jueves, 19 de septiembre de 2013

15 vírgenes para el rey



Las monarquías se parecen unas a otras más de lo que parece, será porque tienen la sangre azul como los pulpos,  todos y todas tienen algo en común, la poligamia, alguien me dirá, “en España está prohibida”, sí claro y en Inglaterra, pero reyes y príncipes se las saltan a la torera, y les crecen hijos secretos y amantes más o menos escondidas al volver cualquier esquina.  Ya sea con vergonzantes cartas que hablan de tampones y menstruaciones o de caídas a las cinco de la mañana.  En España hemos tenido reyes de todo tipo, desde desquiciados como Felipe V, que después de cohabitar con las cortesanas tenía remordimientos de conciencia,  violadores que perseguían doncellas por palacio, como Fernando VII, e incluso precursores del porno en España y puteros de prostíbulos de todo tipo como el abuelo del heredero de Franco…Y el heredero de Franco, ay el herero del genocida, parece que lleva ya un historial amplio, con un punto final el 14 de abril de 2012, cuando en las calles de toda España se gritaba: ¡Viva la República! 

Las monarquías a la que más se asemeja la española, no es a las europeas, en cuanto a la protección e inviolabilidad del monarca, sino a las musulmanas, todas ellas muy amigas de la Familia Real, incluso hay un reyezuelo que llama tío, al heredero de Franco.  Por su religión, en estos países sus monarcas no necesitan buscarse amantes y esconderlas en palacios adyacentes, o irse de cacería a escondidas, ni tampoco están obligados a titubear un “lo siento mucho no volverá a ocurrir”, tienen todo permitido, han acomodado  su religión y su dios a sus caprichos y tanto una como otra les permiten tener cuantas esposas sean capaces de mantener, económicamente quiero decir, que como  dicen, es más fácil contentar una gallina a muchos gallos que un gallo a muchas gallinas.  Pecan las testas coronadas de lo mismo, salvo alguna rara excepción, Carlos III que era fiel a su señora esposa y puede que su hijo, que llevo cuernos consentidos.    Hay una monarquía que si bien iguala en anacronismo a las demás,  es como una caricatura donde convergen de manera tristemente ridícula todos los defectos e inmoralidades del resto.

 Suazilandia un país de poco más de un millón de personas, con más del 70% de la población por debajo del nivel de la pobreza extrema, “viviendo” con 60 céntimos diarios, y casi un 40 % de enfermos de SIDA, es una monarquía donde el rey acapara una de las mayores fortunas de África, palacios, joyas, diamantes y “esposas” o más bien esclavas sexuales, ese monarca ejemplo de sanguijuela parasitaria tiene por nombre Mswati III.
Cuando al rey le parece conveniente organiza festivales de belleza, en los cuales solo pueden participar vírgenes, no importa si son mayores de edad o no, aunque este año la elegida sí tiene 18 años, aunque recién terminado el instituto.  La ceremonia de elección consiste  unos bailes tradicionales, Baile de la Caña o "Umhlanga" a los que llegan en camiones como si fuesen ganado unas 60.000 adolescente y niñas,  siempre que sean vírgenes, hacerlas bailar semidesnudas y esperar a que su babosa majestad  elija su próxima esclava sexual, la preferida bajo ningún concepto puede negarse, ni aunque sea menor de edad, a pesar de que la ley promulgada por él mismo prohíba las relaciones sexuales entre menores de 18, pero claro él es el rey y hace lo que le sale los cataplines, dándose el caso en al menos una ocasión que cuando andaba paseando vio una niña encaprichándose de ella fue obligada a casarse con él. Las elegidas son tratadas como unas reinas durante la época de apareamiento, hasta que se quedan embarazadas, en caso de no quedarse embarazadas en el tiempo que el rey considere oportuno, son repudiadas.    algunas en cuanto han podido se han exiliado, las “reinas esclavas” no son dueñas de sí mismas, ni tienen derecho a ningún tipo de relación extramatrimonial, a pesar de no ser atendidas, pudiendo ser condenadas hasta la pena de muerte en caso de adulterio, como vemos muy igualitario en cuanto el respeto a la mujer.

Se me ocurre una pequeña reflexión, sabemos de la endogamia de los borbones, pero en el caso de los reyezuelos de Suazilandia, la endogamia debe ser brutal, ya que por regla general la elegidas como esclavas sexuales son de linaje real, si el anterior rey llego a tener hasta 66 “esposas”… ¿Cuantas de ellas podían ser hermanas e incluso hijas, de ese parásito o del actual?



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