los partidos del Régimen, con la monarquía y sus comportamientos nada ejemplares, pero que posiblemente ante la NO deseable convocatoria de un referéndum entre monarquía o república, les entrarían muchas dudas a la hora de optar por una opción u otra, personas que aceptarían la continuación de la monarquía con resignación en caso de abdicación del heredero de Franco, bastaría con poner toda la maquinaria del Régimen y de los medios de manipulación masiva, presentar a quien no se le conoce virtudes de ningún tipo - como alguien preparado con ideas nuevas - para que muchos apoyasen esa nefasta salida, siempre se ha dicho en este país de resignación cobarde, “más vale lo malo conocido que los bueno por conocer” y así nos va.  Como ya digo, coincido con otros muchos,  la solución no es un referéndum, como piden muchos compañeros que se extrañan de mi rechazo, tal vez esté equivocado, pero como dice Salva Artacho: “Con los actuales políticos en el poder es como jugar al póker con cartas marcadas...”


Sería estúpido dejar pasar esta oportunidad única en la historia, nunca se han dado las circunstancias tan favorables a la llegada de una tercera y definitiva República, no es cuestión de redundar en lo expuesto en múltiples ocasiones, desde que escribiera hace ya casi un año ”Los caminos hacía la República”, lo cierto es que no terminamos de llegar a la sociedad, en culpa en gran parte a esa llamada “izquierda”, colaboracionista con el Régimen, llámese PsoE, que tiene a muchos ciudadanos confundidos, los cuales hoy defienden una cosa y cuando estuvieron en el gobierno hicieron otra, ocupando un lugar en el espectro político que no les corresponde, estos falsos “profetas” de la “izquierda”  que dirigen el partido de Pablo Iglesias, tienen el apoyo de una parte de la sociedad que les creé o le creyó y que o siguen creyéndoles a pesar de sus mentiras o sintiéndose estafados abominan de la izquierda metiendo en el mismo saco a todos, el “todos son iguales”, le viene muy bien a la derecha  franquista.


  Pero no es solo del PsoE la culpa, por ocupar el espacio que le debería corresponder a un PSOE de izquierdas, algunos comportamientos de la izquierda, de los republicanos, también provocan el rechazo de personas que rechazan de manera radical la monarquía franquista. Los defectos de unos, pueden ser los excesos de otros.  No se trata de renunciar a nuestras banderas partidistas, que nadie piense que digo que cada dejemos de sentir o no saquemos en las manifestaciones esas banderas que a cada uno nos seguirán definiendo una vez instaurada la República.   El domingo, me decía un viejo amigo que para traer una república como la de Alemania o Italia, no eran necesarias las alforjas, comparto, compartimos todos aquellos que nos llamamos republicanos, que nuestro modelo de República no es el de Alemania, ni Italia, ni por supuesto EE.UU.  Queremos una República basada en la ética, la igualdad, la fraternidad y la justicia, al mismo tiempo desearíamos la mayoría un modelo a la izquierda del camino. El problema es que una parte importante de la sociedad considera que la República es cosa de comunistas, no es así, pero es así como lo perciben una buena parte, esa parte necesaria para que la República sea una realidad tangible.


Otro de los peligros que tenemos es quienes desde la derecha están trabajando con la posibilidad de una república que continuase el actual “estatus quo”, ante el descredito de la monarquía, un cambiar algo para que todo siga igual  hay que evitar esa república continuista de este apéndice de la dictadura, no debemos olvidar que debemos convencer a personas que piensan de manera diferente a nosotros y están más que hartos de la monarquía, a los cuales ahora damos miedo.


Debemos dejar claro que no buscamos un Estado totalitario,  sino un sistema profundamente democrático, dejando claro que la República no es la solución de todos los problemas de la sociedad, que no hay fórmulas mágicas, pero fórmulas más justas, democráticas y solidarias y esas fórmulas no se dan en la monarquía ni en una república continuista del actual sistema monárquico corrupto. Debemos recuperar la soberanía arrebatada, desde ya,  teniendo claro que la derecha no ganaran por la mano si no somos capaces de atraer a esa clase media que ayudo la llegada de la Segunda República, la cual la ponemos como modelo, obviando o evitando pensar que la pequeña burguesía también puso su grano de arena en esa consecución.


La pequeña empresa, el pequeño comercio, los profesionales de diversos colectivos, están sufriendo también este despropósito, ganemos su confianza sin radicalismos innecesarios. Buscar las coincidencias, unos mínimos necesarios para el entendimiento con esos ciudadanos y con los diversos colectivos, el heredero de Franco está totalmente desacreditado, en cualquier momento podemos encontrarnos con la oportunidad, de nosotros depende aprovecharla o permitir, como decía un republicano en un blog amigo. “Que no nos vuelvan a engañar con una segunda operación de maquillaje del franquismo.”

Publicado también en: Unidad Cívica por la República

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