domingo, 29 de septiembre de 2013

Los jóvenes opinan sobre la monarquía. España, mañana, ¿será republicana?



Viven bajo una Constitución que apenas conocen. En general saben más de ‘la Pepa’ que de la de 1978, porque la primera por lo menos la han dado en clase. Ante la convocatoria de la jornada ‘Jaque al Rey’, preguntamos a los jóvenes su opinión sobre la monarquía y el papel de Juan Carlos I en la democracia española

El ‘caso Urdangarín’, Corinna (la ‘amiga’ del Rey que fue portada de la revista ‘Hola’), pitos a la Reina en diversos actos, Botsuana (cuando unas fotos pillaron al monarca a la caza de elefantes en el país africano), la abdicación que otras monarquías europeas han vivido en los últimos meses (Holanda, Bélgica), el empeoramiento de la salud del Rey, al que una operación en la cadera le apartará de la escena pública entre dos y seis meses… Nadie duda de que corren malos tiempos para la Casa Real.

En octubre de 2011, la monarquía afrontó un revés social sintomático. Por primera vez, desde 1994, el barómetro delInstituto de Investigaciones Sociológicas (CIS) otorgaba a la corona una nota de 4,89 (en una escala de 0 a 10). La opinión de los españoles encuestados se resumía en una calificación: suspenso. Desde entonces, el CIS no ha vuelto a preguntar sobre la monarquía. A esto se suma la concentración que lacoordinadora 25-S y la plataforma ¡En Pie! han convocado para este sábado 28 de septiembre bajo el nombre ‘Jaque al Rey’. Su intención: pedir la abolición de la monarquía española por considerarla «de escasa legitimidad».

El tablero es antiguo y con fisuras. A un lado, las piezas republicanas. Frente a ellas, las monárquicas. Los jugadores más jóvenes tienen como referencia una Constitución que se aprobó antes de que nacieran. Sus conocimientos provienen de clases interminables para muchos y horas de curiosidad histórica para otros. A pesar de esto, se mojan.¿Monarquía o República? ¿Cómo valoras la figura del Rey Juan Carlos I? Los jóvenes españoles opinan.

Entre lo anticuado y lo necesario
Gontzalo Carrasco tiene 18 años y abandonó Bilbao para estudiar Historia y Turismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. En su opinión, «una república bien organizada y con un gobierno como tiene que ser podría ser la solución.La monarquía es un sistema medieval y anticuado», explica.

En la misma tesitura se mueve Fernando Saiz, estudiante en el IES Ramiro de Maeztu, que califica de «obsoleta» a la institución y reflexiona sobre el contenido de la carta magna: «según la Constitución todos somos iguales. Entonces, ¿por qué el Rey es rey? ¿Por qué tiene el futuro solucionado? ¿Quién le ha votado? Al Rey, le colocó Franco, un dictador fascista que estuvo gobernando en una dictadura sangrienta. ¿Por qué ahora que hay democracia tenemos que seguir las directrices del Caudillo?».

Compartir fotografías con Francisco Franco es un aspecto que siempre ha suscitado polémica en torno a la imagen de Juan Carlos I. Pero con la monarquía parlamentaria y la democracia instauradas, muchos elogian su papel en la Transición. Es el caso de Guillermo, estudiante de ADE de 19 años. «Resaltaría tanto su figura en la Transición como su representación de España en el extranjero; los escándalos tratándose de un rey siempre van a estar ahí, si bien es cierto que debemos exigir moderación y respeto». Además, opta por una monarquía como forma de gobierno: «el rey, ya sea Juan Carlos I o el príncipe Felipe en un futuro, aporta estabilidad en la sociedad, representa un papel diplomático excelente y aporta una cabeza visible en la política, cosa que ahora mismo, por el sistema político que tenemos, no encontraríamos sin él», señala.

El golpe de Estado que intentó Antonio Tejero en 1981, el famoso 23-F, es uno de los sucesos que más se asocian al buen hacer del Rey. Fernando Saiz reconoce que «gracias a su actuación, no volvimos a una dictadura militar». Otros muchos afirman que ese día demostró el por qué estaba ahí; otros, como Valentín Bote, estudiante de medicina de 22 años, consideran que su influencia no fue tanta. «Creo que fueron más fuerzas —no solo la del Rey— las que hicieron que ese intento de golpe de Estado no saliera adelante. Aparte de ese suceso que se dio de forma esporádica, no hay otro acontecimiento a resaltar en todos sus años de reinado, lo que indica su prescindibilidad», explica.

Alexis Vidal, estudiante de Historia de 25 años y residente en Santiago de Compostela, se muestra muy seguro al explicar por qué prefiere la Monarquía a la República: «en primer lugar, me parece que es una institución que dentro de la democracia liberal mantiene bien la división de poderes y que, de alguna manera, aleja los intereses partidistas de la jefatura del Estado. Y segundo, porque desde una visión emblemática, es un símbolo más poderoso que un presidente de la República».

Objetivo: referéndum
Muchos grupos a favor de la recuperación de la bandera tricolor buscan que la monarquía quede como un símbolo, una suerte de ‘gracias y hasta luego’. Un referéndum es su propuesta para conseguir el cambio. Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas (IUSY), se ha mostrado partidaria de que los españoles decidan sobre el modelo de Estado. Fernando cree que «lo normal sería dar la oportunidad al pueblo español de elegir en un referéndum si quiere recuperar la República». Y añade que el Rey fue una figura muy importante de la Transición, «pero precisamente transitorio, no agarrado al trono hasta que muera».

Para Gonzalo Sánchez, de 18 años y estudiante de 2º de bachillerato, los últimos movimientos a favor de la abdicación del monarca le parecen una falta de respeto. «Y más en la situación que se encuentra el Rey ahora mismo, pero aun así estamos en una democracia», comenta. Prefiere una monarquía. «Llevamos mucho años con este sistema, y se ha visto a la mejor España de todos los tiempos».

Por su parte, Guillermo recuerda que en el contexto actual hay cosas más importantes que un debate a dos bandas: «cada uno tiene su forma de pensar, pero en el momento económico en el que nos encontramos, primero debemos ocuparnos de sacar el país adelante. Después ya veremos la forma estructural del Estado».

Desgaste acumulado
Nunca la Casa Real había estado tan expuesta y, por así decirlo,vulnerable a la opinión pública. Los escándalos y su posterior difusión a través de medios de comunicación y redes sociales han desgarrado el velo que solía cubrir todo lo relacionado con la monarquía española. Esto ha motivado una mayor transparencia de la Corona, economía incluida. Pero el desgaste no se puede cubrir.

«Creo que como todas las instituciones públicas, la Monarquía sufre un desgaste. Más en la figura del Rey y no tanto en la del Príncipe. Por su salud deteriorada, por el ‘caso Urdangarín’, pero sobre todo por la crisis», comenta Alexis Vidal. Para Carlos Pérez, de 20 años, hay informaciones que no le merecen importancia: «lo que haga en privado me da igual. Como el tema de los elefantes. Si no se hubiera roto la cadera nadie lo sabría y no le atacarían tanto, es un hobby que tiene. Aunque estoy en contra de la caza, no se le puede culpar de lo que hace», señala este estudiante de Murcia y defensor de la monarquía. «Los países que la tienen son de los más estables económicamente (Inglaterra, Bélgica, Holanda)», resume.

Jaque… ¿mate?
Raúl Ara que tiene intención de asistir a la convocatoria ‘Jaque al Rey’. Este estudiante de Psicología de 17 años, cree necesario que «la ciudadanía se exprese cuando no está conforme con la situación actual. Es más, —añade— históricamente, todas las mejoras sociales han sido producidas por movilizaciones del pueblo». No oculta su opinión sobre el papel del Rey en la democracia. «Considero que siempre ha intentado dar una buena imagen, ya que ser nombrado por Franco siempre es un lastre. No me parece extremadamente incompetente, pero no lo considero representante mío. Por otro lado, tiene grandes influencias en otros países y buenas relaciones con otros dirigentes. Es lo más positivo, para mí, de Juan Carlos I», argumenta.

Y en toda esta dicotomía, ¿puede haber término medio? Moisés Casalvazquez, de 18 años, se define como republicano, «pero tal y como está España con el problema territorial prefiero un rey que sirva para arbitrar y unir». Un ‘republicano juancarlista’, como acuñó Santiago Carrillo. «Prefiero el bien de mi país antes que se cumpla mi ideología —recalca—, y por supuesto marcando por ley las obligaciones e incompatibilidades de la familia real». Además, este estudiante de Cádiz apoya la abdicación de Juan Carlos I en favor de su hijo, «una persona íntegra y muy preparada».

Una partida de ajedrez puede alargarse horas. Incluso días. Porque cuando alfiles, caballos, torres y peones reaccionan, el Rey puede desplazarse a otra casilla. El debate sobre Monarquía o República lleva ya varios años. Y los que quedan.


A través de Eco Repúblicano

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