sábado, 27 de abril de 2013

Seis millones de parados o cuando un gobierno prende dinamita al lado de una gasolinera



El 20 de noviembre de 2011, 10 millones de españoles confiaron en el mayor embustero de la historia de España, llego con mentiras, pensando que esos votos le permitían acabar con todos los derechos de la mayoría de españoles, que esa confianza de diez millones de incautos que creyeron en sus palabras le daban el aval democrático para hacer justo lo contrario de lo que había prometido -  “cuando yo gobierne bajara el paro” – Todos recordamos aquella portada.

Entonces ya era un drama muy grande, el número de parados en España era de casi cinco millones, 18 meses después ya somos casi seis millones y medio. Él  valiente con los débiles y el cobarde con los poderosos y besa pies con la Merkel, no es capaz de decir una sola palabra sobre las consecuencias y dramas que provoca: wl llegar al poder con mentiras e incumplir todas y cada una de sus promesas se le llama fraude electoral, el no dar la cara como le exigen personas de su partido como Alonso, portavoz del PP, dice que es hora de dar la cara, eso haría una persona valiente, pero Rajoy no lo es y  se esconde tras una pantalla de plasma o las sayas de Soraya.

  Las sayas tras las que se esconde, las de Soraya, hoy como en otras ocasiones  parecía como si fuese algo sin importancia una cifra y nada más, una tontuna," estamos en el buen camino, este Gobierno es un buen Gobiernoooo para España",  claro, solo escucharan a Floriano que dice que no debe cegarnos las cifras.  Desgraciadamente detrás de esos casi seis millones y medio de parados hay ese mismo número de personas con sus respectivas familias, sus respectivos dramas personales, personas que vemos que cada día que pasa perdemos la esperanza un poco más, entre otras cosas porque vemos una panda de ineptos traidores que solo piensan en sus bolsillos, sus sobres, los banqueros y la corrupta monarquía, que se les llena sus bocas mentirosas de democracia,  cuando no tienen ni idea del significado de esa palabra.

Ya no sirve, la herencia recibida, Rajoy ha superado los desmanes de Zapatero, ha traicionado a sus electores, ha despreciado a quienes no lo somos, está llevando España al abismo y a muchas personas a la desesperación y el suicidio, ha metido la motosierra en la sanidad, la educación, la ley de la dependencia, ha hecho una reforma laboral que rebaja los derecho laborales a niveles del siglo XVIII, ha subido el IRPF, el IVA, la luz, el gas, los medicamentos, ha rebajado sueldos y pensiones, pero para nada ha tocado el derroche de la monarquía parasitaria y la decadente clase política, ni las SICAV, ni el absurdo senado, que como me decía un buen amigo, es un costoso cementerio de elefantes donde mandan a los políticos que han de colocar porque no tienen oficio ni dan beneficio.

Este sistema está más que podrido, se derrumba con los ciudadanos dentro, es la corrupción y el Régimen quien está derramando la gasolina junto a un polvorín, toda persona tiene un límite  de aguante, los más vulnerables tal vez elijan el camino equivocado del suicidio, asesinatos del sitema corrupto.  Otros, personas que nunca hemos sido radicales ni partidarias de ningún tipo de violencia, ya no descartamos muchas cosas que antes rechazábamos frontalmente  contra un Régimen corrupto y sin la mínima sensibilidad social.

Posiblemente los españoles ya hemos llegado ese  límite de aguante, son muchos los recipientes que han rebosando, al principio era agua caliente, luego tal vez aceite hirviendo, ahora tras la última ducha de agua fría de los más de seis millones de parados, parece ser que es el gobierno, desde lo alto de las almenas de su torre de poder está utilizando los "matacanes" para despellejar a los más débiles.

   El Gobierno parece un "antisistema" de esos que se inventan,  es  quien está encendiendo la dinamita junto a un bidón de gasolina,no necesita “antisistemas” ni nazis, ni etarras, son ellos quien acercan la cerilla a la dinamita junto a una gasolinera que necesita una pequeña chispa para estallar.

  La capacidad de aguante tiene un límite, y cuando el pueblo ha perdido la esperanza a la mínima chispa puede explotar todo. No soy partidario de ningún tipo de violencia, pero parece que este gobierno si lo es, pone a prueba el límite de la paciencia de los ciudadanos.   Llegará un punto en que las complicidades o sumisión de los dirigentes sindicales no servirán de freno para canalizar las protestas, porque cada día se creé menos en esas sumisas centrales sindicales, aunque me duela reconocerlo.

Es necesario un cambio de actitud de las fuerzas políticas que se hacen llamar de izquierdas y que están acomodadas, indecisas o acomodadas más que precavidas, que dudan entre dar el paso hacia adelante y arriesgarse a perder los privilegios que gozan si sale mal o liderar el movimiento ciudadano en beneficio del pueblo aunque pierdan esos privilegios que tienen ahora.  Hay que dar pasos para llegar a una nueva primavera para este país, el cual necesita una nueva ilusión y un nuevo modo de afrontar la crisis, con ética, la cual está actualmente en paradero desconocido.

Publicado también en: Unidad Cívica por la República

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