lunes, 2 de septiembre de 2013

Todo por el petroleo... NO A LA GUERRA



Parece que fue ayer cuando se reunió el famoso trio de las Azores, los mismos argumentos y justificaciones, presentándonos la guerra como algo inevitable, cuando tras esos argumentos tan solo se escondía la codicia de unos criminales de guerra o simplemente de unos criminales. No soy yo quien caiga en la tentación de defender los métodos de Saddam Hussein ni de Hafez al-Asad ni tampoco de su hijo  Bashar al-Asad, como hacen muchos de buena fe o simplemente por la inercia, pero los métodos igualmente condenables del autodenominado “Ejercito Libre Sirio” no son menores, sino al contrario y las consecuencias de la victoria de estos últimos sería catastrófica para los derechos de gran parte de la población siria.  Siria es el único país laico de la zona y en comparación con otros aliados de los EE.UU, mucho más tolerante con la libertad de las mujeres y de las personas en general.  Está claro que una minoría como la alauita no puede imponerse ni sobre otras minorías,  ni mucho menos sobre la mayoría sunita,   pero el recambio es mucho peor, al igual que en Egipto son los islamistas los mayoritarios entre las fuerzas que se oponen a Bashar al-Asad, y por mucho que lo quieran evitar los Estados Unidos, son quienes terminaran tomando el poder si cae el actual Régimen Sirio, con las consecuencias para la inmensa mayoría del pueblo sirio, sobre todo para las mujeres que volverían de nuevo a la edad media islámica. 

Un poco de historia:

Desde antes de 1960 el islamismo pretende tomar el poder, primero en Egipto pasando en ese año a Siria. El magnífico libro “Los Árabes” que tuve la oportunidad de leer hace poco más de un año lo explica muy bien lo que está pasando y lo que pasó entonces, en el cual deja claro como los HMS (Hermanos Musulmanes de Siria) intenta derrocar al general Hafez al-Asad, padre del actual presidente sirio, comenzando al igual que en esta ocasión la guerra los HMS atacando una academia militar donde murieron muchos cadetes, iniciándose una cadena de venganzas similar a la actual.  Los islamistas se negaron a toda negociación y ante las salvajadas que cometían los militares sirios ellos intentaban y conseguían y provocaban una mayor, ni a un bando ni a otro les preocupaba la matanza de inocentes, igual que ahora, al final tras innumerables crímenes de uno y otro bando la superioridad del ejercito logro la victoria de general Hafez al-Asad. 
Lo que está ocurriendo no es nada nuevo, es una repetición de aquella salvaje guerra, ni entonces ni ahora es una guerra por la democracia que la llevan a cabo los rebeldes sirios, ni los métodos de los  Al-Asad ni de los rebeldes sirios son de recibo.  El Régimen sirio debería democratizarse pero no a cualquier precio, en Egipto hemos visto como los Hermanos Musulmanes democráticamente volvían al poder y como en derechos civiles y libertades, sobre todo en el derecho a ser persona de las mujeres, se regresaba a la edad media islámica.  Es necesario buscar soluciones pero por la vía diplomática, el problema es que la vía diplomática dificulta mucho el poder apropiarse del petróleo y del gas sirio.  



Las auténticas razones para la guerra

Las verdaderas razones de EE.UU, por mucho que Obama y sus aliados hablen de “defensa humanitaria” de víctimas inocentes no son los seres humanos, ni la implantación de un Régimen democrático en Siria, en realidad les ciega el poder sobre el petróleo, es su único interés, el control en solitario de las inmensas reservas petroleras de Oriente Medio. Nada les importa sacrificar víctimas inocentes, matar, violar como han hecho y están haciendo  en Irak, donde es seguro que a causa de la guerra han muerto más de 300.000 personas, siendo optimistas, aunque hay fuentes que hablan de millón e incluso millón y medio.  En algunos de los múltiples bombardeos de las fuerzas americanas han muerto multitud de niños, familias enteras.  Aparte de los miles de muertos, los miles de mutilados, niños, jóvenes, mujeres…si hablamos de torturas, de violaciones de los derechos humanos, de mujeres e incluso niñas, el número se multiplica.  La violencia en Irak es una sangría constante, eso sí, EE.UU y sus aliados controlan la producción y los beneficios que produce el petróleo que roban “legalmente” al pueblo iraquí. No hay otras razones para la guerra. 


Consecuencias que tuvo para España la guerra de Irak, mismos argumentos, intereses y objetivos de la posible intervención militar en Siria, controlar los pozos de petróleo.

Las consecuencias para España la reunión de aquel famoso trío de las Azores tuvo consecuencias funestas, la muerte de Julio Anguita Parrado, el asesinato de José Couso por  el Ejército de los Estados Unidos y el asesinato el 11 de marzo de 2004 de 191 personas, más más de 1800 personas heridas o mutiladas. Crimen que debiera caer no solo sobre la cabeza de aquellos que colocaron las bombas sino de aquellos que con su acción provocaron tan horrible crimen y que todavía hoy continúan intentando manipular de manera criminal.

Ninguna persona honrada puede ni debe apoyar una guerra, ni contra Siria ni contra nadie, por mucho que intenten manipular a través de los medios de manipulación masiva a la población, porque está claro cuáles son las razones auténticas, no existen otras, la prueba más clara la tenemos cerca.

Publicado también en Unidad Cívica por la República

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