Me decía el otro día un pariente mío en Madrid que la
memoria nunca se pierde, que se almacena en un lugar del cerebro para salir en
cualquier instante por cualquier motivo o detonante, así ha ocurrido hoy,
cuando el heredero del dictador ha sido incapaz de leer tres palabras escritas
por otro - esperemos que cobrando menos que Terrence Burns por el “A relaxing
cup of café con leche in la Plaza Mayor”, que dicen que costo casi dos millones
de dólares del bolsillo de los españoles.-
Pues bien, el heredero del dictador tan solo tenía que decir:
"Tiene la palabra el Fiscal General del Estado", esperar un ratico a
que hablase el mismo y dar la palabra al
presidente del CGPJ y, y por último, una vez hubiesen terminado los dos
oradores, dar por inaugurado el Año Judicial. Pero el heredero de Franco fue incapaz de seguir guión tan simple, aducen que si la edad, pero estas
cosas le han ocurrido en otras ocasiones.
Es lo que ocurre cuando una persona no es capaz de ser el pensador de
sus propias palabras, que al no ser propias,
no se sienten y ser expresan cual papagayo, no solo al rey, también a Rajoy o al último y
carísimo “A relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor” de Ana Botella.
Al final me he ido
por los cerros de Úbeda, el caso es que he visto al heredero del dictador tan
apabullado ante las justas protestas de los ciudadanos contra la corrupción del
putrefacto Régimen borbónico que me ha venido a la cabeza
un cuento que contaba mi padre con el sentido del humor que le caracterizaba y
que yo conocí de labios de mi madre:
“Un día un nieto vio llorando a su abuelo, extrañado el chiquillo
le pregunto el motivo por el cual lloraba tan desconsolado y abuelo secándose las lágrimas con un pañuelo
le contesto:
-
Porque se ha muerto el rey.
A lo cual respondió el niño intrigado.
-
Abuelo, no le comprendo, usted me ha enseñado
que el mejor rey es aquel que no existe,
que nunca los pobres nos hemos hartado de comer con un rey, que son peores que
las garrapatas… Que desde que el mundo es mundo, si uno fue malo el siguiente fue peor…Usted
es republicano, Si se ha muerto el rey matemos un pollo y celebrémoslo.
-
No hijo no, hijo mío lloremos juntos este drama…Siempre
te dije y te digo que si un rey es malo, el que le sigue es peor. Tres reyes he conocido a lo largo de mi larga
vida, con el primero lo pasé muy mal, los pobres pasábamos hambre, con el
segundo, lo pasamos peor, pero mucho peor, sufrimos guerras contra los
franceses, atropellos mil, mucho peores
que los que habíamos sufrido con su padre, pero el nieto, el criminal que nos
trajo los cien mil hijos de san Luis, nos robó todo hasta las ganas de vivir y
por su culpa se desangra España. Con la
muerte de este hijo de la gran puta, hijo mío, vendrán nuevas guerras y
sufrimientos, tenemos motivos para llorar la muerte de una garrapata, cuando
nos deja las larvas multiplicadas debajo de la piel, a no ser que las
eliminemos de una vez”.
Mi padre, que mantuvo su ideal republicano hasta el último
momento, a través de los labios de mi madre escuche algunas de esas historias a
las cuales era aficionado, ambos me enseñaron, que a lo que más miedo debíamos
tener es a tener miedo, que a las garrapatas debemos arrancarlas de nuestro
lado, de lo contrario nunca dejaran de chuparnos la sangre, y que podemos
hacerlo, la historia nos recuerda que el pueblo español ya lo ha conseguido dos
veces y en España siempre se ha dicho que no hay dos sin tres.
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