martes, 23 de abril de 2013

Tras la noche llegará la República, volverá la ilusión.




Claramente se observa el crecimiento de las ideas republicanas, crecimiento paralelo al desprestigio de la monarquía con su católica majestad que nos acaba de “declarar la guerra”, porque el principito después del ridículo que hizo con la joven republicana en Navarra o con la anciana que le pedía limosna y le dio su mano borbónica, cuando lo que necesitaba es comer. Ahora ya no se acerca a los ciudadanos ni para darles la mano ni limosna, mucho menos para dar minutos de gloria a los españoles.  Hoy de nuevo ha sufrido abucheos, acompañado de la princesa consorte y del hombre que se esconde tras las sayas de las mujeres del partido podrido o en su defecto tras una pantalla de plasma… Así que el príncipe, imitando a su graciosa majestad, la reina consorte, movía la mano como si la tuviese tonta, o estuviese limpiando los cristales del limpiaparabrisas, con una sonrisa de lo más boba, como si la cosa no fuese con él.


 En realidad, para que lo voy a negar, no quisiera que esto sucediese, no quisiera que la gente gritase e insultase a los miembros de la monarquía franquista/borbónica, espero que para el año que viene, por estas fechas como mucho, esos abucheos a los príncipes y miembros de la Casa Irreal hayan pasado para siempre a la historia.  Claro, partiendo de la base que espero que para el año que viene la más anacrónica e inútil de las instituciones haya pasado a la historia y los príncipes y princesas solo existan en los cuentos de hadas, donde casi siempre son buenos porque al igual que las hadas no existen y el papel es muy sufrido. No serás rey Felipe, recuérdalo, no serás rey, España comienza a despertar de la pesadilla, tras los muros del miedo comienza a despertar otra ilusión que poco a poco se convierte en necesidad, se llama República…


Por más que intento comprender el sentimiento monárquico no me alcanza el entendimiento, es tan absurdo, tan demencial - aunque tal vez el absurdo o demente soy yo -  En España ningún rey borbón ha demostrado ni capacidad mental, ni intelectual de ningún tipo para ostentar la soberanía que le corresponde por derecho al pueblo, pero lo que sí han demostrado todos ha sido una falta de ética impresionante, prácticamente en todos los aspectos de la vida y a través de la historia, hemos tenido reyes que han sido traficantes de esclavos, déspotas, traidores, cornudos, cornudos y traidores, besaculos de Napoleón, ninfómanas, preña-amantes, productores de porno y puteros consumados, endogámicos todos…Hablo hasta Alfonso XIII, la presunta constitución presuntamente democrática “democráticamente” me dice que no tengo libertad para decir con claridad las “virtudes” de su católica majestad, a pesar de ser harto conocidas, sino que se lo pregunten a Amadeo Martínez Inglés.  Sin embargo a pesar de estar claro que la monarquía es parasitaria en grado máximo, hay muchos monárquicos.


Son ya 37 años de farsa, más los 36 que duró la dictadura pura y dura, el periodo gris debe quedarse atrás para siempre, la lógica debe imperar, la soberanía no puede recaer el primero que salga de coño de reina.  La soberanía solo pertenece al pueblo y a nadie más.  Esta España herencia de la dictadura se ahoga por culpa de la corrupción y el despilfarro de los herederos del “caudillo”, pero ya no da más de sí, ni el pueblo puede aguantar más tanta tiranía y cinismo.


Si ya sé    que  conseguir la República no tarea fácil, más con tantos “juancarlistas” y con tantos presuntos socialistas apoyando la antítesis de lo que debe ser la izquierda, lo que es la izquierda.  Hay que transformar un país gris, con los derechos ciudadanos pisoteados por un país ilusionado con su futuro, eso no es fácil, pero no existe otro camino para recuperar la dignidad como pueblo, como nación.  Trastoquemos todo, movamos los cimientos de la corrupción, de la monarquía parasitaria, cambiemos la moral judeo-cristiana por los valores éticos, por esos valores éticos de igualdad, fraternidad, justicia y libertad, pues son cuatro los pilares en que debe asentarse la futura República, y los cuatro dentro de la ética republicana deberíamos tenerlos bien presentes.

Debemos salir de esta noche oscura,  que llena de miseria este gran país de punta a punta, dicen que después de la tormenta llega la calma, después de la oscuridad llegará la el alba de un nuevo día en el cual con ilusión podamos gritar…
¡Viva la República!

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