martes, 17 de diciembre de 2013

¿Orgulloso de España?


Lo confieso, no soy un valiente, y tengo miedo, mucho miedo, me da miedo España. Al menos esa España que percibo, esa España sin ilusión y sin expectativas, incapaz de reaccionar de un modo contundente contra las agresiones que sufre, como si careciese de capacidad como pueblo, incapaz de rebelarse contra las injusticias.
Tengo miedo que eso que percibo en el ambiente no sea la semilla que traerá la libertad, quiero mirar a mis compatriotas y sentirme orgulloso de decir eso que tan vano suena ahora:"soy español", decirlo, gritarlo y sentirlo, por haber sido capaces de reaccionar ante la injusticia.



Estoy harto de que presuntos delincuentes digan que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, algo totalmente falso, cuando vemos que entre ellos se ayudan y se confabulan para robarnos. Posiblemente hayamos cometido algunos errores personales, hayamos creído a delincuentes de traje y corbata que nos dijeron, convencieron y estafado de que podíamos hacer frente al pago de una vivienda híper valorada, y cayésemos en la trampa que nos tendían, en la estafa que con la complicidad de otros delincuentes de puerta giratoria que estaban en el poder y que se llevaban, y posiblemente se continúen llevando, suculentos sobres llenos de billetes. Pero a ellos se les ha rescatado, a nosotros se nos está asesinando, cada uno de esos muertos por suicidio, son asesinatos de esa panda de delincuentes de puerta giratoria, sobres en los bolsillos y cuentas en Suiza.

No es cuestión de dejarse llevar por la desesperación, pero mucho menos por la resignación, no debemos por tanto negar la evidencia. Que la situación está muy mal, es algo evidente que no podemos negar.  Hay solución,  pero esa solución no ha de venir de un gobierno que desprecia a su pueblo, que permite el expolio por parte de entidades, empresas y oligarquías, financieras y energéticas, a las que protegen con leyes tan oscuras, como opacas y criminales.   Porque saben que cuando dejen su puesto de consejero, diputado, ministro o presidente tendrán un puesto en sus consejos de administración, la famosa puerta giratoria. 

Nos dicen que somos un gran país, se envuelven en la bandera de la monarquía, del patrioterismo hueco de trapo y grandilocuente, para justificar sus corruptelas,  han creado una “Marca España” que están arrastrando por el cieno,  mientras enarbolan su bandera, no como orgullo nacional digno, sino como un arma arrojadiza contra quienes les criticamos. Utilizan los sentimientos honestos de los españoles haciendo chantaje psicológico y patriotero, no solo con respecto al exterior – ante el cual se bajan los pantalones- sino contra los mismos españoles.   Me da miedo esa España de la que intentan que nos sintamos orgullosos, cuando no hay motivo para ello, más cuando ellos la subastan como si fuese una prostituta de polígono y ellos sus chulos. 

Porque España no es el siglo de Oro, que también, ni la Roja, ni Nadal, o Fernando Alonso, ni el Cervantes o Ramón y Cajal.  España es el niño privado de una educación digna, el anciano que debe optar entre comer o medicarse, el dependiente que ve como le han saboteado la pensión, el jubilado que utiliza su raquítica pensión para sacar adelante a sus hijos, privados estos  del sagrado derecho al trabajo, de los jóvenes obligados a exiliarse,  el padre que rebusca en la basura para alimentar a sus hijos… La España que sufre y trabaja, a esa es a la que prostituyen, esa es la que debiera de importarnos.

La España que nos presentan es la España del escudero del Lazarillo de Tormes, la de las apariencias, pero que no come y duerme en un catre de cañas podridas.  El daño que se le está haciendo a España no se soluciona con bonitas palabras, ni con una dosis de entusiasmo estúpido.  Cuando estas cosas salen en la prensa extranjera no es que sientan envidia por nuestro “glorioso” pasado, ni por nuestros triunfos deportivos, sino porque damos pena y admiración al mismo tiempo, pena por nuestra situación y admiración por nuestra capacidad de aguante o cobardía para enfrentarnos con los presuntos delincuentes de puerta giratoria que nos gobiernan.

Los españoles debemos tomar cartas en el asunto, no sentir miedo ni vergüenza como país o nación, no abandonar el barco  ante las dificultades.   De esta salimos todos si queremos, pero saliendo a la calle y recuperando la dignidad como pueblo.   Pero sin dilación, va en ello nuestra supervivencia no solo como pueblo sino como personas. Las medidas llevadas a cabo por el gobierno son contra los ciudadanos, rebelarnos contra los tiranos no es rebelarnos contra España, sino por España.   España somos nosotros, la que trabaja y la que quiere trabajar y no le dejan.   No basta con llevar a cabo cambios estructurales, es necesaria la ruptura con un Régimen podrido que está acabando con el pueblo.

 No me dan miedo quienes ostentan el poder, me da miedo nuestra pasividad como pueblo, nuestro silencio y resignación, afortunadamente algo comienza a moverse, el pueblo tiene un límite que se ha sobrepasado, el miedo que atenaza se va diluyendo en la indignación necesaria para que el pueblo comience a caminar...¿Será el 2014 el año de la República?

Publicado también en Unidad Cívica por la República, 

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